El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha explicado a Atlántico Hoy, tras conocerse la noticia de que la Comisión de Fiestas de Taganana ha dimitido en bloque tras ocho años consecutivos al frente de la organización de los festejos y la necesidad de poder tomar un descanso, que desde el consistorio sólo pueden "animar a los vecinos y vecinas de Taganana a que cojan el relevo para poder mantener unas fiestas tan importantes para el distrito".
Según explica el consistorio, "no se puede hacer más, es una decisión privada". Las comisiones de fiestas de los pueblos son organizaciones de caracter voluntario que se encargan de la organización de los festejos. El ayuntamiento presta apoyo logístico y económico atendiendo a los requerimientos de la comisión, cuando sea posible, pero no organiza.
De este modo, toda la gestión antes, durante y después de los festejos, el papeleo, las reservas, los encargos, el contacto con bandas o artistas, depende integramente de que exista dicha organización. "La Comisión de Fiestas ha hecho un trabajo excelente y necesitan coger un descanso, una decisión que tenían ya tomada desde hace tiempo", explica el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a Atlántico Hoy.
Legado generacional
La decisión fue anunciada el domingo en las redes sociales de la organización. Este lunes, el presidente de la comisión, Ruymán Cabrera Jiménez explicó a este periódico que algunos de los organizadores de los festejos llevan hasta 11 años en esto y necesitan urgentemente un relevo de la gente más joven del pueblo.
Añadió también que hay en Taganana un "grupo de veinteañeros" a quienes están tratando de convencer para dar ese paso, queriendo hacerles ver que la organización de las Fiestas Patronales es un legado del propio pueblo, son tradiciones que hay que preservar y a las que dar continuidad generación tras generación.
Dimisión irrevocable
Como de momento parece que nadie da el paso adelante, la comisión ha decidido tomar la decisión drástica de dimitir de manera irrevocable, para que el resto de vecinos se de cuenta de que, salvo que alguien coja ese relevo, no habrá festejos el año que viene.
Las últimas fiestas han costado, según explica el presidente, 34.000 euros. Conseguir dichos fondos es un arduo trabajo que hay que empezar a coordinar un año antes, y pasa por hacer colectas pidiendo puerta a puerta por todo el macizo de Anaga, hacer rifas, vender lotería y ahorrar el dinero que da la cantina. Eso y la inestimable ayuda económica del Distrito Anaga de Santa Cruz.
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