Grupo de menores en el parque García Sanabria|AYUNTAMIENTODESANTACRUZ
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Santa Cruz formaliza el contrato del Servicio de Día para menores en Anaga: tendrán más apoyo fuera del horario escolar

El Ayuntamiento adjudicó a Aldeas Infantiles SOS la gestión de un servicio de día para menores en vulnerabilidad en Anaga, con apoyo socioeducativo fuera del horario escolar durante tres años

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El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha puesto en marcha un servicio de día para niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad social en el distrito de Anaga-Centro. La iniciativa, formalizada con Aldeas Infantiles SOS de España, busca ser un recurso cercano para las familias cuando termina la jornada escolar.

No se trata de una actividad puntual ni de un programa con fecha de caducidad inmediata ya que el contrato se ha firmado por tres años y entró en vigor el 15 de octubre de 2026. Su presupuesto asciende a 608.193,41 euros, cifra a la que se llegó tras un proceso de licitación en el que se presentaron dos ofertas, ambas de pymes.

Qué ofrecerá el servicio

El proyecto está pensado como un espacio socioeducativo y preventivo, dirigido tanto a los menores como a sus familias. La idea es acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles más allá de las aulas, ofreciendo un apoyo cotidiano en el propio barrio.

En la práctica, esto puede marcar la diferencia entre pasar las tardes sin un referente estable y contar con un lugar donde recibir atención, seguimiento y orientación. El servicio se enmarca dentro de los recursos de bienestar social para infancia y juventud, una de las áreas más sensibles de cualquier política municipal.

Un barrio con necesidades concretas

Anaga concentra realidades sociales muy diversas, y en algunas zonas el acceso a recursos de apoyo puede ser más limitado. Por eso, que el servicio se ubique en el propio distrito tiene un valor añadido si se tiene en cuenta que acerca la ayuda a quienes más la necesitan, sin obligar a las familias a desplazarse lejos.

El carácter comunitario del programa es también una de sus claves. No se limita a atender al menor de forma aislada, sino que contempla el entorno familiar como parte esencial del proceso, algo especialmente relevante cuando la vulnerabilidad afecta a la convivencia y al día a día en casa.

Tres años por delante

Con una duración trienal, el servicio tiene margen para consolidarse y adaptarse a las necesidades reales del territorio. Queda ahora ver cómo se traduce sobre el terreno un contrato que, sobre el papel, apuesta por la prevención y el acompañamiento en lugar de limitarse a intervenir cuando los problemas ya se han agravado.

Para las familias de Anaga, la puesta en marcha de este recurso supone contar con un apoyo más en un momento en que la infancia vulnerable necesita, precisamente, estabilidad, cercanía y oportunidades.

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