En pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, media docena de quioscos que durante décadas fueron puntos de encuentro permanecen con la persiana bajada. La plaza del Príncipe, la plaza Weyler, el parque García Sanabria, la plaza de El Corte Inglés y el entorno del Auditorio suman hoy locales sin actividad, aunque no todos están cerrados por el mismo motivo ni desde hace el mismo tiempo.
En la Plaza del Príncipe, la Mesa de Contratación propuso como nueva adjudicataria a Fujiyama Strasse, con un canon anual de 21.600 euros, pero el recurso presentado por EloyCaracol contra su exclusión ha retrasado la reapertura prevista para septiembre. Mientras tanto, en la Plaza Weyler, las ofertas para la nueva concesión se cerraron el 14 de mayo y, casi tres meses después, el expediente continúa en evaluación sin una propuesta de adjudicación pública.
Estas dos situaciones totalmente distintas escenifican una misma imagen: unos espacios municipales emblemáticos esperando durante meses, incluso años, a que culminen sus procedimientos administrativos.

García Sanabria: la promesa que no llegó
El antiguo Strasse Park, en el parque García Sanabria, es el ejemplo más revelador. El local cerró el 12 de diciembre de 2024, cuando expiró su concesión en paralelo a un proceso judicial que acabó declarando insolvente a la última empresa que lo gestionaba.
El establecimiento cerró definitivamente el 12 de diciembre de 2024, meses después de vencer su concesión. El Ayuntamiento intentó volver a adjudicarlo, pero el concurso terminó sin concesionario: dos ofertas fueron descartadas y una tercera empresa acabó renunciando. A ello se sumó el recurso de uno de los licitadores. Desde entonces, la vegetación ha ido ganando terreno a una terraza que llegó a ser una de las más populares de la ciudad.
El pasado febrero, el concejal de Patrimonio, Javier Rivero, explicaba en declaraciones al Diario de Avisos que quedaba pendiente cerrar formalmente aquel procedimiento y anunció una nueva licitación antes del verano. A mediados de agosto, el nuevo concurso no consta publicado. Por otro lado, el futuro gestor deberá afrontar un canon superior a 33.000 euros anuales y distintas actuaciones de rehabilitación del inmueble.
El Strasse lleva ya más de año y medio sin actividad. Más que un expediente simplemente lento, se ha convertido en el ejemplo más visible de la dificultad para sustituir una concesión cuando el procedimiento inicial fracasa.
No es la primera vez
El patrón no es nuevo. Ya en 2016, el entonces responsable municipal de Infraestructuras explicaba en el Pleno que las concesiones de los quioscos caducan cada diez años y que, llegado ese momento, hay que cerrar y volver a licitar. En aquella intervención ya aparecían los mismos nombres que hoy: Weyler, a punto de cerrar, y Príncipe, entonces enredado en los tribunales por no aceptar la caducidad de su concesión.
No todos los casos terminan igual, eso sí. El histórico quiosco Numancia, con la misma concesión familiar durante sesenta años, se enfrentó también este año a un nuevo concurso: sus trabajadores reunieron cerca de 600 firmas en cuatro días para pedir que se respetaran sus puestos y no se alterara el aspecto del local, temiendo que le ocurriera lo mismo que a otros quioscos ya reformados. El Ayuntamiento terminó comprometiéndose a exigir la conservación de la estructura original en el nuevo pliego.

Unos 15 quioscos municipales cerrados
El caso de la plaza de El Corte Inglés tampoco encaja en el mismo saco: ese quiosco no espera una licitación estancada, sino que va a desaparecer. La Junta de Gobierno aprobó en junio un proyecto, financiado por El Corte Inglés, para resolver filtraciones que afectan al aparcamiento subterráneo bajo la plaza; el quiosco actual, cuyo peso incide sobre esa estructura, será retirado y sustituido por dos locales más pequeños que el Ayuntamiento tendrá que sacar a concurso más adelante.
Más incierta es la situación de los dos locales cerrados junto al Auditorio y el Parque Marítimo. No consta en la contratación pública consultada una nueva concesión específica para ellos ni está clara su situación administrativa. La licitación de restauración del propio Auditorio corresponde a sus servicios interiores y no a estos establecimientos exteriores.
Estos problemas tampoco son nuevos. En 2023, el propio Ayuntamiento contabilizaba alrededor de 15 quioscos municipales cerrados por jubilaciones, renuncias o procesos de renovación.
¿Abandono o maraña administrativa?
Los expedientes muestran que no hay una sola causa. Hay recursos judiciales que paralizan la tramitación durante meses, aunque sean un derecho legítimo de cualquier licitador. Y hay trámites que dependen de otras administraciones: los quioscos de Las Teresitas necesitaron autorización previa de la Dirección General de Costas antes de poder salir a concurso.
También hay concursos que quedan desiertos y renuncias que obligan a empezar de cero, como le ha vuelto a pasar este año al quiosco Numancia, cuyos trabajadores ya reunieron cientos de firmas hace poco más de un año ante la renovación de su concesión anterior.
Se suman la protección patrimonial —la plaza Weyler es Bien de Interés Cultural desde 2021, lo que puede añadir trámites a cualquier intervención— y la falta de presupuesto: el propio alcalde ha reconocido que faltan millones de euros solo para los grandes edificios históricos de la ciudad.
Pero una cosa es que un procedimiento sea complejo y otra que la ciudad no explique por qué incumple los plazos que ella misma anuncia. El caso de García Sanabria es el más claro: se prometió una nueva licitación antes del verano, y ese plazo ha pasado sin licitación ni explicación.
La pregunta quizá no sea solo si hay abandono administrativo, sino cuánto tiempo puede asumir Santa Cruz que un espacio público siga cerrado entre una concesión y la siguiente. En García Sanabria la espera ya roza el año y medio; en el resto, la cuenta sigue.
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