El fútbol regional del archipiélago vivió este sábado una jornada negra marcada por la violencia física. Un encuentro disputado en el polideportivo López Socas entre el San Antonio y el Puertos B derivó en una pelea multitudinaria que obligó a las fuerzas de seguridad a intervenir de urgencia para evitar consecuencias mayores.
La gravedad de los incidentes requirió el despliegue de efectivos de la Policía Local y la Policía Nacional. Los agentes tuvieron que personarse en las instalaciones deportivas de la capital grancanaria para disolver la trifulca y garantizar la seguridad de los jugadores y el público presente ante la escalada de agresividad en el recinto.
Riñas constantes
El ambiente de crispación no fue un hecho aislado del final, sino que se gestó durante todo el choque. Las constantes riñas y enfrentamientos verbales entre ambos bandos provocaron que el encuentro sufriera interrupciones de gravedad, llegando a demorar el tiempo de juego unos 15 minutos antes del estallido final del conflicto.
Este nuevo suceso en el fútbol base insular reabre el debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de control en categorías regionales. Lo que comenzó como una cita deportiva en el López Socas terminó con una imagen de tensión social que requirió la movilización coordinada de los cuerpos policiales de la ciudad.