El amanecer en la Playa de Las Canteras regala cada mañana una estampa idílica del Atlántico, pero también deja al descubierto una realidad social cada vez más visible. A primera hora, mientras los madrugadores caminan por el paseo marítimo, varias personas en situación de exclusión recogen sus mantas y sacos de dormir de la arena y de los recovecos de la avenida.
Esta imagen se ha vuelto más habitual en los últimos años. La crisis de la vivienda, sumada al encarecimiento de los alquileres y a la falta de alternativas de alojamiento temporal, ha empujado a la calle a perfiles muy diversos: desde personas con problemas de salud mental o adicciones, hasta migrantes en situación irregular o vecinos golpeados por la pérdida repentina de su empleo y de su red de apoyo.

Preocupación vecinal
La presencia continuada de personas pernoctando en la costa ha generado un profundo debate en la capital grancanaria. Portavoces de la plataforma Amigos de la Playa de Las Canteras y de colectivos vecinales de la zona han señalado en los últimos años los crecientes problemas de salubridad, las dificultades de convivencia y la paulatina ocupación del espacio público.
A este malestar se le une la inquietud del sector comercial y hostelero, que teme un deterioro en la imagen del principal motor turístico de la ciudad. Vecinos y comerciantes coinciden en pedir un mayor seguimiento institucional, solicitando un refuerzo de las patrullas policiales nocturnas y una atención social continuada para evitar que la vulnerabilidad se cronifique a pie de playa.
Red de recursos actuales
Frente a esta situación, Las Palmas de Gran Canaria dispone en la actualidad de 116 plazas alojativas públicas, repartidas entre los centros de La Isleta (50 plazas), El Lasso (38 plazas), El Polvorín (28 plazas) y un piso tutelado (7 plazas). Asimismo, la ciudad sostiene programas de baja exigencia —ubicados de forma provisional en Gánigo— para ofrecer ducha, comedor y centro de día a quienes aún no se integran en la red alojativa tradicional.
Sin embargo, determinar con precisión cuántas personas duermen en la calle sigue siendo un obstáculo. El servicio de intervención nocturna en calle ha permanecido inactivo durante seis años por disputas en el complemento salarial, un bloqueo que el Ayuntamiento acaba de resolver tras la fiscalización del complemento de nocturnidad, lo que permitirá reanudar los rastreos nocturnos y actualizar el censo municipal.
Apertura en La Isleta
En este contexto, las miradas se dirigen hacia el nuevo centro de noche de la Fábrica de Hielo, en La Isleta, cuya proximidad a la playa lo convierte en un recurso estratégico para aliviar la presión sobre el litoral. La rehabilitación del inmueble, adjudicada a Pérez Moreno por 1,38 millones de euros, aportará 34 plazas nocturnas destinadas a la atención inmediata.
Preguntado sobre la fecha exacta en la que abrirá sus puertas este espacio clave, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha confirmado a este periódico que el centro "se encuentra en estos momentos en fase de puesta en marcha, una vez finalizada la intervención". Desde el Consistorio explican que se están gestionando los trámites necesarios para iniciar la prestación del servicio con todas las garantías, lo que supone "completar el alta de los suministros y servicios, finalizar la dotación del equipamiento e incorporar al personal técnico" que atenderá la instalación.
La apertura de la Fábrica de Hielo se perfila como un paso estratégico para el entorno, aunque los colectivos sociales recuerdan que la respuesta al sinhogarismo en Las Canteras no se limita a la creación de nuevas plazas.
Abordar de forma definitiva esta realidad exige coordinar políticas de vivienda accesible, salud mental e inserción laboral. Solo a través de una mirada integral será posible equilibrar la convivencia vecinal y el atractivo turístico del litoral con el respeto a la dignidad humana de quienes continúan durmiendo frente al mar.
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