El Jardín Botánico Palmetum refuerza su papel como enclave de biodiversidad urbana con la puesta en marcha de un proyecto específico para la protección de la avifauna, impulsado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en colaboración con Fundación Moeve. La iniciativa se centra en mejorar tanto los hábitats acuáticos como los espacios terrestres del recinto, favoreciendo la presencia estable de distintas especies de aves.
La actuación está concebida como una intervención integral que combina mejoras ambientales, creación de refugios naturales y herramientas de seguimiento científico, con especial atención a las especies vinculadas a lagos, ríos artificiales y al ecosistema termófilo, característico del entorno del Palmetum.
Mejoras en lagos y zonas verdes
Una de las líneas principales del proyecto se desarrolla en los lagos y cursos de agua, donde se están creando islas de vegetación que facilitan la reproducción de especies como la gallineta común. Estas estructuras también funcionan como espacios de reposo para aves acuáticas como garzas, garcetas y martinetes.
De forma complementaria, se está reforzando la vegetación de las orillas y áreas colindantes para aumentar la sensación de protección y tranquilidad de la fauna. Estos espacios resultan esenciales para numerosas especies autóctonas —como mirlos, canarios, abubillas, currucas o tabobos— que utilizan los lagos como puntos de hidratación y descanso dentro del entorno urbano.
Compromiso institucional con la biodiversidad
El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, destaca que esta colaboración consolida el compromiso municipal con la biodiversidad urbana y con el Palmetum como infraestructura estratégica para la conservación ambiental, la educación y el uso ciudadano.
En su opinión, iniciativas de este tipo contribuyen a posicionar a Santa Cruz como una ciudad que integra la naturaleza en su planificación urbana, mejorando tanto el entorno ambiental como la calidad de vida de la población.
Una alianza ambiental a largo plazo
Desde Fundación Moeve, su responsable en Canarias, Belén Machado, pone en valor el papel del Palmetum como un espacio vivo que conecta ciencia, conservación y bienestar social. Subraya además la importancia de las zonas acuáticas del jardín como auténticos refugios de biodiversidad, fundamentales para el equilibrio del ecosistema.
Machado resalta que la avifauna cumple una función clave en estos espacios, al proporcionar servicios ecológicos esenciales relacionados con la alimentación, el descanso y la reproducción, lo que justifica la apuesta continuada de la fundación por este enclave natural.
Refugios, cajas nido y control biológico
El proyecto contempla la instalación de una veintena de refugios y cajas nido, elaborados en madera con certificación FSC por un carpintero local. Estos elementos estarán destinados a distintas especies, incluidas algunas de gran interés ecológico como los vencejos —conocidos como andoriñas— y los murciélagos, aliados naturales en el control de mosquitos.
Asimismo, se beneficiarán especies en regresión en entornos urbanos, como el gorrión moruno. A estas medidas se suma la colocación de cámaras de seguimiento, que permitirán analizar la evolución de las poblaciones y mejorar el conocimiento científico sobre su comportamiento.
Divulgación y seguimiento científico
Otra de las acciones previstas es la instalación de paneles interpretativos en la nueva zona del Palmetum dedicada al Bosque Termófilo, cuya inauguración está prevista próximamente y que también ha contado con el respaldo de Fundación Moeve. Esta actuación refuerza la función educativa y divulgativa del jardín botánico.
El proyecto incorpora, además, un seguimiento científico continuado durante dos años, con el objetivo de evaluar la eficacia de las intervenciones, analizar la respuesta de las especies y adaptar las medidas en función de los resultados obtenidos, garantizando así la sostenibilidad a largo plazo de la iniciativa.
