Pedro Montelongo, funcionario municipal y propietario de la furgoneta inmovilizada esta semana por la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, sale al paso de las informaciones difundidas tras la intervención policial para defender la legitimidad de las modificaciones hechas en su vehículo.
Respecto a la infracción que motivó el alto policial —el laminado de gran opacidad en las ventanillas delanteras—, Montelongo afirma que cuenta con una autorización específica debido a una afección cutánea: "Tengo una restricción médica que me permite llevar los cristales delanteros tintados", sostiene el afectado, molesto por la reacción de los agentes, "no soy un delincuente", añade.
Bajos modificados
En relación con el resto de reformas detectadas por los agentes y señaladas en la inspección —como los lips en la carrocería o la equivalencia de los neumáticos—, el conductor les resta gravedad y las califica como modificaciones menores que, a su juicio, no representan ningún tipo de peligro para la seguridad vial ni para el resto de los ciudadanos. Montelongo aclara que no había podido acudir a la ITV para formalizar la legalización de estos elementos "por falta de tiempo", aunque tiene previsto tramitarlo a lo largo de esta semana.

El propietario lamenta la "alarma generada" a raíz de la publicación del caso por parte de los servicios policiales, reiterando que es funcionario público y que en ningún momento ha actuado al margen de la ley con mala fe. "No soy ningún delincuente", concluye, molesto por los comentarios de la gente.
También sostiene que el vehículo no estaba circulando cuando lo denunciaron los agentes, sino estacionado.
Las infracciones
La Policía Local, en cambio, explica en sus redes sociales que inmovilizó y trasladó a la ITV la furgoneta tras darle el alto en la vía pública, pues circulaba con los "cristales delanteros laminados de gran opacidad", es decir, totalmente oscurecidos.
Además, durante la inspección, se verificaron varias modificaciones no autorizadas consideradas graves (bajos lips, neumáticos no equivalentes y fallos en guardabarros). De ahí que el vehículo fuera "inmovilizado" y trasladado a la ITV para una "inspección extraordinaria".
Los agentes aclaran que "el laminado de los cristales delanteros está prohibido salvo para determinadas enfermedades", recoge el comunicado hecho público tras la intervención policial.
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