Durante años, los avisos han estado ahí. Carteles visibles, mensajes claros y una norma sencilla: no subirse. Pero no ha sido suficiente. El deterioro progresivo de una de las esculturas más reconocibles de la ciudad ha obligado al Ayuntamiento a dar un paso más.
Cuando la señalización ya no funciona, la solución cambia de estrategia.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha decidido proteger una de sus obras patrimoniales con una medida poco habitual: una barrera vegetal diseñada para impedir el acceso físico.
Medida inédita
La intervención se ha llevado a cabo en la Plaza de España, donde se encuentra el Monumento a las actividades primitivas canarias, obra del escultor Luis Alemán Montull.
Ante el incumplimiento reiterado de la prohibición de subirse a la escultura, el área de Parques y Jardines ha optado por crear una barrera natural que limite el acceso y evite nuevos daños.
120 hibiscos
La solución elegida ha sido la plantación de 120 hibiscos, distribuidos en dos filas paralelas con una disposición a tresbolillo, es decir, en forma triangular para aumentar la densidad.
El objetivo es generar una frontera vegetal compacta que dificulte el acercamiento y, sobre todo, el ascenso a la base de la escultura, construida en piedra de Tamadaba entre 1975 y 1977.
Deterioro continuo
A pesar de la existencia de varios carteles que recuerdan que la obra es parte del patrimonio histórico y no una atracción, las incidencias registradas han sido constantes.
El uso indebido ha provocado daños visibles en la base del conjunto escultórico, lo que ha llevado al Ayuntamiento a intervenir de forma más contundente.
Protección del patrimonio
La concejala de Desarrollo Estratégico, Gemma Martínez Soliño, ha señalado que esta medida busca concienciar sobre la importancia de cuidar el patrimonio común.
Según ha advertido, si estas acciones no son suficientes, podrían adoptarse medidas más restrictivas en el futuro, lo que implicaría perder el acceso abierto a la obra.
Intervención completa
La actuación no se limita a la plantación. Previamente, se ha preparado el terreno con la sustitución de la tierra existente por 50 metros cúbicos de sustrato mejorado, además de la ampliación del sistema de riego.
También se han añadido 15 metros cúbicos de picón rojo, mejorando el drenaje y la aireación del suelo para garantizar el crecimiento de los arbustos.
El espacio permanecerá vallado de forma temporal hasta que la vegetación alcance la densidad necesaria, manteniéndose posteriormente a una altura inferior a 120 centímetros.
Una obra simbólica
El Monumento a las actividades primitivas canarias conmemora el 500 aniversario de la fundación de la ciudad y está compuesto por cuatro esculturas de gran formato, de hasta 14 metros de altura.
Estas representan la artesanía, la agricultura, la pesca y la maternidad, pilares históricos de la sociedad canaria.
Con esta actuación, Las Palmas de Gran Canaria apuesta por una solución que combina protección y paisaje, en un intento de preservar su patrimonio sin recurrir a medidas más agresivas.
Una barrera verde que, más allá de lo físico, plantea una pregunta de fondo: hasta qué punto el cuidado del espacio público depende solo de normas… o también de quienes lo habitan.
