La Fundación "la Caixa" ha dado un paso más en su compromiso con Canarias y lo hace con una inversión que supera los dos millones de euros, destinados a financiar 78 proyectos sociales en todo el archipiélago. Detrás de esta cifra hay algo mucho más relevante que el presupuesto: más de 17.600 personas en situación de vulnerabilidad que podrán recibir apoyo, acompañamiento y nuevas oportunidades. No es solo una cuestión de recursos, sino de impacto real, de estar presentes donde hace falta y de respaldar a entidades que trabajan desde lo cercano, con un conocimiento directo de las necesidades de cada territorio.
Estas iniciativas no nacen de la nada ni responden a una lógica generalista. Al contrario, están pensadas para dar respuesta a problemas muy concretos, desde una mirada práctica y humana, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes lo tienen más difícil. Y eso se traduce en acciones que van desde la atención directa hasta la generación de oportunidades que, en muchos casos, marcan un antes y un después.
Un impulso con foco social
Los proyectos seleccionados se agrupan en tres grandes ámbitos de actuación que reflejan bastante bien dónde están hoy las principales necesidades. Más de la mitad, un 51%, se centra en pobreza e inclusión social, lo que deja claro que sigue siendo uno de los grandes retos. Por otro lado, un 39% está dirigido a personas con discapacidad, enfermedad o trastorno mental, mientras que el 10% restante pone el foco en las personas mayores, un colectivo que cada vez requiere más atención específica y continuada.
Más allá de estas categorías, lo interesante es ver cómo se concretan las acciones: programas de inserción sociolaboral para facilitar el acceso al empleo, iniciativas que promueven hábitos saludables y el bienestar emocional, proyectos de convivencia intercultural o propuestas que apuestan por la inclusión digital y el acceso a la tecnología. También hay espacio para la prevención de violencias y adicciones, y para el uso de la cultura como herramienta de integración. Todo suma, y todo responde a una idea bastante clara: actuar de forma práctica donde más se necesita.
Este año, además, hay un cambio que puede marcar la diferencia en la ejecución de los proyectos. Las entidades recibirán el 90% de la ayuda desde el inicio, en lugar del 80% habitual, lo que les permitirá arrancar con más margen, menos incertidumbre y mayor capacidad de reacción. Puede parecer un detalle técnico, pero en el día a día de estas organizaciones supone un alivio importante.
Proyectos con nombre propio
Durante los actos de presentación celebrados en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, algunas de las entidades seleccionadas compartieron sus proyectos, poniendo ejemplos concretos de lo que significa esta convocatoria sobre el terreno. En Las Palmas, por ejemplo, se presentó una iniciativa centrada en recuperar y difundir la memoria oral de las personas mayores, una forma de dar valor a sus historias y reforzar el vínculo con la comunidad. También se dieron a conocer programas de atención psicosocial para personas con enfermedad renal y sus familias en situación de vulnerabilidad, así como proyectos orientados a la reinserción sociolaboral de personas en exclusión, incluidas aquellas que se encuentran en contextos de privación de libertad o en procesos de reintegración.
En Tenerife, las propuestas siguen esa misma línea de cercanía y utilidad. Hay proyectos que trabajan la autonomía y el empoderamiento de las personas mayores desde un enfoque comunitario, otros que buscan eliminar barreras de comunicación en niños y jóvenes con discapacidad para que puedan participar plenamente en su entorno, y también iniciativas centradas en la atención psicológica a menores en situación de desamparo. Distintas realidades, distintos enfoques, pero un mismo objetivo de fondo: ofrecer herramientas reales para mejorar la vida de las personas.
Impacto real en el territorio
La convocatoria ha despertado un gran interés, con un total de 208 iniciativas presentadas por entidades muy diversas en tamaño, recursos y ámbito de actuación. Finalmente, se han seleccionado 78 proyectos que se desarrollarán en 26 localidades de Canarias, lo que permite una distribución bastante amplia y un impacto que va más allá de los grandes núcleos urbanos.
Detrás de cada uno de estos proyectos hay un equipo humano que hace posible que todo funcione: 366 profesionales y más de 1.500 personas voluntarias que trabajan directamente con los beneficiarios. Este tejido social es clave, porque no solo ejecuta los proyectos, sino que también construye comunidad, genera confianza y actúa como puente entre los recursos y las personas que los necesitan. Al final, son ellos quienes convierten la financiación en resultados tangibles.
Más de dos décadas de recorrido
Este programa forma parte de una trayectoria larga y consolidada. Las convocatorias sociales de la Fundación llevan más de 25 años en marcha, y eso se refleja tanto en su alcance como en su capacidad de adaptación. Solo en Canarias, desde 1999, se han impulsado más de 1.170 proyectos que han permitido atender a más de 636.000 personas, con una inversión acumulada que alcanza los 24,7 millones de euros.
Si se amplía la mirada al conjunto de España, el impacto es aún mayor: más de 24.600 proyectos desarrollados y alrededor de 10,5 millones de personas atendidas, con un presupuesto global que supera los 530 millones de euros. Son cifras que impresionan, sí, pero que sobre todo hablan de algo más sencillo y más importante: un compromiso sostenido en el tiempo, que no se queda en declaraciones, sino que se traduce en acciones concretas año tras año.
