Loading...
Edificio de la cofradía de pescadores de San Andres |AH

San Andrés se aferra a su Cofradía: “Información cero, empatía cero, no nos sentimos escuchados”

Aunque han presentado alegaciones, la vecindad de San Andrés se siente ignorada ante el derribo de su antigua Cofradía de Pescadores y exige alternativas antes de perder un trozo de su memoria

La antigua Cofradía de Pescadores de San Andrés tiene fecha marcada para desaparecer, pero el pueblo no se rinde. La Asociación de Vecinos El Pescador ha presentado alegaciones al proyecto de demolición impulsado por la Dirección General de Costas, con un presupuesto base de licitación de 42.439,51 euros, para pedir que antes de derribar el edificio se estudien alternativas de conservación y reutilización.

Su propuesta es clara y pasa por convertir el viejo inmueble en un Museo de la Pesca o un Centro de Interpretación de la Cultura Marinera, un espacio que recoja la memoria de las familias, las artes de pesca, las embarcaciones y la relación histórica del barrio con el mar. No piden mantener un edificio abandonado, insisten, sino darle una segunda vida.

“Tenemos claro que no nos escuchan”

Marcos Cova, portavoz de la asociación, no esconde su pesimismo. “No nos esperábamos nada positivo”, reconoce en declaraciones a Atlántico Hoy. Cuenta que, antes incluso de que se abriera el plazo de alegaciones, ya circulaba la sensación de que la decisión estaba tomada y de que el edificio acabaría siendo derribado.

Aun así, los vecinos han utilizado todas las vías que han encontrado y que van desde la recogida de más de 1.500 firmas, escritos, reuniones, comparecencias en medios y ahora las alegaciones formales. “Hemos agotado todas las vías y ellos parece que no se dan por aludidos”, lamenta Cova, quien critica especialmente la falta de comunicación directa por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y, concretamente, la Dirección General de Costas y el Mar..

“Sabemos lo que hemos leído en prensa. No sabemos absolutamente nada más: ni nos han comunicado nada por escrito, ni nos han llamado para reunirnos”, asegura. Para el portavoz vecinal, el problema no es solo el derribo, sino la forma en que se está gestionando. “Información cero, empatía cero con la gente”, subraya.

Un edificio que es memoria

La Cofradía de Pescadores de San Andrés no es, para los vecinos, una edificación cualquiera. Durante décadas fue el punto de encuentro de una comunidad ligada a la pesca artesanal y al mar. Su disolución se produjo en julio de 2025, cuando el Boletín Oficial de Canarias anunció el cierre y liquidación de la entidad ante la disminución de actividad y las deudas contraídas.

“Cuando hay una cofradía quiere decir que hubo pescadores”, resume Cova. Y añade -a modo de comparación para explicar su argumento-:que el castillo de San Andrés ya no cumple hoy la función de castillo, pero se ha convertido en patrimonio. “La cofradía puede representar lo que un día fue la pesca en San Andrés. ¿Qué mejor símbolo que una cofradía de pescadores?”, plantea.

“Refugio pesquero”

La asociación recuerda también que en 2018 el Ayuntamiento planteó alternativas para regularizar las instalaciones, llegando a estudiar la posibilidad de declarar el entorno como refugio pesquero. 

Respecto a lo expresado, en las alegaciones vecinales exigen que se analice si existe alguna solución técnica, jurídica o administrativa que permita conservar al menos parte del inmueble antes de ejecutar una demolición irreversible.

La propuesta: un museo con vida

La idea vecinal no se limita a un museo estático. El proyecto contempla exposiciones sobre las artes y aparejos de pesca tradicionales, fotografías antiguas, documentos, testimonios de antiguos pescadores y actividades educativas para escolares y jóvenes. También se plantea como posible sede para colectivos vinculados al mar o como archivo de memoria oral y fotográfica del pueblo.

“Qué mejor que reconvertirla en un centro de interpretación”, defiende Cova, quien ve en la propuesta una forma de fomentar el vínculo de las nuevas generaciones con la pesca y con la identidad de San Andrés. “La juventud no pesca porque hoy la pesca no compensa”, admite, “pero un museo, un centro de interpretación, sí puede contar lo que fue este pueblo”.

El miedo a perder identidad

Detrás del conflicto hay algo más que un edificio deteriorado. Los vecinos temen que San Andrés siga perdiendo referencias de su propia historia entre la presión urbanística, las viviendas vacacionales y el abandono de espacios emblemáticos. “Entre las viviendas vacacionales hay más gente ya de fuera que de San Andrés; nuestra identidad se va al traste”, advierte Cova.

La asociación pide ahora que Costas suspenda o reconsidere la demolición, realice un estudio técnico de viabilidad, publique los informes que justifican el derribo y convoque una mesa de trabajo con el Ministerio, el Gobierno de Canarias, el Cabildo, el Ayuntamiento y representantes vecinales.

“Siempre te queda esa esperanza de que alguien encienda una luz y diga: vamos a atender la alegación”, concluye Cova. Las alegaciones ya están presentadas. Ahora toca esperar la respuesta de la Administración, mientras San Andrés mira su Cofradía y se pregunta si aún hay margen para salvar un trozo de su memoria.

Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora