El Gobierno de Canarias ha aprobado seis modificaciones en la autorización ambiental integrada de la depuradora de Buenos Aires, en Santa Cruz de Tenerife, gestionada por Emmasa. Entre los cambios destaca la sustitución de la antorcha encargada de quemar el biogás sobrante, después de que la empresa constatara que el equipo actual no garantizaba de forma estable las condiciones de funcionamiento exigidas.
La resolución califica las modificaciones como "no sustanciales". La valoración administrativa concluye que los cambios no incorporan nuevos procesos ni provocan un incremento significativo de los impactos ambientales asociados a la actividad de la instalación.
Una nueva antorcha para garantizar la combustión del biogás
Emmasa justificó la renovación de la antorcha tras descartar, a partir de los análisis técnicos realizados, la posibilidad de adaptar el equipo anterior para cumplir de forma fiable con los requisitos establecidos. La empresa informó de que en enero de 2026 formalizó el contrato para el suministro e instalación de una nueva unidad, el modelo ATN-500 de la marca EMISON.
La autorización fija nuevas obligaciones de control sobre el funcionamiento de este equipo. La depuradora deberá registrar el tiempo de funcionamiento de la antorcha, el caudal de biogás enviado y la temperatura de combustión, que tendrá que alcanzar un mínimo de 900 grados, con un tiempo de residencia de 0,3 segundos, recoge la resolución.
Cambios en el control de los vertidos
Otra de las modificaciones afecta al seguimiento del denominado efluente 2, un alivio del depósito de purgas que puede activarse durante episodios de lluvia. Se produce cuando las bombas no tienen capacidad suficiente para devolver el agua al inicio del tratamiento, por lo que el flujo termina conduciéndose al alcantarillado municipal.
La nueva redacción establece que la información relativa a este efluente deberá incluirse en el informe anual cuando se haya producido efectivamente el vertido. La descarga continuará sometida a las condiciones y límites aplicables a la red de alcantarillado. Además, la autorización mantiene la prohibición de verter directamente efluentes líquidos al dominio público hidráulico o marítimo-terrestre.
Se modifica el método de evaluación de las emisiones
La resolución también elimina la corrección de las concentraciones de contaminantes al 5 % de oxígeno en los focos de desodorización. La Administración considera que este ajuste no resulta necesario, dado que en estos equipos no se produce ningún proceso de combustión.
El cambio afecta al método empleado para evaluar las emisiones, pero no supone la eliminación de los límites aplicables. Los focos de desodorización seguirán sujetos a las condiciones establecidas en la autorización ambiental.
Nuevas condiciones para la gestión de los lodos
En el apartado de residuos, la autorización incorpora expresamente el traslado de los lodos procedentes del tratamiento anaeróbico al Complejo Ambiental de Tenerife, donde se someterán a secado solar antes de su depósito en una celda de vertido para residuos no peligrosos.
El documento contempla también la posibilidad de depositarlos directamente en vertedero cuando el secado no pueda realizarse, ya sea por la indisponibilidad de la planta o por indicación del complejo, siempre que los residuos cumplan los criterios de admisión. Asimismo, exige estudiar la viabilidad de utilizar estos lodos como enmienda agrícola.
Un segundo grupo electrógeno y nuevos residuos vegetales
Las otras dos modificaciones incorporadas a la autorización afectan a la infraestructura y a la gestión de residuos de la instalación. Por un lado, se incluye un segundo grupo electrógeno de emergencia, que ya se encuentra instalado. Por otro, se añaden los residuos biodegradables generados durante el mantenimiento de las zonas ajardinadas, con una estimación de seis toneladas anuales.
El anexo de la resolución recoge, además, distintas obligaciones de vigilancia ambiental. Entre ellas figuran la realización de campañas de evaluación de olores cada dos años, controles de ruido cada tres años y el mantenimiento de un registro de las quejas por olor recibidas.
La aprobación de estas seis modificaciones actualiza las condiciones de funcionamiento de la depuradora de Buenos Aires. El cumplimiento de los requisitos ambientales seguirá sujeto a los controles e inspecciones previstos en la autorización.
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