“A las sardinas frescas, muchacha”. Esa es la frase que todavía conserva en la cabeza Marcos Cova, miembro de la asociación vecinal El Pescador, cuando recuerda a la pescadera que recorría las calles de San Andrés con un tablero de pescado a la cabeza, como detalla en Atlántico Hoy.
Dice que no era solo una vendedora ambulante, sino que era parte de la vida cotidiana del pueblo, de una época en la que el pescado llegaba de madrugada y las mujeres salían después a venderlo puerta a puerta y calle a calle.
Rostro, voz y sacrificio
Cova evoca con claridad la vida de esas mujeres, poniéndo voz y rostro a quienes ejercían un oficio con esfuerzo y sacrificio, manteniendo no solo la economía doméstica sino, también, la identidad marinera del pueblo.
La imagen que describe es la de una mujer que caminaba por la avenida Marítima, por las plazas y por las calles con su carga sobre la cabeza, a veces con un trapo, a veces con un pequeño baño improvisado, siempre con el producto fresco y con la voz por delante para ofrecerlo.
Así nació el proyecto
Y con este recuerdo nació la propuesta de levantar una escultura en su honor en la rotonda que da la bienvenida al pueblo costero. Detalla Cova que la idea surgió junto con otro proyecto ligado al mar y ligado al barco Corbeta, ubicado cerca al castillo de San Andrés, “y que la asociación impulsó primero porque era una pieza donada que no se encontraba en buen estado y cuya colocación requirió bastante trabajo”.
Una vez encarrilada aquella iniciativa, la idea de rendir homenaje también a la pescadera empezó a tomar forma dentro del mismo relato sobre la memoria marinera del pueblo.
Propuesta más respaldada
“Cuando te metes en una cosa no puedes abarcar veinte”, resume Cova, para explicar por qué la asociación decidió ir paso a paso. Primero el Corbeta, después la pescadera. Y para sacar adelante la idea, el colectivo optó por llevarla a los Presupuestos Participativos de Santa Cruz, convencido de que esa era la vía más útil para conseguir respaldo real.
El apoyo no tardó en llegar. Según relata, la primera publicación que hizo en redes sociales sobre el proyecto tuvo una acogida que le sorprendió. A partir de ahí, la propuesta fue sumando adhesiones hasta convertirse en una de las más votadas del proceso en su ámbito, con 147 apoyos.
De idea a realidad
Subraya Marcos Cova que, para la Asociación vecinal, el resultado tiene un valor importantísimo y va más allá de las cifras porque “confirma que el pueblo reconoce esa memoria y quiere verla reflejada en el espacio público”.
El proyecto de escultura de la pescadera de la AAVV El Pescador fue el que con más respaldos contó de todo el municipio y tiene asignados 50.000 euros para que pase de la idea rememorada por la representación vecinal a convertirse en una realidad a la vista de todas las personas que visiten San Andrés.
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