Andrea Lopiano vive en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. La Autoridad Portuaria ha intentando esta semana remolcarlo a otro lado del puerto para hacerle hueco a los veleros de la regata ARC, pero el italiano se ha negado porque la embarcación 'My Way' es su única vivienda.
Eso, al menos, es lo que alega para no abandonar el pantalán, asociando su situación a los barcos vivienda que la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP) quiere erradicar de la dársena deportiva capitalina. Hay una treintena de afectados que han recurrido a los juzgados para frenar los desalojos.
Pero su historia no tiene nada que ver con los expedientes de desahucio, cuya finalidad es eliminar el uso residencial del muelle.
Mafia tarantina
Lopiano, de 61 años, es natural de Bernalda, en el sur de Italia, donde se le conoce con el sobrenombre de 'el jeque', y está acusado por la Fiscalía de colaborar con grupos criminales tarantinos en el lavado de dinero mediante el contrabando de combustible, según las órdenes de arresto provisional emitidas por las delegaciones Antimafia de la región de Puglia.
Esas órdenes son abril de 2021. El sexagenario residía entonces en Tenerife, isla que ahora ha cambiado por Gran Canaria para vivir a la fresca en el Muelle Deportivo.
La fiebre del diésel
La investigación fue bautizada por la prensa italiana como el 'caso del oro negro', con unos 60 implicados en dos tramas que operaban en el Valle de Diano, entre Caserta y Apulia.
Los clanes familiares de esas dos regiones del sur de Italia llegaron a un acuerdo para blanquear capitales mediante el tráfico ilegal de hidrocarburos.
Los empresarios y líderes de los organizaciones implicadas, entre ellos Los Casalesi, defraudaron al Estado grandes cantidades de dinero en impuestos. ¿Cómo? Falseaban facturas para obtener diésel agrícola, que está sujeto a una tributación menor, y lo vendían como si fuera normal en los denominados "surtidores blancos".
Conexión directa
En la segunda trama, que sigue pendiente de juicio, se relaciona a Lopiano con el grupo criminal de Michele Cicala y el fraude de los hidrocarburos.
Cicala, que ha sido condenado a tres años en esa primera sentencia, obtenía en empresas y clientes de Taranto el gasóleo agrícola. El combustible entraba en el circuito comercial mediante una petrolera local y camiones cisternas. Luego era vendido en Campania por Los Casaleses, blanqueando los beneficios en cafeterías, discotecas y restaurantes del sur de Italia.
Lopiano está imputado por el delito de receptación. Según la Fiscalía, recibía dinero en efectivo de Cicala que procedía del contrabando de diésel.
Ganancias
También hay conversaciones telefónicas en las que se le identifica como el "facendiere" (gestor o intermediario): supuestamente ideó un sistema de facturación electrónica para el grupo criminal y, por esa contribución, se le reconocía un porcentaje de las ganancias derivadas de la venta en negro del combustible.
Esa, a grandes rasgos, es la historia de Andrea Lopiano, el italiano que quiere dormir en el Muelle Deportivo porque no tiene otro sitio donde vivir. En LinkedIn, la red social de los empleos y las oportunidades, se promociona como CEO de su propia empresa, especializada en el comercio internacional de cereales, petróleo o productos agrícolas.
