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Imagen del Parque de Bomberos de Miller Bajo. / DAVID DELFOUR-CABILDO DE GRAN CANARIA

La reforma del Parque de Bomberos de Miller Bajo se retrasa cuatro años más

El Cabildo amplía hasta 2028 las obras en Las Palmas de Gran Canaria por problemas administrativos del Ayuntamiento

El proyecto para modernizar el parque de bomberos de Miller Bajo vuelve a alargarse en el tiempo. El Cabildo de Gran Canaria ha aprobado una nueva ampliación de los plazos de ejecución y justificación de las obras, que ahora se extienden hasta mediados de 2028, por problemas administrativos del Ayuntamiento capitalino.

La resolución de la corporación insular consolida un retraso significativo en una infraestructura considerada estratégica para la seguridad en Las Palmas de Gran Canaria. “Esta reforma es un hito para mejorar las condiciones laborales y operativas de nuestros bomberos”, afirmó Darias cuando se presentó el proyecto de reforma.

2,4 millones de euros

La actuación, centrada en el acondicionamiento y rehabilitación de la torre de entrenamiento y del edificio del parque de bomberos, forma parte del Plan Adicional de Inversiones (PAI) 2024, el gran paquete inversor del Cabildo dotado con 69 millones de euros para reforzar servicios públicos municipales en toda la isla.

En este marco, la capital grancanaria recibió una de las partidas más relevantes para mejorar sus equipamientos de emergencia. El proyecto cuenta con una inversión total de 2,46 millones de euros, de los que el Cabildo aporta cerca de 1,96 millones, mientras que el Ayuntamiento asume algo más de medio millón.

Se trata de una intervención orientada no solo a la mejora de las instalaciones, sino también a reforzar la capacidad formativa y operativa del cuerpo de bomberos, en un contexto en el que los servicios de emergencias afrontan una creciente presión por el aumento de la población, la actividad urbana y los riesgos asociados al cambio climático.

En la imagen, Carolina Darias, Antonio Morales, Josué Íñiguez y Sebaatián Jaén siguen con atención las explicaciones de una arquitecta sobre la remodelación del Parque de Bomberos de Miller Bajo. / DAVID DELFOUR-CABILDO DE GRAN CANARIA

Retraso administrativo

El origen del nuevo aplazamiento no está en la obra en sí, sino en la maquinaria administrativa. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha solicitado hasta en tres ocasiones la ampliación de los plazos.

El Consistorio ha alegado la falta de aprobación del presupuesto municipal y los retrasos en la tramitación necesaria para incorporar remanentes económicos. Esta situación ha impedido avanzar en los tiempos previstos y ha obligado a reconfigurar el calendario del proyecto.

OK del Cabildo

El Cabildo ha avalado estos argumentos tras un informe técnico favorable y ha optado por conceder la prórroga para evitar que la subvención se vea comprometida.

La nueva planificación fija la ejecución entre el 1 de enero de 2024 y el 30 de junio de 2028, mientras que el plazo para justificar la inversión se amplía hasta el 30 de septiembre de 2028.

Concentración de bomberos en el parque de Miller Bajo / AH

Patrón que se repite

El caso de Miller Bajo no es aislado. Las ampliaciones de plazos se han convertido en una constante en la ejecución de inversiones públicas, especialmente en proyectos cofinanciados entre distintas administraciones.

La dependencia de los calendarios presupuestarios municipales, la complejidad de los procedimientos administrativos y la necesidad de adaptar los proyectos a cambios normativos o técnicos suelen provocar desviaciones en los tiempos iniciales.

En este contexto, el Plan Adicional de Inversiones del Cabildo ha funcionado como una herramienta clave para impulsar obras en los municipios, pero también ha puesto de manifiesto las limitaciones de gestión de algunas administraciones locales, que no siempre logran acompasar la llegada de los fondos con su capacidad real de ejecución.

Infraestructuras críticas

El retraso en Miller Bajo llega en un momento en el que los servicios de emergencias están en el foco. El crecimiento urbano, la intensificación de fenómenos meteorológicos adversos y el aumento de incidentes vinculados a incendios o rescates hacen cada vez más necesario contar con infraestructuras modernas y adaptadas.

 

La torre de entrenamiento de Miller Bajo, en particular, es una pieza clave para la formación de los bomberos, ya que permite simular intervenciones complejas en altura y situaciones de riesgo real. Su rehabilitación es vista dentro del cuerpo como una mejora imprescindible para mantener los estándares operativos.

No perder la inversión

Con la ampliación aprobada, el Cabildo opta por una solución pragmática: dar más tiempo para asegurar que el proyecto salga adelante, aunque eso implique dilatar su ejecución varios años más.

La alternativa —la pérdida de la subvención— habría supuesto un golpe mucho mayor para la planificación municipal.

Eso sí, la decisión deja una imagen clara: una obra clave para la seguridad de la capital que, lejos de acelerarse, seguirá pendiente hasta casi el final de la década. Un nuevo ejemplo de cómo los tiempos de la administración siguen marcando el ritmo de las infraestructuras públicas en Canarias.