Cuando Slavko Vincic pitó el final del partido entre España y Argentina pasaron dos cosas: las calles de todo el país se inundaron de una marea roja para celebrar la segunda estrella y los bares de Las Palmas de Gran Canaria respiraron. Los hosteleros aseguran que la recaudación en el Mundial ha sido muy baja a causa de los horarios de la mayoría de partidos.
Se trata de una tendencia muy distinta a la señalada por la patronal a nivel nacional. Quizás la explicación sea sociológica, pero aseguran que los ingresos los fines de semana cayeron de manera considerable. El sur de la isla vivió una realidad diferente al haber un gran número de turistas que se reunían para ver los encuentros de Inglaterra o Alemania —entre otros—.
Horarios
Fermín Sánchez, presidente de la Asociación de Bares, Restaurantes y Ocio de Las Palmas, apunta que entre semana se notó un incremento de ventas, pero los fines de semana la facturación disminuyó —unos días en los que, de forma habitual, ingresan entre el 60% y el 70% de toda la semana—. “Ha sido totalmente descompensado”, lamenta.
El principal inconveniente que se han encontrado —sostiene— ha sido los horarios. “En la fase previa hubo partidos de España a las ocho de la tarde y otro a la una de la mañana”, exclama. “El día de la final, con la prórroga, fue un desastre, salvo en los lugares donde hubo concentraciones con pantallas, como Mesa y López o algunos centros comerciales”, cuenta.
Balance negativo
“Fue un desastre porque pensábamos que venderíamos entre las 10 y las 12 de la noche, pero el partido acabó casi a la 1 de la madrugada entre la prórroga y la celebración. En general, el Mundial ha sido negativo”, asevera. Bajo su punto de vista, lo que ha ocurrido es que la gente ha optado por quedarse en casa con sus allegados para ver el fútbol.
Define el día de la final como un día negativo para el sector porque “quitando momentos muy puntuales o sitios concretos, como Mesa y López, la Plaza de la Victoria o centros comerciales como Los Alisios, donde pusieron pantallas gigantes, todo lo demás fue fatal”. “Mucho peor que un domingo normal”, agrega el representante de la patro
Mirando hacia 2030
“Donde había televisión no hemos podido ampliar los aforos, así que en muchos casos se facturó más o menos lo habitual. Pero, en general, el público se quedó en casa. Ya te digo que entre semana fue más fuerte y los fines de semana bajó la facturación”, detalla Sánchez. La caída de los ingresos —prosigue— ha rondado el 10% en la Isla.
Sánchez espera que la situación durante el Mundial 2030, que tendrá lugar en España, sea distinta. Aunque lanza un mensaje: “A ver quién llega con cómo están las cosas en la hostelería, con los impuestos, lo de las terrazas, el absentismo y todos los costes. El 90% son empresas familiares o microempresas”.
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