La Armada española se dispone a intervenir sobre algunos de los sistemas que empiezan a acusar el paso del tiempo en sus Buques de Acción Marítima (BAM). Cuatro de los seis patrulleros de la clase Meteoro tienen su base en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria, desde donde participan en las misiones de vigilancia y seguridad marítima que España desarrolla en el Atlántico. Su incorporación a un programa de modernización resulta especialmente relevante para Canarias, aunque el Gobierno todavía no ha identificado individualmente los buques que recibirán las actuaciones.
El Consejo de Ministros ha aprobado un paquete de financiación de 2.196 millones de euros para tres grandes programas navales, entre ellos uno de 200 millones destinado a prolongar la operatividad de diferentes unidades de superficie y submarinos. La iniciativa aparece recogida en el Real Decreto 922/2026, de 28 de octubre, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que regula la concesión de anticipos reembolsables a Navantia para acometer los trabajos.
La documentación oficial introduce una advertencia que trasciende la renovación habitual de equipos militares. El Ministerio de Defensa reconoce que los Buques de Acción Marítima presentan obsolescencias en determinados sistemas que ponen en riesgo el mantenimiento de sus capacidades operativas. Entre los elementos señalados figuran los radares, los equipos de dirección de tiro, el cañón, los sistemas contra incendios y el Sistema Integrado de Control de Plataforma (SICP).
Cuatro en Canarias
La presencia de estos buques en Gran Canaria constituye uno de los principales componentes del dispositivo naval español en el Archipiélago. El Meteoro (P-41), el Rayo (P-42), el Relámpago (P-43) y el Tornado (P-44) tienen su base en Las Palmas de Gran Canaria, mientras que los otros dos integrantes de la clase, el Audaz (P-45) y el Furor (P-46), están destinados en Cartagena.
El programa aprobado por el Gobierno contempla expresamente actuaciones sobre seis Buques de Acción Marítima, una cifra que coincide con el número de unidades de esta clase existentes en la Armada. Esa correspondencia permite identificar a los cuatro patrulleros de Canarias como potenciales beneficiarios de la inversión, si bien el real decreto no incorpora una relación nominal de los barcos seleccionados.
La modernización adquiere una dimensión particular en unas islas situadas en una de las grandes rutas marítimas del Atlántico oriental. Los BAM constituyen plataformas militares diseñadas para permanecer durante periodos prolongados en la mar, desarrollar tareas de vigilancia, controlar espacios marítimos y participar en operaciones de seguridad. Su disponibilidad resulta especialmente importante en un territorio alejado de la Península y próximo a la fachada occidental africana.

Sistemas envejecidos
El anexo IV del decreto precisa las áreas en las que se concentrarán las intervenciones. Una de ellas afecta a los radares, esenciales para la detección y seguimiento de contactos marítimos. Otra corresponde a los sistemas de dirección de tiro y al cañón, elementos vinculados directamente con la capacidad de respuesta del buque ante determinadas amenazas.
La relación incluye también los sistemas contra incendios, cuya importancia resulta evidente en una plataforma militar que debe mantener su capacidad de navegación y supervivencia incluso en situaciones de emergencia. El quinto ámbito corresponde al Sistema Integrado de Control de Plataforma, encargado de supervisar y gestionar distintos equipos y funciones del barco.
Sustitución o actualización
El propósito del programa no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías. La documentación del Gobierno señala que las actuaciones deben permitir recuperar o actualizar capacidades operativas iniciales que han perdido eficacia durante la vida de servicio de las unidades. Se trata, por tanto, de combatir el envejecimiento de equipos cuya sustitución o actualización resulta necesaria para mantener los buques en condiciones de cumplir sus misiones.
Los cuatro BAM destinados en Canarias pertenecen a la primera serie de esta clase, incorporada a la Armada durante la década pasada. Su diseño respondió a la necesidad de disponer de plataformas polivalentes capaces de asumir misiones de vigilancia marítima, presencia naval y seguridad, con una elevada autonomía y una dotación relativamente reducida.
Inversión compartida
Los 200 millones de euros no estarán destinados exclusivamente a los BAM. El programa de modernización de unidades de la flota comprende también dos buques de asalto anfibio, dos buques de aprovisionamiento de combate y cuatro submarinos de la clase S-80.
En el caso de los buques anfibios, las actuaciones estarán dirigidas a garantizar su operatividad hasta 2035 mediante la renovación de equipos relacionados con la seguridad y la corrección de obsolescencias en los sistemas de control de plataforma y lastres.
Prolongar la vida operativa
Para los buques de aprovisionamiento de combate, el documento identifica expresamente al Patiño y al Cantabria. El objetivo es recuperar capacidades de abastecimiento en la mar y mejorar diferentes sistemas de plataforma y habitabilidad. El Gobierno pretende prolongar la vida operativa del primero hasta 2030 y mantener la del segundo hasta su modernización de media vida, prevista a partir de 2032.
El programa también incorpora actuaciones sobre los submarinos S-80, con especial atención a los sistemas acústicos, sensores, comunicaciones, propulsión y capacidades para operar vehículos submarinos no tripulados. La Armada y Navantia han identificado catorce sistemas con problemas graves de obsolescencia en estas plataformas.

Hasta 2031
La financiación tendrá carácter plurianual y se distribuirá entre 2026 y 2031. El Gobierno prevé movilizar 100 millones de euros durante el presente ejercicio, 15 millones en 2027, otros 15 millones en 2028, 25 millones en 2029, una cantidad idéntica en 2030 y los 20 millones restantes en 2031.
Los fondos se canalizarán mediante préstamos a Navantia con un tipo de interés fijo del 0%. La empresa pública deberá devolver los anticipos conforme a los calendarios que se establezcan en las correspondientes órdenes de concesión. El decreto regula, por tanto, la financiación industrial de los programas, no la adjudicación individualizada de cada intervención.
Tampoco determina qué parte de los 200 millones corresponderá a los Buques de Acción Marítima ni identifica los astilleros o instalaciones donde se ejecutarán los trabajos. En consecuencia, la norma no permite establecer todavía una cifra de inversión específica para las unidades destinadas en Canarias ni confirmar que su modernización vaya a desarrollarse en el Arsenal de Las Palmas.
Nuevas corbetas
El programa naval de mayor volumen económico aprobado por el Gobierno corresponde a la futura Corbeta Europea Modular y Multimisión (European Patrol Corvette, EPC), que recibirá una prefinanciación de 1.786 millones de euros. España prevé construir y adquirir seis unidades de esta nueva generación de buques militares en el marco de un proyecto de cooperación europea desarrollado junto con Italia.
Las futuras corbetas estarán preparadas para realizar operaciones de vigilancia marítima, protección de infraestructuras críticas, escolta y guerra antisubmarina. Incorporarán sistemas avanzados de combate, sensores, guerra electrónica y capacidades para emplear vehículos no tripulados. El proyecto contempla, además, la posible integración de un radar aéreo AESA 4D actualmente en desarrollo.
El tercer programa, dotado con 210 millones de euros, permitirá modernizar los seis cazaminas de la clase Segura. Las actuaciones comprenderán, entre otros elementos, la actualización del sonar, la sustitución del sistema de mando y control, la incorporación de equipos de ciberdefensa y la integración de vehículos no tripulados aéreos, de superficie y submarinos. La documentación no establece dónde tendrán su base las nuevas corbetas ni contempla expresamente su despliegue en Canarias.
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