“Dicen que se cayó por las escaleras de enfrente, pero eso no es cierto. José estaba sentado allí, en el muro frente al Hiperdino”, comenta un vecino de Residencial Anaga, explicando el suceso que costó la vida hace unos días a un hombre cuando cayó al barranco de Tahodio, a su paso por esta zona de Santa Cruz.
Explica este vecino que el accidente tuvo lugar pasadas las tres de la tarde del Jueves Santo. “Estaba sentado de espaldas y se fue abajo. ¡Es que aquí no hay donde agarrarse!”, lamenta, añadiendo que esta persona, después de ser rescatada, falleció en el hospital.
Vecino de la zona
“Él vivía en el barrio de la Alegría y siempre nos veíamos por aquí. Yo le llamaba José, pero no sé si ese era su nombre. Él se sentaba allí y yo aquí”, apunta, subrayando la peligrosidad del muro que linda con el barranco, precisamente por su poca altura.
Además, este vecino recuerda que no es el primer caso de personas accidentadas, señalando que “por lo menos, que yo recuerde, ya han perdido la vida cuatro personas aquí”.
Muros peligrosos
Tampoco es la primera vez que los vecinos de este barrio denuncian la peligrosidad que ofrece para los viandantes este lugar. “Hemos pedido muchas veces que los levanten o que pongan algún tipo de valla”, indica a este medio una señora que transita por la acera y comenta que el peligro no está solo en el muro sino también en el mal estado de las aceras que provocan caídas continuamente.
La situación que bordea el barranco se ha convertido en una preocupación que ha vuelto a cobrar fuerza tras el accidente ocurrido este 2 de abril en Santa Cruz de Tenerife, en el que un hombre de 67 años cayó al fondo del barranco de forma accidental en la calle José de Zárate y Penichet, falleciendo posteriormente.
Inseguridad
Hace unos meses, concretamente a principios de noviembre, vecinos de Residencial Anaga y del barrio de La Alegría denunciaban a través de Atlántico Hoy el problema de los muros del barranco, teniendo en cuenta los más de diez y doce metros que los separan del fondo y el riesgo de caída que ello supone, generando inseguridad, especialmente en un entorno frecuentado por menores debido a la presencia de colegios e institutos cercanos.
Según relataron entonces, en algunos tramos del lado de Ifara los muros no superan los 60 centímetros de altura, mientras que en el acceso al barrio de La Alegría apenas alcanzan los 40 centímetros. También señalaron problemas añadidos como el mal estado de las aceras, el desnivel provocado por las raíces de los árboles y la escasa visibilidad nocturna, aunque este último problema ya había sido corregido con la instalación de nuevos puntos de luz.
Anuncio de vallado
Días después de aquellas quejas, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife anunció a través de una nota de prensa que trabajaba para implementar un vallado de seguridad en un tramo del muro que linda con el barranco, con el objetivo de evitar posibles caídas y reforzar la protección de los peatones, sobre todo en una zona muy transitada por familias y escolares.
Lo cierto es que, cinco meses después del anuncio, los muros siguen presentando la misma altura y los vecinos de la zona siguen sin apreciar ningún cambio que ofrezca seguridad en el entorno.
Promesas incumplidas
Preguntando a personas asiduas a este lugar, otro residente comenta que a finales del 2024, “después de diferentes reclamaciones para solucionar este problema de alto riesgo, se nos dijo que con un dinero que quedaba en caja (Ayuntamiento) iban al menos a instalar una valla de seguridad de 100 metros en el muro de la calle Jose de Zárate, próximo al puente de madera”.
Además, insiste el vecino, “también se nos pidió modelos de vallas para instalar según criterio de la Asociación de vecinos. Pasó el 2025, ahora transcurre el 2026 y todavía están pensando la solución. Todo es un cúmulo de alto riesgo y ya ha pasado lo anunciado”.
