Imagen del edificio Cachalote / GOOGLE MAPS
Imagen del edificio Cachalote / GOOGLE MAPS

Las Palmas de Gran Canaria paraliza las obras en el edificio Cachalote de San Cristóbal

Un segundo modificado por problemas inesperados detiene el proyecto en el barrio marinero de San Cristóbal

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marcos moreno

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha decidido paralizar las obras en el edificio Cachalote. La infraestructura, ubicada en pleno corazón del barrio de San Cristóbal, albergó durante años la antigua Universidad Popular. Ahora puede convertirse en un centro de referencia para impulsar la economía azul desde el cono sur de la ciudad capitalina.

Es un objetivo que se hace de rogar después de que el Urbanismo haya emitido un decreto para suspender los trabajos. El documento, al que ha tenido acceso Atlántico Hoy, recoge que el pasado 18 de junio un informe —elaborado por el director de la obra— pedía autorización para redactar un nuevo modificado del proyecto.

Incertidumbre

Justificó su solicitud argumentando que habían surgido circunstancias imprevistas durante el desarrollo de los trabajos. O, dicho con otras palabras, que se encontraron con algún problema que no estaba previsto. Eso sí, no han trascendido detalles sobre si habrá un encarecimiento del proceso ni acerca de con qué inconvenientes se toparon.

Lo llamativo es que no se trata del primer modificado que se realiza para el edificio Cachalote: el pasado 27 de enero ya se había pedido otro. Es decir, en un periodo de tan solo seis meses, los trabajos en el barrio marinero de San Cristóbal han vivido dos momentos de incertidumbre. Aunque el más relevante ha llegado con la suspensión de la faena.

Boceto de cómo se espera dejar el edificio Cachalote / AYUNTAMIENTO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIAS
Boceto de cómo se espera dejar el edificio Cachalote / AYUNTAMIENTO DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

¿Paralización total?

Según recoge el documento, la ejecución del nuevo modificado recibió el visto bueno al día siguiente de ser solicitado. Ahora bien, con el matiz de suspender las obras hasta su aprobación excepto aquellas partes que estén en proceso o programadas. 

Todo con la finalidad de “asegurar la obra y evitar incidentes por dejar unidades incompletas”. En definitiva, se acordó la “suspensión temporal y total del plazo de ejecución” del contrato con el que se pretende llevar a cabo una rehabilitación energética y una reforma interior en el edificio Cachalote.

Ensayo y error

Además, se permite realizar todas las pruebas y ensayos necesarios de cara a definir correctamente el proyecto modificado. 

Pero la cosa no queda ahí: la empresa responsable de los trabajos, Proyecon Galicia, fue citada en la parcela donde se desarrollan las obras para firmar el acta de suspensión. Un encuentro donde también se quiere valorar el porcentaje de obra ejecutada y los materiales con los que cuenta.

Plazo de ejecución

La obra fue adjudicada a la compañía a finales de julio de 2025 por 3,2 millones de euros y el plazo de ejecución era de nueve meses. La finalidad es impulsar la economía azul con usos educativos, empresariales y sociales. Uno de los propósitos es, mediante un vidrio fotovoltaico, captar energía solar y reducir el consumo de energías fósiles.

El espacio, de tres plantas y 631 metros cuadrados, contará con zonas diferenciadas para uso docente y oficinas. La zona superior se destinará a formación, exposiciones y actividades relacionadas con la cultura oceánica, las actividades náuticas y la innovación marina.

La oposición

Gustavo Sánchez, concejal del Partido Popular (PP), define la paralización de los trabajos como “otro ejemplo más del pasotismo del PSOE”. “Un objetivo prometido desde 2017, hace ya 9 años y con pérdida de subvenciones europeas del Edusi del Cono Sur”, asevera el edil.

“Vuelve a ocurrir lo mismo que en las demás obras: retrasos, paralización de las obras, modificado y sobrecoste. Las Palmas de Gran Canaria no puede admitir que esto sea la normalidad porque no lo es”, apostilla.

El popular considera que “al darlo por normal nos convierten en una ciudad de tercera”. “Sin ambición y sin exigencia en los estándares de calidad y plazos, a pesar de que todo eso se paga con dinero público y es para la gente que vive y contribuye aquí”, añade.