En el mundo del carnaval, donde el brillo, el color y la fantasía dominan la escena, existen historias profundas que permanecen ocultas tras cada disfraz. Hoy conversamos con Moise González, cantante y director del documental Bajo la máscara, un proyecto que busca revelar las emociones, vivencias y realidades que se esconden detrás de esta celebración. A través de su mirada artística y personal, nos invita a descubrir el lado más humano del carnaval.
En el mundo del carnaval, donde el brillo, el color y la fantasía dominan la escena, existen historias profundas que permanecen ocultas tras cada disfraz. Hoy conversamos con Moise González, cantante y director del documental Bajo la máscara, un proyecto que busca revelar las emociones, vivencias y realidades que se esconden detrás de esta celebración. A través de su mirada artística y personal, nos invita a descubrir el lado más humano del carnaval.
[Pregunta] ¿Cómo nace la idea de crear el documental Bajo la máscara?
[Respuesta] Para entender el nacimiento de Bajo la máscara, hay que entender que yo no llegué al carnaval, yo nací en él. Mi cuna fueron las lentejuelas, el frío de los ensayos y el sonido del bombo. Soy de La Salle, en Santa Cruz, y mi ADN está ligado a la murga 'The Harry´s Trankos' que fundó mi abuelo Pepé con mi padre y mis tíos, quienes luego pasaran a formar parte de la histórica Nifú-Nifá junto a Enrique González, compañeros de trabajo en Colchones Flex y vecinos.
De hecho, mi primer apodo fue Pumba, porque con apenas 3 años me quedaba embobado tocando el bombo de mi padre en los descansos de los ensayos. Crecí viendo cómo se construía ese carnaval de calle, de familia y de colectivos como Chaxiraxi o Caña Dulce, donde aprendí mis primeros conocimientos como percusionista.
Este documental nace de una necesidad vital de justicia histórica y emocional. A menudo se me identifica como cantante, pero tras 40 años de trayectoria, 100 discos como músico de sesión y haber liderado mi orquesta 'Son Iyá' acompañando a leyendas como Cheo Feliciano o Andy Montañez, mi perspectiva cambió drásticamente en 2010. La distrofia muscular que padezco me obligó a dejar las baquetas y el timbal para volcarme en la voz, la producción y la gestión cultural.
Ese giro me hizo reflexionar sobre la fragilidad de nuestra memoria. Bajo la máscara surge porque siento que nos estamos alejando de la raíz. Tenemos una barrera invisible que nos impide conocer a nuestros creadores y valorar el esfuerzo de quienes, con su sacrificio, convirtieron nuestra fiesta en una de las mejores del mundo.
El motor de este proyecto es imprimir esas emociones y conocimientos —los míos y los de tantos compañeros que ya no están o que están retirados— para que las nuevas generaciones entiendan que el carnaval no es solo brillo; es un patrimonio humano. Es una cuestión de sentimientos acumulados y de sabiduría compartida. El reto es que este documento sirva como puente para que, con el paso del tiempo, no olvidemos lo que realmente nos hizo grandes y si cabe, podamos recuperar parte de lo ya perdido.
¿Qué te inspiró personalmente a contar esta historia?
Lo que me inspira personalmente es un sentido de justicia y gratitud. Siento que tenemos una deuda pendiente con las personas que fueron un verdadero motor del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Muchas de estas figuras vitales son, paradójicamente, las más olvidadas cuando se apagan los focos.
Mi gran motor es poner en valor su buen hacer y darles el reconocimiento en vida, aunque llegamos lamentablemente tarde con todos aquellos que ya no están entre nosotros. No quiero que sus historias se cuenten cuando ya no estén; quiero que ellos mismos, con su propia voz, nos narren cómo levantaron esta fiesta. 'Bajo la máscara' nace con la firme intención de ser un documento noble.
Para mí era irrenunciable que este proyecto fuera totalmente imparcial. No trata de quedar bien con nadie, ni tiene ningún tipo de tinte político ni color institucional. Es una mirada libre de deudas, que solo responde a la verdad de quienes han dedicado su vida a la purpurina, al ensayo y al sacrificio invisible. Y si en el transcurso del desarrollo, alguien quisiera sumar y empujar, será bienvenido, pero la filosofía, no va a cambiar en absoluto. Quién me conoce, sabe que llego hasta el final cuando algo comienzo.
Me inspira la idea de crear algo que no caduque, un refugio para la memoria de nuestra gente. En un tiempo donde nos alejamos de lo importante y de la originalidad, este documental busca rescatar esa sabiduría acumulada de los que están en activo y de los que ya se retiraron, pero que siguen siendo los 'culpables' de que hoy seamos un referente mundial. Es, en definitiva, un acto de amor a mi tierra y a su gente, hecho desde el respeto más profundo y la independencia absoluta.
¿Qué significa realmente 'estar bajo la máscara' en el contexto del documental?
Para este documental, 'estar bajo la máscara' tiene un significado profundo y bidimensional.
Por un lado, es el sentido literal y físico: el sacrificio que el espectador no ve. Estar bajo la máscara es el calor asfixiante dentro de un disfraz de cartón y piedra, es el peso de los tocados que castigan las cervicales, son las horas de ensayo tras una jornada laboral agotadora y el esfuerzo económico de familias humildes para que su colectivo brille en el escenario. Es ese anonimato heroico de quien se transmuta en personaje para hacer feliz a los demás, a veces ocultando su propio cansancio o tristeza.
Pero, por otro lado, tiene un significado mucho más personal y vital para mí. Yo mismo he tenido que vivir mi propia transición 'bajo la máscara'. Durante décadas, mi identidad fue la de ese percusionista enérgico que recorría escenarios y estudios de grabación; cuando la distrofia muscular me obligó a dejar las baquetas en 2010, tuve que despojarme de esa piel y descubrir quién era el Moise que quedaba debajo. Esa experiencia me dio una sensibilidad especial para mirar a los ojos de los protagonistas del carnaval y buscar su esencia, más allá del personaje.
Estar bajo la máscara significa, en definitiva, la verdad desnuda. En el documental, buscamos ese momento en el que el brillo se apaga y queda el ser humano con sus miedos, sus sueños, su sabiduría y, sobre todo, su orgullo de pertenencia. Es revelar que lo que sostiene al 'Mejor Carnaval del Mundo' no son los focos ni las medallas, sino el corazón de la gente que, año tras año, decide ponerse esa máscara para mantener viva nuestra identidad.
¿El enfoque es más artístico, social, cultural o una mezcla de todos?
Es, sin duda, una fusión indivisible de los tres enfoques, porque el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es, en su esencia, una manifestación donde lo artístico, lo social y lo cultural se entrelazan constantemente.
• Es Artístico: Porque venimos de la música, de la creación pura. Mi visión como músico de sesión durante 40 años y como productor me obliga a cuidar la estética, el ritmo y la narrativa. Queremos que el espectador sienta la vibración de la percusión y la armonía de las voces, elevando el arte popular a la categoría que merece.
• Es Social: Este es quizás el pilar más sensible. El documental tiene un alma profundamente humana. Habla de la superación, de la comunidad y de la identidad. Mi propia transición personal debido a la distrofia muscular me ha dado una lente distinta para captar la realidad social de quienes, a pesar de las dificultades físicas o económicas, encuentran en el Carnaval su motor de vida.
• Es Cultural: Porque nace de la urgencia de preservar nuestro patrimonio. Es un documento antropológico que rescata la memoria de figuras como mi abuelo Pepé, mi padre o el maestro Enrique González. Buscamos fomentar la cultura desde la originalidad y la verdad, huyendo de lo superficial.
En resumen, el enfoque de 'Bajo la máscara' es humano. Lo artístico es el vehículo, lo cultural es el legado y lo social es el corazón. Es una pieza que busca ser un referente para las nuevas generaciones, recordándoles que la mayor obra de arte de nuestra fiesta no es el disfraz, sino la persona que lo hace posible."
¿Qué tipo de historias o testimonios podremos ver en la obra?
En Bajo la máscara el espectador no va a encontrar un desfile de datos fríos, sino un torrente de historias de vida, resistencia y pasión.
Podremos ver testimonios que son auténticos tesoros de nuestra memoria colectiva. Contamos con la voz de veteranos y pioneros, personas que, como mi abuelo Pepé o mi padre en su etapa con Enrique González, entendían el carnaval como un tejido familiar y vecinal. Muchos de ellos son figuras que hoy están retiradas o en un segundo plano, pero que fueron los 'culpables' de que Santa Cruz de Tenerife se proyectara al mundo.
Veremos historias de:
• Sacrificio y herencia: Familias enteras que han pasado el testigo de generación en generación, manteniendo vivos colectivos como Chaxiraxii, Caña Dulce ó Cariocas, entre otros.
• Superación personal: Testimonios que, al igual que mi propia transición de percusionista a cantante debido a la distrofia muscular, demuestran que el carnaval es una tabla de salvación y un motor de vida frente a la adversidad.
• El arte invisible: La sabiduría de artesanos, músicos de fila y componentes de murgas y comparsas que nunca han buscado el foco, pero que poseen una 'sapiencia' que es el verdadero patrimonio de nuestra fiesta.
Pero, sobre todo, lo que se verá es la verdad sin filtros. Son relatos de personas que hablan desde el corazón, sin tintes políticos ni intereses de quedar bien con nadie. Son testimonios nobles que buscan imprimir esas emociones en las nuevas generaciones para que comprendan que, detrás de la purpurina, hay una profundidad humana que es lo que realmente nos hace únicos. Es un documento hecho por y para los protagonistas, en un acto de reconocimiento en vida que ya no podía esperar más.
Como cantante, estás acostumbrado a expresarte de una forma; ¿qué retos encontraste al pasar al rol de director?
Pasar al rol de director ha sido un paso natural, aunque no exento de retos. En nuestro archipiélago, por la propia idiosincrasia de cómo funciona la cultura y la industria, los creadores terminamos convirtiéndonos en 'hombres orquesta'. A lo largo de mi carrera, ya sea produciendo un álbum, dirigiendo un festival o diseñando una programación cultural, me ha tocado estar en todas las trincheras. En Canarias, si quieres que algo nazca con la calidad que imaginas, tienes que saber un poquito de todo.
El gran reto en 'Bajo la máscara' ha sido volcar toda esa experiencia acumulada en un solo hilo conductor. Mi visión y el propósito del documental los tengo grabados a fuego en la mente y el corazón, pero el verdadero desafío es la traducción: cómo pasar ese sentimiento a la pantalla.
Para ello, aunque yo lleve la batuta, me rodearé de un pequeño pero valioso equipo de trabajo. He aprendido que el éxito de un proyecto tan noble como este depende de encontrar a las personas adecuadas en cada área; profesionales que no solo aporten su técnica, sino que sintonicen con la sensibilidad de la historia que estamos contando.
Mi labor como director es similar a la que hacía como líder de mi orquesta Son Iyá: yo marco el tiempo, el tono y la intención, pero necesito que cada 'músico' —en este caso, cada técnico o colaborador— dé lo mejor de sí para que el resultado final sea óptimo. El reto es que, al final del proceso, lo que el espectador vea sea exactamente esa verdad que yo viví desde niño, pero con la factura impecable que nuestra cultura merece.
¿Cómo influye tu sensibilidad musical en la narrativa visual del documental?
Mi sensibilidad musical no solo influye, sino que es el sistema nervioso de la narrativa visual de este documental. Quienes me conocen saben que soy un defensor a ultranza de la obra original; para mí, la cultura solo avanza cuando somos capaces de crear algo nuevo desde nuestras raíces, y esa filosofía es la que impregna cada plano de 'Bajo la máscara'.
Este proyecto no se va a conformar con música de archivo o comercial. Así que crearemos una Banda Sonora Original diseñada específicamente para latir al ritmo de las historias que contamos. Pero lo más especial, y donde reside la verdadera magia, es que esa música contará con la interpretación de los propios integrantes de algunos de los colectivos del Carnaval.
Estamos rescatando, de forma honesta y pura, 'cositas' sonoras que tienen un valor sentimental incalculable. Hay una parte creativa en este proceso que me reservo por ahora, pero puedo adelantarte que vamos a capturar momentos musicales orgánicos que solo ocurren cuando el artista se siente en confianza y recrearemos aquel sonido original que era único.
Al final, 'Bajo la máscara' será una experiencia donde lo que se ve y lo que se oye nazca del mismo lugar: la autenticidad de nuestra gente.
¿Habrá presencia musical tuya dentro del proyecto?
A día de hoy, no contemplo tener presencia vocal dentro del proyecto. Mi voz en este documento no es la que importa; lo relevante aquí es la voz de los protagonistas, de los colectivos y de esa memoria colectiva que estamos rescatando. Mi rol en Bajo la máscara es el de canalizador y arquitecto de esas emociones, no el de intérprete.
Eso sí, mi impronta musical está en el ADN del proyecto a través de la dirección y la producción de la banda sonora original. Ya tuve mi momento de protagonismo musical en la fiesta; de hecho, recuerdo con mucho cariño el año 2003, cuando produje junto a mi banda la que fue canción oficial del Carnaval. Eran otros tiempos, cuando José Carlos Acha estaba al frente de la concejalía de Fiestas; un concejal que, sea dicho de paso, escuchaba ideas sin recelos y apostaba por la creatividad local.
En este documental, mi 'música' será la forma en que armonizo los testimonios y los silencios. Prefiero que el espectador sienta mi presencia en la honestidad de la narrativa y en la calidad de la producción sonora, dejando el micrófono abierto para quienes realmente tienen que contarnos su historia. Mi compromiso hoy es con la originalidad y el legado, y eso está por encima de cualquier afán de protagonismo personal. Ya veremos como va aconteciendo todo en el desarrollo de este proyecto.
¿Qué papel juega el carnaval en la construcción de identidad de las personas que aparecen en el documental?
El papel que juega es absoluto; no es algo que estas personas hacen, es algo que estas personas son. Para los protagonistas de Bajo la máscara, el Carnaval es el eje sobre el que han construido su sentido de pertenencia y su forma de entender el mundo.
En el documental veremos que esa identidad se forja desde la infancia. Yo mismo soy el ejemplo vivo: con 3 o 4 años mi identidad ya estaba marcada por el bombo de mi padre en los descansos de la Nifú-Nifá. Para mis primos, para Marcelo Santana, Tano, Elena González, Jose Manuel, Monzón, Fermín, y para tantos otros que aparecen en la obra, el local de ensayo fue su segunda escuela. Allí aprendieron valores como la disciplina, el trabajo en equipo y, sobre todo, la resiliencia.
Para las personas que aparecen en este documento, el Carnaval es:
1 Memoria Viva: Es el vínculo con sus antepasados, con esos abuelos y padres que, como el mío o el gran Enrique González, les enseñaron que la fiesta era una forma de libertad, incluso en épocas donde la libertad escaseaba.
2 Dignidad Social: El Carnaval permite que personas anónimas, trabajadores humildes que durante el año pasan desapercibidos, se conviertan en artistas, en creadores de belleza y en guardianes de una tradición. Esa transformación eleva su identidad y les da un propósito que trasciende lo cotidiano.
3 Resistencia Cultural: En un mundo cada vez más globalizado y falto de originalidad, mantener esa identidad carnavalera es un acto de rebeldía.
Al final, 'estar bajo la máscara' es, paradójicamente, el momento en el que muchos de ellos se muestran más auténticos. El documental revela que, sin el Carnaval, a estas personas les faltaría una pieza vital de su alma. Por eso es tan importante este reconocimiento en vida; porque al poner en valor su buen hacer, estamos validando quiénes son y de dónde venimos.
¿En qué etapa de producción se encuentra actualmente el documental?
Actualmente nos encontramos en la primera fase, que es la más delicada y, para mí, la más importante: la de investigación y recogida de testimonios. Como director, tengo claro que no voy a precipitar el proceso. Este es un documento que nace para perdurar, y eso requiere tiempo para escuchar, para dejar que los protagonistas se sientan cómodos y para que esa 'magia' de la que hablábamos antes surja de forma orgánica.
Quiero cuidar cada conversación y cada silencio. No estamos haciendo un reportaje de actualidad, estamos construyendo un archivo emocional de nuestra fiesta. Mi prioridad ahora es que esa 'sapiencia' y esos sentimientos acumulados de los que ya no están y de los que aún nos acompañan, queden grabados con la dignidad que merecen.
Dicho esto, la hoja de ruta está trazada con paso firme. La idea es que, tras este intenso trabajo de campo, desarrollo, producción y la posterior creación de esa banda sonora original, la pieza esté finalizada y lista para su presentación en el invierno de este año 2026.
Es un reto ambicioso, pero 'Bajo la máscara' no es solo un proyecto más; es un compromiso personal con mi historia, con mi familia y con Santa Cruz. Verá la luz cuando sintamos que cada segundo de metraje hace justicia a esos 40 años de vivencias que llevo a la espalda.
¿Qué mensaje principal quieres que el público se lleve después de ver Bajo la máscara?
El mensaje principal que quiero que el público se lleve es que el Carnaval no es un escaparate, es un latido.
Me gustaría que, al encenderse las luces tras ver el documental, la gente no piense en el brillo de una gala o en el titular de prensa del día siguiente, sino en la grandeza humana de quienes lo hacen posible. Siento que es necesario crear conciencia sobre algo vital: el Carnaval es el sentir de un pueblo, es nuestra vivencia y nuestra cultura más pura. A veces, el foco político y las instituciones, con su propia inercia, terminan distorsionando esa esencia, convirtiendo en un producto de consumo lo que en realidad es una forma de vida.
En definitiva, espero que el público se vaya con el orgullo de saber de dónde venimos y con la responsabilidad de proteger nuestra raíz. Quiero que entiendan que, bajo la máscara de la fiesta, hay un alma colectiva que nadie puede manipular porque nos pertenece a todos. Ese es el verdadero reto y el motor de este proyecto noble e independiente.
¿Tienen previsto presentarlo en festivales o plataformas específicas?
Si, estamos en ello!