La vuelta del Juguete del Viento a La Puntilla ha traído alegría al barrio de La Isleta después de nueve años de su retirada. Sin embargo, esa buena noticia, a la vez, ha sentado un poco agridulce a los vecinos y vecinas del barrio que apuntan el mal estado de la plaza que rodea la escultura.
Vallas oxidadas, pavimento deteriorado, suciedad acumulada y falta de mantenimiento empañan la vuelta de una de las obras más reconocibles de César Manrique. "Llevamos diez años denunciando el estado de la Plaza de La Puntilla”, expone Iván González, activista vecinal de La Isleta.
Peligro de cortes
La denuncia vecinal se centra, sobre todo, en las estructuras metálicas y elementos de protección instalados junto al paseo y en los alrededores de la plaza. Según explican, el salitre y la cercanía constante al mar han acelerado la corrosión de algunos materiales, hasta el punto de que en varias zonas se aprecian hierros muy deteriorados, partes partidas y bordes afilados.
Para los vecinos, no se trata solo de una cuestión estética, sino también de seguridad en un espacio público muy transitado, ya que ese deterioro pueda acabar provocando algún accidente. Por ejemplo, algunas vallas podrían causar cortes o heridas, sobre todo a menores, personas mayores o peatones que rocen accidentalmente con estas estructuras, señalan.
Materiales duraderos
En este sentido, la crítica vecinal no va dirigida solo a la falta de reparaciones, sino también al tipo de soluciones que se han aplicado hasta ahora. Los vecinos sostienen que se colocan o arreglan elementos con materiales que no resisten bien las condiciones del litoral, por lo que el problema vuelve a aparecer al poco tiempo. Por eso piden actuaciones duraderas y materiales preparados para soportar el salitre.
Además, denuncian baldosas levantadas, desgaste del mobiliario urbano, falta de limpieza y una sensación creciente de abandono institucional en una zona que consideran clave dentro del litoral capitalino.
"El techo de un parking ruinoso"
“Los vecinos ven como hasta una mofa o burla que el Juguete del Viento, nueve años después de que lo hayan quitado, se haya presentado a bombo y platillo, pero, sin embargo, llevamos diez años denunciando el estado de la Plaza de La Puntilla”, señala González.
A su juicio, la recuperación de la escultura es positiva, pero queda empañada por el estado del entorno. “Es como en una casa en ruinas colocar un lavamanos nuevo”, ejemplifica el vecino.
González insiste en que La Puntilla podría ser un espacio público de referencia para el barrio y para la ciudad, pero lamenta que haya quedado reducido a “el techo de un parking ruinoso”, en especial por la noche con "la falta de iluminación" de la zona.
Cuidar el entorno y el patrimonio
El Juguete del Viento fue creado por César Manrique en 1991 y está considerado una de las últimas obras del artista lanzaroteño. Su regreso a La Puntilla había generado ilusión en el barrio, especialmente por el valor cultural y simbólico que tiene para una ciudad que mantiene una relación directa con el mar y con el arte público.
Sin embargo, los vecinos creen que cuidar el patrimonio no consiste únicamente en restaurar una escultura. Reclaman que el entorno esté “seguro, digno y a la altura” de una de las zonas más fotografiadas y transitadas de Las Palmas de Gran Canaria.
La Puntilla, recuerdan, es una de las puertas de entrada a Las Canteras, pero también parte de la vida diaria de La Isleta. Y por eso piden que deje de ser, de una vez, una asignatura pendiente.
