El expresidente Mariano Rajoy, en Lanzarote. EFE
El expresidente Mariano Rajoy, en Lanzarote. EFE

Rajoy defiende en Lanzarote una política migratoria "razonable" y alejada de la demagogia

El expresidente aboga por la energía nuclear y advierte sobre el auge del populismo en las democracias liberales

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A. L.

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El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha participado este viernes en un encuentro en Arrecife, Lanzarote, donde ha analizado los principales retos de la actualidad política y económica. Durante su intervención en el Castillo de San José, dentro del marco del Foro Global Sur, el exlíder del Ejecutivo central ha abordado la crisis migratoria con un mensaje de moderación. Rajoy ha afirmado que no es partidario de "papeles para todos" ni de "echar a todos de una patada", reclamando una gestión equilibrada que huya de las posturas extremas que, a su juicio, están marcando el debate público actual.

Para el expresidente, la inmigración representa el desafío más complejo que debe afrontar cualquier administración en la actualidad. Rajoy ha instado a evitar la frivolidad y la demagogia, criticando a aquellas formaciones políticas que utilizan este fenómeno como un elemento puramente electoral para tratar de "arreglarlo todo a tortazos". En este sentido, se ha posicionado de forma clara contra las regularizaciones masivas y, con la misma firmeza, contra las expulsiones indiscriminadas, apostando por una vía intermedia y legal que garantice el orden y la seguridad.

Impulso al desarrollo en África

Como solución estructural a largo plazo, Mariano Rajoy ha señalado la importancia estratégica de apoyar a los países africanos para que logren elevar su nivel de vida. El exdirigente popular ha advertido de que, mientras la única opción de prosperidad para estos ciudadanos sea el traslado a Europa, el flujo migratorio hacia las costas canarias y continentales seguirá siendo constante. Según ha explicado, la cooperación internacional es fundamental para atacar la raíz del problema en los puntos de origen.

En un plano más ideológico, el expresidente ha reflexionado sobre el estado de las instituciones democráticas en el contexto internacional. Rajoy ha identificado tres grandes enemigos para las democracias liberales: los regímenes comunistas, el narcotráfico y, especialmente, el populismo. Sobre este último, ha destacado que se caracteriza por un adanismo constante, la promesa de soluciones mágicas para alcanzar un mundo feliz y la imposición de liderazgos fuertes que ponen en riesgo la estabilidad institucional y el consenso.

Apuesta por la energía nuclear

En clave económica y energética, el ponente ha defendido una estrategia nacional que garantice la soberanía energética de España. Aunque se ha mostrado partidario de seguir impulsando las energías renovables, ha insistido en que el país debe apostar de forma decidida por la energía nuclear. Rajoy ha pedido no caer en lo que denomina demagogia barata, señalando que la falta de una base energética sólida obliga a España a comprar energía a terceros países, una situación que ha calificado como "hacer el primo" frente a nuestros socios europeos.