Vecinos han denunciado, a través de las redes sociales, el estado en el que se encuentra la zona de la calle Eduardo Benot afectada por las obras de la MetroGuagua, junto al parque Santa Catalina. Según señalan, parte de la valla de protección del recinto se ha caído y hay escombros y restos de materiales de obra.
Ante este panorama que muestran en las imágenes, los vecinos piden que, “si este espacio no se va a utilizar a corto plazo, se abra para el uso y disfrute de la ciudadanía”, teniendo en cuenta el retraso continuo de la MetroGuagua.
Zona abandonada
La queja vecinal se centra en que “parte del cerramiento” que cubre la zona de las obras “está tirado en el suelo”. A ello se suma que en el interior todavía hay escombros y materiales de obra, indican los vecinos, además de restos de la pasarela temporal que se montó en diciembre para los eventos de Navidad y permaneció durante los Carnavales.
Todo este conjunto transmite una sensación de abandono en una zona muy transitada de la ciudad, especialmente por visitantes y turistas, según los vecinos. “Esta situación no solo deteriora la imagen del entorno, sino que también puede suponer un riesgo para los peatones que pasan por la zona”, apuntan.
Se abra al público
Es por ello que, desde el grupo de denuncias ciudadanas, reclaman que, en caso de que el espacio no vaya a utilizarse a corto plazo para las obras, se abra al uso ciudadano en lugar de permanecer cerrado y con restos de trabajos en su interior.
“Los vecinos no queremos solares abandonados ni espacios degradados en uno de los puntos más importantes de Las Palmas de Gran Canaria. La ciudad merece espacios cuidados, seguros y bien gestionados”, resaltan.
Retrasos de la MetroGuagua
Esta reclamación vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los retrasos que acumula el proyecto de la MetroGuagua. Las obras comenzaron en 2017 y en un primer momento estaba previsto que finalizaran en 2021, como enumeran los vecinos, quienes exponen que después se habló de 2024 como nueva fecha de finalización, aunque las previsiones actuales sitúan su conclusión entre 2027 y 2028. De confirmarse estos plazos, “una obra que iba a durar cuatro años podría terminar durando más de 10”.
Los vecinos exigen, en este sentido, mayor claridad en el calendario del proyecto y una planificación que evite que las zonas afectadas por las obras permanezcan durante años cerradas o degradadas en pleno centro urbano.
“Porque mientras el proyecto se retrasa, los vecinos conviven con vallas rotas, solares cerrados y espacios inutilizados en plena ciudad. Las Palmas merece infraestructuras modernas, sí, pero también obras que se terminen y espacios dignos mientras tanto”, concluyen.
