La magistrada Mónica Oliva ha condenado a un hombre a la pena de un año y ocho meses de prisión como autor de un delito de maltrato animal con resultado de muerte. Los hechos ocurrieron en octubre de 2023 y concluyeron con el fallecimiento de un perro de raza pastor alemán, tras sufrir un atropello y múltiples puñaladas en una finca de Las Palmas de Gran Canaria.
El acusado se encontraba en su finca conduciendo un vehículo tipo buggy cuando atropelló a su perro. Posteriormente, con la intención de acabar con su vida, le propinó varias puñaladas en la zona del costado con un objeto punzante, según los hechos probados de la sentencia, que es susceptible de recurso ante la Audiencia de Las Palmas.
El animal sufrió un neumotórax, colapso pulmonar y shock hemorrágico que le causaron la muerte en el acto. Tras la agresión, el condenado arrojó el cuerpo del animal a un estanque de 12 metros de profundidad para intentar ocultar lo sucedido.
Testimonio clave del vecino
A pesar de que la defensa intentó desacreditar las pruebas mediante un informe topográfico y forense de las heridas del perro, el testimonio de un vecino ha sido fundamental para resolver el caso.
El testigo alertó a la Policía Local al observar los hechos con el uso de unos prismáticos. Fue después de oír los lamentos del animal, que estaba en otra finca situada a unos 270 metros de distancia. De ahí que cogiera los binoculares.
El vecino no vio el atropello ni las cuchilladas, pero sí momentos anteriores y posteriores, como la tierra levanta por el quad, otros perros y al autor de los hechos con un objeto en las manos.
Esos indicios han sido fundamentales para reconstruir lo ocurrido, pues el acusado negó las puñaladas en el juicio y rechazó contestar a las preguntas del fiscal.
Confesión
La sentencia se apoya también en el testimonio de los agentes, a quienes el acusado confesó los hechos la tarde noche del incidente, admitiendo que acuchilló al perro para "evitarle el sufrimiento" tras el atropello porque tenía una "cadera rota".
En la vista oral, sin embargo, negó la mayor y dijo que atropelló al perro sin querer y que este se cayó a un estanque vacío de unos 12 metros de profundidad, haciéndose daño con unos hierros.
La juez no sólo no creyó su versión, sino que ha tildado el interrogatorio de "dirigido" por la defensa para articular una declaración exculpatoria que no encaja con las pruebas practicadas. Es más, en el fondo del estanque no se encontraron hierros, sino maleza.
Penas impuestas
Además de la pena de cárcel, la magistrada ha impuesto al condenado tres años de inhabilitación para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o comercio relacionado con animales por el mismo tiempo, además del pago de las costas procesales.
La sentencia, que está fechada el 4 de febrero de 2026, no es firme y contra ella cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial.
