La convivencia y la movilidad en barrios históricos de Las Palmas de Gran Canaria como El Risco de San Nicolás y San Lázaro todavía es una asignatura pendiente. La Policía Local ha comenzado a sancionar a los conductores que estacionan sus vehículos sobre las aceras, una práctica que se ha vuelto habitual por la falta de alternativas para aparca en la zona.
Protección insuficiente
Hace un año, el Ayuntamiento instaló pilotes metálicos en diversos puntos de la calle Domingo Guerra del Río para que no se aparcase sobre la acera. También se cambiaron de sitio los contenedores. Desde entonces, el camión de la basura no se queda atrapado entre los coches, pero se quedaron zonas sin bolardos y esa primera iniciativa a resultado insuficiente.

Los residentes aprovechan esos tramos sin barreras para seguir aparcando mal. Algunos conductores, incluso, utilizan los huecos dejados por los pilotes que se han caído o han sido arrancados para forzar el estacionamiento.
Impacto en el día a día
El uso de las aceras como improvisados parkings no solo es una infracción de tráfico, sino que está generando problemas de salubridad y accesibilidad.
Muchos vehículos taponan directamente el uso de escaleras públicas y los bajos de las viviendas, dificultando la entrada y salida de las casas y los garajes o el uso de las ventanas en los semisótanos.

El deterioro urbano es notorio: El vertido de grasa y aceite de los motores mancha de manera permanentemente el pavimento peatonal. Domingo Guerra del Río, además, es la calle principal. La presencia constante de coches mal aparcados estrecha el paso y dificulta el tránsito fluido del resto de conductores y de los servicios de emergencia.
Denuncias vecinales
Ante esta situación, algunos residentes han comenzado a llamar a Policía Local para denunciar los vehículos mal estacionados. De ahí que estas últimas semanas varios coches amanecieran con multas en los limpiaparabrisas.
Despejar las aceras y garantizar la seguridad sigue siendo una asignatura pendiente en El Risco de San Nicolás. En calles como Minerva, que discurre entre Primero de Mayo y Domingo Guerra del Río, hay fundidas hasta tres farolas, lo que incrementa la sensación de inseguridad en un barrio castigado por droga, la pobreza y la falta de inversión municipal.