La ermita de San Telmo, en el barrio de El Cabo de Santa Cruz de Tenerife, es uno de esos rincones donde la historia se nota en la piedra, en la madera y en la memoria de los vecinos, quienes cada , año, coincidiendo con el inicio de los actos de las Fiestas de Mayo, celebran en torno a la ermita la festividad del santo. Una celebración que, en esta edición, se trasladará al entorno de la iglesia de la Concepción.
Este pequeño templo, levantado en el siglo XVI por la cofradía de pescadores del barrio, ha sido testigo silencioso de la evolución de la ciudad y de su relación con el mar. Ahora, sin embargo, vuelve a estar en el foco, no solo por su pasado, sino por un proceso de restauración que busca devolverle estabilidad y dignidad a un inmueble de interés patrimonial.

Ritmo de las obras
Con la previsión de finalizar la reforma antes de que finalice el año, el Cabildo de Tenerife -administración corresponsable de la obra conjuntamente con el Obispado y el Ayuntamiento de Santa Cruz-, ha constatado que los trabajos van al ritmo deseado y sin cambios. En cualquier caso, desde el Ayuntamiento capitalino confirman a Atlántico Hoy que estas actuaciones no interfieren en los actos de las Fiestas de Mayo.
Las tareas que se realizan van a permitir preservar y poner en valor uno de los inmuebles más antiguos y significativos de la capital, como así lo corroboró la directora insular de Patrimonio Histórico, Isabel de Esteban, quien visitó recientemente el templo. “El desarrollo de las obras avanza conforme a lo previsto, cumpliendo los plazos establecidos y garantizando una intervención rigurosa desde el punto de vista técnico y patrimonial”, señaló.
Restauración interadministrativa
El importe total de los trabajos asciende a 548.464,69 euros, de los cuales el Cabildo aporta 398.464,69 euros, mientras que el Obispado de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife contribuyen conjuntamente con 150.000 euros.
Esta inversión forma parte del Programa Insular de Patrimonio Histórico 2023‑2027 y encaja dentro de una línea más amplia de apuesta por la conservación de templos y conjuntos históricos de la isla. De Esteban resaltó que “este tipo de actuaciones reflejan el compromiso del Cabildo con la protección del patrimonio histórico, asegurando que espacios de gran valor cultural puedan seguir formando parte de la vida de la ciudadanía”.
Patrimonio histórico
El proyecto contempla una intervención integral, respetuosa con los valores patrimoniales del inmueble y ajustada a la normativa de protección del patrimonio cultural de Canarias.
Entre las principales actuaciones destacan la restauración completa de las cubiertas, los tratamientos estructurales en elementos de madera, la rehabilitación del arco toral, la reparación de grietas y renovación de morteros, la sustitución integral de la instalación eléctrica y la rehabilitación del coro, el púlpito y las escaleras.
Historia marinera de Santa Cruz
Con cada una de estas intervenciones, se busca recuperar la integridad de un templo que, a lo largo de los siglos, ha albergado actos religiosos, procesiones y recuerdos vecinales.
Pero la ermita de San Telmo no es solo un edificio patrimonial: es un reflejo de la historia marinera de Santa Cruz. Nacida como lugar de devoción de los pescadores, su advocación al patrón de los marineros explica buena parte de su simbolismo y la fuerza de las tradiciones que han crecido a su alrededor.
Fiesta de San Telmo, 12 y 13 de mayo
Con el tiempo, el templo ha sobrevivido a reformas, cambios urbanos y adaptaciones, quedando encajado entre la Avenida Marítima y el paso del tranvía, pero manteniendo su carácter de referencia histórica.
En el barrio de El Cabo, la ermita ha sido siempre más que una parroquia pequeña: ha sido punto de encuentro, de fiesta y de recuerdo. La fiesta de San Telmo, que se celebra cada año con procesiones y ambiente romero entre la plaza de la ermita y la calle de la Noria, conecta la devoción con la memoria del pueblo santacrucero.
En este contexto, la restauración que ahora se está llevando a cabo cobra aún más sentido. No se trata solo de arreglar una cubierta o de sustituir cables, sino de asegurar que la ermita de San Telmo siga formando parte de la vida cotidiana de Santa Cruz.