El Partido Popular (PP) ha empezado a mover una de las piezas más delicadas de su tablero electoral en Canarias: la candidatura al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La capital grancanaria no es una plaza más. Es el mayor municipio del Archipiélago, el principal escaparate urbano de Gran Canaria y una institución que el PP no gobierna desde la etapa de Juan José Cardona.
La decisión de fondo, según fuentes populares, está tomada: Jimena Delgado no repetirá como candidata. En el partido se valora su trabajo durante estos tres años de oposición, especialmente su labor de fiscalización al gobierno de Carolina Darias, pero la dirección entiende que la batalla de 2027 exige otro perfil.
En 2023, el PSOE ganó las elecciones en la capital con 12 concejales y el 33,07% de los votos, mientras el PP quedó segundo con nueve ediles y el 27,19%. Vox logró cuatro concejales, Nueva Canarias dos, Unidas Sí Podemos uno y Coalición Canaria otro. La mayoría absoluta está en 15.
Poli Suárez
El nombre más repetido en las conversaciones internas es Poli Suárez, actual consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias. Suárez tiene experiencia municipal: fue alcalde de Moya entre 2011 y 2019, además de consejero del Cabildo de Gran Canaria y diputado autonómico.

Pero su aterrizaje en la capital no es sencillo. En el PP hay quien considera que Suárez encaja mejor en una operación institucional de mayor recorrido, incluso como posible presidente del Parlamento de Canarias si Astrid Pérez deja esa responsabilidad para volver a la primera línea política en Lanzarote o dar el salto a las Cortes Generales.
Matilde Asián
Ahí aparece la pieza menos evidente y quizá más interesante: Matilde Asián. La actual consejera de Hacienda y Relaciones con la Unión Europea del Gobierno de Canarias tiene un perfil muy distinto al del candidato municipal clásico. No es una política de calle en sentido convencional, pero sí una figura con peso técnico, experiencia en la Administración del Estado y capacidad para construir un discurso de gestión frente a una ciudad que el PP describe como atrapada en una parálisis administrativa permanente.
La posible apuesta por Asián tendría una lectura clara: convertir la candidatura en una moción de censura política contra la gestión municipal de Carolina Darias. No tanto desde la bronca cotidiana, sino desde la idea de solvencia, ejecución presupuestaria, orden interno y desbloqueo administrativo.
En esa línea, su perfil podría servir al PP para discutirle al PSOE uno de sus principales terrenos de seguridad: la gestión institucional. Asián fue secretaria de Estado de Turismo, diputada en el Congreso y ahora dirige una de las áreas más sensibles del Gobierno autonómico.
Sabroso, Ester, Miño...
Ángel Sabroso también figura en las quinielas. Su principal activo es evidente: conoce bien el Ayuntamiento, la ciudad y la maquinaria municipal. Fue una pieza central del PP capitalino y ahora ocupa la Viceconsejería de Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias. Su nombre ofrece seguridad, experiencia y oficio, aunque no representa necesariamente una ruptura narrativa.
Carlos Ester es otra opción natural. Ha sido concejal en Las Palmas de Gran Canaria, consejero del Cabildo y diputado autonómico. Actualmente forma parte del Grupo Popular en el Parlamento de Canarias por Gran Canaria. Su ventaja es que conoce el partido por dentro como pocos; su inconveniente, que podría leerse como una solución orgánica más que como una apuesta expansiva.

También se ha movido Roberto Miño, presidente de la Casa de Canarias en Madrid, reelegido en 2024 y con proyección en la comunidad canaria exterior. Su perfil conecta con redes sociales, institucionales y de representación fuera del Archipiélago, aunque su salto a la primera línea municipal exigiría una construcción pública más intensa en la ciudad.
11 años en la oposición
La decisión final medirá algo más que una candidatura. Medirá qué PP quiere competir en Las Palmas de Gran Canaria: uno que busque recuperar músculo orgánico, uno que apueste por experiencia municipal o uno que levante una bandera tecnocrática contra la lentitud administrativa del Ayuntamiento.
Y en esa última vía, Matilde Asián empieza a aparecer como algo más que un nombre reservado en segundo plano. No es la candidata que más ruido hace. Pero quizá por eso mismo puede ser la que mejor encaje en una operación pensada para cambiar el marco: de la oposición diaria a la pregunta de fondo sobre quién puede volver a poner en marcha la capital.

