Las Palmas de Gran Canaria lanza una guía para evitar líos con la zona azul y verde

El documento, disponible en la Oficina Virtual Tributaria, explica cómo pagar correctamente, qué vehículos están exentos y cómo regularizar una incidencia por 5 o 6 euros antes de que el Ayuntamiento abra un expediente

Zona Azul en Las Palmas de Gran Canaria. / Archivo
Zona Azul en Las Palmas de Gran Canaria. / Archivo

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Alberto Ley

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Aparcar en zona azul o verde en Las Palmas de Gran Canaria siempre ha generado dudas: ¿quién paga si el coche no es tuyo? ¿Qué pasa si se te olvida el tique? ¿Cuánto tiempo tienes para arreglarlo? El Ayuntamiento ha decidido responder a todas esas preguntas de una vez con un documento que, por fin, explica las reglas del juego en un lenguaje que cualquiera puede entender.

Qué es y dónde está

El Consistorio capitalino ha publicado este lunes 27 de abril una guía práctica sobre la tasa de estacionamiento regulado en zona azul y verde, disponible en la Oficina Virtual Tributaria del municipio. El documento puede consultarse también directamente en la web municipal y está pensado para que cualquier conductor sepa exactamente qué se le exige y qué derechos le asisten.

La guía llega impulsada por la Concejalía de Presidencia, Hacienda, Modernización, Recursos Humanos y Aguas, cuyo titular, Francisco Hernández Spínola, ha subrayado que el objetivo es ayudar a la ciudadanía a cumplir con la tasa "de forma clara y con seguridad jurídica".

Cómo y cuándo hay que pagar

La norma es sencilla: el pago debe hacerse en el momento del estacionamiento, sin excepciones. Puede realizarse en los parquímetros de siempre o a través de la aplicación móvil LPA Park. En ambos casos, hay que identificar la matrícula del vehículo y el tiempo por el que se paga.

La guía aclara además quién responde si surge algún problema: la obligación recae sobre el titular del vehículo según los registros de la Dirección General de Tráfico, aunque este puede señalar al conductor responsable si en ese momento era otra persona quien conducía.

Quién no tiene que pagar

No todo el mundo está obligado. La normativa reconoce varias exenciones: motocicletas y bicicletas estacionadas en los espacios habilitados para ello, vehículos eléctricos con autorización municipal, los servicios de emergencia en servicio oficial y los taxis mientras el conductor permanezca dentro del vehículo.

Uno de los puntos más útiles de la guía es el que explica cómo resolver una incidencia sin que escale a un procedimiento formal. Si un agente detecta ausencia de tique o exceso de tiempo pagado, el conductor dispone de un margen para regularizar su situación: hasta 24 horas en caso de no haber pagado (abonando 5 euros) y hasta 1 hora si se ha superado el tiempo (abonando 6 euros).

Ambos importes son notablemente inferiores a los 8 euros que supone la liquidación de oficio, a los que además pueden sumarse recargos si el trámite llega más lejos. La regularización puede hacerse en el propio parquímetro o desde la aplicación.

Si llega el expediente, hay garantías

El documento también detalla qué ocurre cuando no se regulariza la situación a tiempo. En ese caso, el Ayuntamiento abre un procedimiento de liquidación, que incluye siempre una notificación previa. El afectado tiene 10 días para presentar alegaciones y puede solicitar las imágenes del estacionamiento a través de los canales electrónicos municipales.

La guía insiste en que este proceso está completamente separado del ámbito sancionador: no es una multa, sino un tributo municipal, y el procedimiento está sujeto a todas las garantías legales propias de la normativa tributaria.

Apuesta por la transparencia

Hernández Spínola ha destacado que el cumplimiento correcto de la tasa "contribuye a un uso más equitativo y eficiente del espacio público, favoreciendo la rotación de vehículos y una movilidad más ordenada en la ciudad". 

Para los miles de conductores que a diario aparcen en las calles reguladas de la capital grancanaria, tener claras las reglas puede ser la diferencia entre resolver una incidencia en minutos por cinco euros o enfrentarse a un trámite administrativo más largo y costoso.