La organización de las tradicionales Fiestas del Carmen de Las Palmas de Gran Canaria sufre un giro inesperado. La Asociación Cultural Sentir el Carmen, responsable de la comisión de fiestas desde 2020, ha comunicado formalmente su renuncia a organizar la edición de 2026, señalando directamente al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria como origen del conflicto.
En un escrito firmado por su presidente, Alexander Arce Martín, la entidad sostiene que la decisión responde a actuaciones recientes del consistorio que han alterado de manera directa y sustancial una programación ya planificada, generando un escenario de “incertidumbre e inestabilidad” que hace “inviable continuar con la organización en condiciones adecuadas”.
Veto en el Pleno
El documento no se limita a describir los hechos, sino que eleva el tono al denunciar una “falta de respeto institucional”, especialmente llamativa —subrayan— después de que el propio Ayuntamiento reconociera públicamente el trabajo de la asociación en la edición anterior.
Uno de los episodios más controvertidos es la negativa del Consistorio a permitir la intervención de la asociación en un Pleno municipal. La comisión pretendía solicitar explicaciones públicas sobre los motivos de su exclusión, pero, según su versión, se le impidió participar mientras sí se autorizó a otra entidad.
¿Información veraz?
La explicación ofrecida por el ayuntamiento —basada en la supuesta inscripción de esa otra asociación en el registro de participación ciudadana— es rechazada por Sentir el Carmen.
Tras solicitar la documentación oficial, aseguran que no existe constancia de dicha entidad en los listados facilitados por el propio Ayuntamiento, lo que, a su juicio, “pone en cuestión la veracidad de la información trasladada”.
Limitada a 2026
La asociación concluye que lo ocurrido evidencia una preocupante falta de transparencia y una actuación impropia de una administración pública, lo que ha terminado por precipitar una decisión que, insisten, ha sido “profundamente meditada”.
Pese a la contundencia del paso dado, la renuncia se limita a 2026. La comisión deja abierta la posibilidad de regresar en futuras ediciones, mientras el Ayuntamiento se ve ahora obligado a reorganizar uno de los eventos más arraigados del calendario festivo de la ciudad.
