Parada de taxis de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria.
Parada de taxis de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria.

Los taxistas de Las Palmas denuncian que llegan a Halloween sin plan de seguridad ni conexión de sus cámaras con la Policía

ATAT y las cooperativas Las Palmas y San Cristóbal acusan al Ayuntamiento de excluir al sector del dispositivo de Halloween y piden a los conductores extremar las precauciones ante posibles incidentes

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Martín Alonso

Las cámaras de seguridad instaladas en los taxis de Las Palmas de Gran Canaria llevan casi dos años esperando una conexión directa con el Centro de Emergencias de la Policía Local (CEMELPA). Es una reclamación que, según denuncian las principales organizaciones del sector, continúa sin respuesta del Ayuntamiento y que vuelve a cobrar importancia ante la celebración de Halloween, una de las noches en las que los profesionales del transporte público consideran especialmente necesario reforzar su protección.

La Asociación de Trabajadores Autónomos del Taxi (ATAT), la Cooperativa Las Palmas y la Cooperativa San Cristóbal han difundido un comunicado conjunto en el que expresan su malestar por la gestión municipal de los dispositivos de seguridad. Las tres organizaciones sostienen que el Ayuntamiento ha vuelto a dejarlas fuera de las reuniones de coordinación previstas para una celebración que moviliza a miles de personas por las calles de la capital grancanaria.

La protesta tiene dos vertientes: la ausencia de interlocución con los responsables municipales para organizar el servicio durante Halloween y el retraso en una conexión tecnológica que, a juicio de los representantes de los taxistas, permitiría mejorar la respuesta policial ante posibles incidentes en el interior de los vehículos.

Dos años de espera

El sector asegura que dispone desde hace casi dos años de un sistema operativo de cámaras de seguridad instalado en sus vehículos. Sin embargo, considera que su utilidad resulta limitada mientras las imágenes no puedan conectarse directamente con el CEMELPA, el centro desde el que la Policía Local gestiona las emergencias.

Las organizaciones afirman haber reclamado reiteradamente esa conexión sin obtener una respuesta efectiva. En su comunicado atribuyen la responsabilidad política de esta situación a la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria y a los concejales responsables de Seguridad y Movilidad.

La queja no se refiere, por tanto, a la ausencia de dispositivos de grabación, sino a una funcionalidad que los taxistas consideran fundamental para reforzar su protección. El comunicado no precisa qué obstáculos técnicos o administrativos han impedido completar la conexión ni si existe un calendario municipal para ponerla en funcionamiento.

Fuera del dispositivo

El segundo motivo de enfrentamiento con el Ayuntamiento es la organización de Halloween. ATAT y las dos cooperativas denuncian que no han recibido información oficial, convocatorias ni invitaciones para participar en las reuniones destinadas a coordinar el tráfico y la seguridad durante la celebración.

Los representantes del taxi consideran especialmente difícil de justificar que Guaguas Municipales sí participe en la planificación del transporte público mientras sus organizaciones quedan al margen. No discuten la complejidad del dispositivo, pero reclaman que el servicio de taxi tenga también representación en las decisiones que afectan a la movilidad de la ciudad.

Además, sostienen que no se trata de un episodio aislado. Según explican, la exclusión del taxi de estas reuniones se repite en otras celebraciones multitudinarias, pese a que sus vehículos forman parte del transporte público y deben prestar servicio en las mismas calles afectadas por las restricciones y medidas de seguridad.

Fila de taxis de Las Palmas de Gran Canaria en una parada / AH
Fila de taxis de Las Palmas de Gran Canaria en una parada / AH

Precaución al volante

El comunicado concluye con una advertencia dirigida a los propios profesionales. Las tres organizaciones recomiendan extremar las precauciones durante la noche de Halloween, adoptar las medidas de protección que consideren necesarias y evitar situaciones que puedan comprometer su integridad física o la seguridad de sus vehículos.

Los firmantes se preocupan por aclarar que su mensaje no constituye un llamamiento a suspender el servicio. No piden a los taxistas que dejen de trabajar, pero tampoco quieren animarlos a asumir riesgos que consideran desproporcionados ante la falta de coordinación institucional que denuncian.

Una agresión, un incidente grave o los daños ocasionados a un vehículo pueden traducirse, recuerdan, en lesiones personales y jornadas de trabajo perdidas. Con esa advertencia, las organizaciones trasladan a los conductores la decisión de cómo afrontar una noche para la que aseguran no haber recibido las garantías ni la información que llevan tiempo reclamando al Ayuntamiento.

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