Casi 13 años de trayectoria carnavalera avalan a Ernesto Medina, un músico profesional que ha puesto su talento al servicio de múltiples murgas: desde Las Kikirinietas hasta Los Melindrosos, pasando por Las Tramposas y Los Trapasones. Ahora, este armonizador de pro se embarca en un nuevo y apasionante reto: formar parte del proyecto de Deambulones, una murga adulta de nueva creación que busca hacerse un hueco en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.
Ernesto no es un recién llegado al mundo del carnaval. Su formación musical —es profesor en una escuela de música, dirige el grupo Los Granjeros de Montaña Cardones y tiene su propia productora, De Sal y Arena Producciones— le ha permitido desarrollar un oído privilegiado y un criterio sólido. En esta entrevista, el armonizador habla de los retos de construir el sonido de una murga desde cero, reconoce la influencia de grandes nombres como Michel Montelongo, Manuel Estupiñán, Víctor Batista o Samuel Fumero, y lanza una reflexión necesaria sobre la falta de apoyo a la cantera murguera. Porque, como bien dice, "uno de los mayores fallos del carnaval es la falta de apoyo en la cantera". Y ahí está Deambulones para demostrar que la ilusión sigue viva.
[PREGUNTA] Ernesto, ¿qué te motivó a unirte al nuevo proyecto de la murga Deambulones?
[RESPUESTA] Pues si te soy sincero, la insistencia de los chicos. Son buenos amigos míos del pasado carnavalero y la verdad es que es el segundo año que intentan salir al carnaval. Aunque yo estoy bastante apretado de tiempo, ellos han insistido en que sea yo quien, de una manera u otra, los oriente musicalmente. Con el tiempo que tengo no me puedo comprometer a asistir a los ensayos y demás, pero sí a hacerles las armonizaciones de sus letras, más que nada por el cariño que les tengo. Si te soy sincero, les tengo cariño a todos con los que he trabajado, pero esta gente ha formado parte de mi círculo de amistades. Es una murga nueva que necesita más ayuda que cualquier otra, y si puedo aportar el granito de arena para echar una mano, pues esa es la motivación principal.
Como director musical, ¿cuál es tu principal reto al construir el sonido nuevo de una murga?
Yo en esta ocasión no soy el director musical, soy solo el armonizador. El reto es, como siempre, que suene bien, que suene atractivo, y que acompañe el verdadero peso que tiene una murga, que es la letra. En esas partes que la letra necesita generar un tipo de emoción concreta en el público, pues que sea de la manera más elegante y directa posible.
Porque me imagino que es complicado el hecho de hacer reír o tener esos guiños de humor con la música y con la letra. ¿Fácil, no es?
No, bueno, fácil o difícil... nadie sabe dónde está la gallina de los huevos de oro. Pero lo intentamos de una manera u otra que sea intuitiva, que te resulte agradable a ti, siempre y cuando pensando que la gente que lo tiene que defender también tiene que entenderlo de la manera que lo entiendes tú.
¿Has visto alguna letra mal armonizada o, al contrario, alguna letra que no sea gran cosa pero los arreglos la eleven y gane enteros?
Bueno, en los años que llevo en el carnaval, por supuestísimo. En cuanto a armonizaciones malas, no, porque la verdad que no considero que haya escuchado algo que digas "esto bien no lo hizo". De hecho, no es ni siquiera la meta de las letras. En cuanto a armonizaciones elegantes, sí he escuchado mucho, tanto aquí como en Tenerife y en cualquier otra isla. El año pasado en Fuerteventura —el año pasado no, el otro anterior, perdón— tuve el honor de participar en el concurso de murgas de Pájara y también me sorprendió la calidad con la que muchos armonizan algunas letras. Simplemente por el mero hecho de que esté bien cantado, bien armonizado, te ponen los pelos de punta. Siempre hablo desde mi punto de vista, porque a lo mejor otras personas no viven lo mismo que yo, pero si la letra no te dice mucho pero en ese momento está bien armonizada o la murga lo dice de una manera concreta, pues te mantiene la euforia arriba, como quien dice.
¿Qué referencias murgueras han influido en tu experiencia como armonizador?
Bueno, ahí sí que podría destapar un montón de cosas. Mira, sinceramente, aparte de la formación musical que tengo, siempre he escuchado cosas que me han llamado la atención. Por nombres de los que conozco, te podría hablar de Michel Montelongo de manera directa, pero también he escuchado cosas de Manuel Estupiñán impresionantes, cosas que incluso el mismo Gerard Casanova, con su experiencia y demás, pues me he dicho "coño, me gusta", y me gusta más que quizás lo que yo soy capaz de generar en ocasiones. Víctor Batista, por supuesto, en el corto tiempo que estuvo en el carnaval. Después de ahí, admiro mucho también la elegancia que tiene Samuel Fumero y la potencia que consigue sacar siempre de la música. Un tío con muchísimo talento. Y sigo, porque a lo mejor podemos estar hasta mañana. Pero bueno, desde chiquito ya escuchaba en casa —en casa no fuimos nunca muy carnavaleros— pero sí, conforme vas creciendo, está la historia de Los Kikas, otras murgas que ya no existen, y siempre hay algo que gusta y algo que recoger como recurso para mí mismo. Y también sin olvidarme de Misael Jordán.
¿Qué puede esperar el público de este primer año de participación de Deambulones?
Hombre, lo que yo espero es que se diviertan, tanto Deambulones como el público que los siga, y que vivan la aparición o la irrupción de esta gente en concurso o simplemente en la calle con la alegría que da ver grupos naciendo en el carnaval, en un carnaval que aparentemente no está viviendo las mejores épocas. Un carnaval que a veces no le ha dado el apoyo necesario que necesita una cantera murguera, porque yo creo que uno de los mayores fallos que puede tener el carnaval de la primavera en Canarias es la falta de apoyo en la cantera. Pueden llover opiniones como colores, pero sí, no es solo la aparición, sino el mantenimiento, ese trato, ese mimo a todo tipo de escuelas es fundamental. Eso en todas las artes se aprecia. Si lo extrapolas al mundo del folclore, ocurre un poco de lo mismo. Están las escuelas de música, que quieras o no son las cunas de los grandes talentos del futuro, y tampoco es que estén muy bien tratadas. No digo que la intención sea maltratarlas, sino que a lo mejor no es la eficacia que se requiere en estos campos.
Y por último, Ernesto, si tuvieras que definir a Deambulones en una frase, ¿cuál sería?
¡Ay mi madre! Ahora sí que me estás poniendo en un aprieto. Pues, en una frase, lo que se me ocurre es que, si lo defino al colectivo que conozco, son muy divertidos, muy trabajadores, comprometidos y súper elegantes. La verdad que son unos golfos simpáticos.
