Marcos de Quinto, exvicepresidente de Coca-Cola y exdiputado participó este martes en el Foro Canarias, celebrado en el Hotel Santa Catalina. En una entrevista concedida a Atlántico Hoy, aborda diversos asuntos de actualidad económica, política y social.
Durante la conversación, de Quinto analiza cuestiones como el absentismo laboral, la presión fiscal y la fiabilidad de los datos de paro, especialmente en lo relativo a los fijos discontinuos. También se refirió al modelo de financiación autonómica, a la posición de Canarias dentro del mismo y al papel de los socios parlamentarios del Ejecutivo central.
Trato también temas como la migración, la actuación de las ONG, la geopolítica internacional y las relaciones con Marruecos, con especial atención a sus posibles implicaciones para Canarias.
[Pregunta] ¿Qué me costará más arrancarle? ¿La receta de la Coca-Cola o buenas palabras sobre la izquierda?
[Respuesta] La receta de la Coca-Cola no la conozco, pero lo de la izquierda es complicado también.
Ahora mismo las empresas en España en general y Canarias en particular atraviesan varios problemas: desde el absentismo hasta la dificultad para encontrar trabajadores o la carga fiscal. Usted, que ha estado al frente de una gran multinacional, ¿qué análisis hace?
Ser empresario tiene un mérito muy grande y es entendible que cada vez la gente tenga menos ganas de serlo. El absentismo es un problema tremendo y tampoco se le pone ninguna solución. Si no existiera, los salarios podrían crecer. Y luego, si generas empleo, te matan a impuestos por cotizaciones sociales y demás. Pero después, por ejemplo, cuando el Estado no quiere que vayas a alta velocidad por las carreteras, te multa.
Este martes hemos conocido los datos del paro donde en Canarias se ha registrado una de las mejores cifras desde 2008. ¿Lo considera números positivos?
Lo primero de todo es que no son cifras positivas ni negativas, sino distorsionadas. Hay que preguntarse cuántos de los fijos discontinuos están buscando activamente trabajo. Si quitas a los fijos discontinuos te das cuenta de que todo es un relato. El Gobierno tiene a los mejores guionistas, pero no resuelve muchos problemas.
Usted ha criticado en varias ocasiones el exceso de impuestos e incluso la idea de que exista un Estado como el que tenemos. ¿Acabar con todo esto de un plumazo no aumentaría la desigualdad?
No, la desigualdad la tenemos con unos impuestos bestiales. A veces echo de menos la edad media, cuando se pagaba un diezmo y el señor feudal te protegía. Ahora el día de liberación fiscal en el 2025 fue el 18 de agosto. ¿Qué quiere decir eso? Hasta ese día todo el trabajo que has hecho ha sido para dárselo al Estado. Al señor feudal no se le daba tanto.
El término de desigualdad se ha utilizado también para hablar del nuevo modelo de financiación autonómica, que muchas comunidades han criticado por beneficiar a las regiones más ricas —como Cataluña—.
A las comunidades más ricas no las pone por encima porque a Madrid, que está sosteniendo prácticamente el 100% del fondo de compensación, la maltrata. No te equivoques. Pone por encima a las comunidades de las que el Gobierno depende de sus votos como Cataluña. Es absolutamente injusto.
¿Qué consecuencias puede tener para comunidades como Canarias?
Primero hay que preguntarse qué gobierno está apoyando Coalición Canaria. Me refiero a que CC es un socio fiable de Sánchez en las leyes que se aprueban en el Congreso de los Diputados.
¿Debe entonces replantearse CC su apoyo al Gobierno de Sánchez?
Por supuesto, mira todas las cosas que suceden: no podéis explotar las tierras raras o que se van a llevar la mayor tajada los catalanes.
El Gobierno de España ha pactado con Podemos la regularización de medio millón de migrantes, un movimiento que quizás podría ayudar a paliar la falta de relevo generacional por la baja natalidad registrada en España. ¿Lo ve una buena noticia?
No es medio millón. En estos momentos hay 800.000, pero una vez que estén regularizados viene la reagrupación familiar, por lo cual nos podemos encontrar con millón y medio. Necesitamos inmigración, pero necesitamos la que nosotros decidamos. No la que las mafias decidan. Me encantaría que pudiéramos imitar las mejores prácticas que se producen en Europa.
¿Por ejemplo?
Hay un país que en inmigración es el que mejor funciona y además tiene una tasa de natalidad por debajo de la nuestra: el Vaticano. Tiene una tasa de natalidad inferior y consigue que todos los nuevos trabajadores que incorpora compartan los mismos valores y principios. Por lo tanto, el Vaticano tiene un riesgo de islamización cero. Me gustaría que mi país gestionara igual la migración religiosamente.
También es cierto que el Vaticano apenas tiene censadas a 400 personas y España alrededor de 48 millones. La dificultad a la hora de gestionarlo es distinta.
Que coloquen entonces porcentualmente los mismos, porque si son tan caritativos que no nos den lecciones a los demás. Los mandamos con un avión de Iberia por la noche y que aterricen en el Aeropuerto de Roma y que se los coloquen a ellos. Se necesitan trabajadores, pero con contratos firmados en origen. Parece que cumplir la ley es facha.
Usted ha criticado en alguna ocasión el papel de las ONG como Cruz Roja o asociaciones como Open Arms a la hora de socorrer a los migrantes porque lo ve como una forma de perpetuar el negocio de las mafias que los transportan. ¿Pero cuál es la alternativa? Quizás me diga que la clave es actuar en origen, pero, ¿qué hacemos mientras siguen saliendo?
Si no vamos a cambiar nada, compitamos con las mafias. Que se vaya el ministro Albares a las playas de Nuadibú y Nuakchot, les cobramos nosotros los 4.000 y 5.000 euros que las mafias están cobrando y los montamos en un barquito en lugar de un cayuco que será más seguro para ellos, llevemos el negocio nosotros.
Por lo menos es más caritativo hacerlo así y no hacemos todo el truco de que un barco nodriza los deja a la mitad y luego llaman al Uber Open Arms que curiosamente sabe la longitud y latitud de dónde están. Luego cobra la Cruz Roja y las ONG que los reciben. Y si no que se corten los incentivos como ha hecho Italia para que no le toque un sueldo Nescafé al que consiga llegar a nuestras costas arriesgando su vida.
La geopolítica está patas arriba ahora mismo. La guerra de Ucrania, el conflicto en Palestina y ahora la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. En un escenario como el que tenemos cabe la posibilidad de que Marruecos aproveche para revivir una de sus grandes reivindicaciones: reclamar Ceuta, Melilla y Canarias como territorio propio. ¿Ve un riesgo real de que suceda?
Sí, por supuesto. Marruecos lo está haciendo extremadamente bien para Marruecos. Ojalá nosotros tuviéramos un gobierno que lo hiciera igual de extremadamente bien para España. Han montado empresas de tecnología en Tánger, es espectacular. Sin embargo, nosotros cogemos y les financiamos sus trenes. Entre tanto, Mohamed VI utiliza su dinero para comprar tanques en Corea del Sur.
¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Y nosotros les estamos financiando el estadio de fútbol para que nos roben el Mundial 2030, si es que somos tontos. La verdad que es admirable lo que Mohamed VI está haciendo y que nosotros lo permitamos. Algún día nos tenemos que enterar por qué está pasando esto.
Otra polémica vinculada al Archipiélago y Marruecos es el Monte Tropic, desde donde se pueden extraer tierras raras. Por otro lado, ¿Canarias debe presionar al Estado para que averigüe si hay tierras raras en Fuerteventura? ¿Es un error no estar investigando ante la posibilidad de que las haya?
Yo creo que sí, pero también la explotación petrolífera, que está en Marruecos, si no tengo mal entendido. Están haciendo prospección petrolífera en aguas que son discutiblemente marroquíes. Estamos permitiendo todo eso porque tenemos un gobierno débil y extorsionado. Pero bueno, nos hemos enfadado con todos y en estos momentos Marruecos es un socio mucho más fiel para Estados Unidos de lo que es España. Y eso sí que es un problema muy grave.
¿Cuando se asoma a la actualidad en España qué ve? ¿Pedro Sánchez acabará la legislatura o iremos a las urnas este 2026?
Lo que veo es un absoluto desastre. En ningún país occidental es imaginable lo que está sucediendo aquí, es tremendo. Y por supuesto, Pedro Sánchez va a aguantar hasta el 2027 y más allá si es posible, porque vete a saber si está buscando que haya alguna situación de excepcionalidad para poder retrasar las elecciones a 2028, por ejemplo.
¿Le pica el gusanillo de volver a estar en las filas de un partido político? ¿Lo veremos de nuevo en una lista electoral?
No, para nada. Yo estoy en la política, pero no en la de partido. Yo pertenezco a los movimientos de la sociedad civil y mi vida dentro de un partido está absolutamente fuera de lugar porque prefiero ser libre.
¿Qué es la cultura woke? Porque se habla de la dictadura de lo políticamente correcto, pero las dictaduras implican pensamiento único. Y ahora mismo vemos ganar elecciones a personas como Trump, Milei, Bukele o Meloni.
La gente llega un momento en el que se rebela ante esos intentos dictatoriales. Cuando Bibiana Aído en 2008 dijo la palabra “miembras” generó un despitorre total en la izquierda y la derecha. En la actualidad hemos asumido todo eso. Nos han impuesto un lenguaje estúpido y lo hemos asumido porque no nos hemos dado cuenta. Eso es la hegemonía cultural de la izquierda.
Ahora los jóvenes se arriman más a la extrema derecha que antes.
Eso de la extrema derecha... ¿Y por qué cuando hablamos de Podemos no hablamos de extrema izquierda? Eso son etiquetas también de hegemonía cultural. Yo creo que la juventud no ha cambiado. La juventud siempre ha sido rebelde y ha luchado por la libertad. Lo que ha cambiado es que la libertad ahora se defiende en la derecha. La gente está harta de todos los mantras de la izquierda, de todo lo políticamente correcto, porque la izquierda ahora es el establishment.
