Santa Cruz de Tenerife tiene entre sus manos una de las operaciones urbanísticas más importantes de los últimos años del Archipiélago: la planificación de los terrenos donde actualmente se ubica la refinería. Por ello, la capital y la propietaria de los terrenos, Moeve, están inmersas en una serie de jornadas para acoger ideas de expertos internacionales, nacionales y locales, y debatir en torno al futuro de estos terrenos.
Este jueves se ha celebrado la II Jornada Ciudad 360º: Innovación, comunidad y regeneración urbana, donde varios expertos en diseño, políticas urbanas y geografía han debatido acerca de las posibilidades de este espacio. Una de esas expertas fue Melisa Sterry, científica, diseñadora, estratega y futurista, quien abordó la necesidad de observar a la naturaleza y aprender de ella para poder definir el modelo urbano en el que se basen estos terrenos.
Inspiración en la naturaleza y arquitectura del futuro
Sterry, fascinada por los inventos de Da Vinci y por la arquitectura de Gaudí, trasladó la idea de que en estos terrenos se pueden ubicar edificios que representen la nueva generación arquitectónica de la isla. Como ejemplo, mediante un diseño generado con inteligencia artificial, planteó inspirarse en los dragos para concebir esos futuros edificios.
Siguiendo la filosofía de encontrar en la naturaleza soluciones a los problemas actuales, planteó que estos edificios podrían contar con una óptima distribución del calor, zonas de sombra, sistemas de recogida de agua y amplios espacios abiertos.

Propuestas y visión regenerativa
Esta es solo una idea, pero la intención de Sterry era inspirar y dejar claro que en este espacio se puede ubicar el futuro arquitectónico de la isla, tomando la naturaleza como principal referencia para aplicar el conocimiento arquitectónico adquirido. Entre sus propuestas figuraban un mercado, un centro de congresos y viviendas.
En la jornada también intervino Jenny Anderson, fundadora de The Really Regenerative Centre CIC, quien expuso una serie de claves del desarrollo basadas en la naturaleza: la vida está diseñada para ser un todo, no una parte; posee un potencial evolutivo; respeta la singularidad biocultural; está orientada a relacionarse y a fortalecer las interconexiones; y se fundamenta en la evolución y el desarrollo. Todos estos conceptos tienen aplicación en proyectos sociales y urbanísticos, explicó la experta.
Cultura, urbanismo y transformación social
El asesor Waldemar Olbryk hizo un alegato sobre cómo la cultura marca la diferencia en el urbanismo y cómo es un elemento clave para la transformación de los entornos, especialmente los industriales. En este sentido, destacó que el contexto social y urbanístico es fundamental y defendió la necesidad de pensar las ciudades para las personas.

Experiencias prácticas y retos de planificación
En un plano más práctico, el director general de Bilbao Ekintza, Javier Garcinuño, aportó algunas pinceladas sobre los procesos urbanísticos que ha vivido la ciudad a raíz de su transformación industrial vinculada al puerto.
Actualmente, Bilbao está inmersa en la urbanización de Zorrozaurre, un entorno en el que se está logrando instalar una red de centros de toma de decisión que se perdió durante la urbanización de las zonas cercanas al río. En este contexto, explicó que en los terrenos de la refinería también podría plantearse la creación de centros tecnológicos.
Tal y como señaló Garcinuño, “las decisiones importantes las tienen que tomar hombres y mujeres visionarios”, en referencia a la oposición que puede surgir en este tipo de iniciativas. Sobre los beneficios de estas transformaciones, añadió que a menudo la clave reside en las personas, en las alianzas que se tejen y en la generosidad de quienes impulsan estos cambios.
Lecciones de otros territorios y enfoque social
En el caso de El Prat, que vivió un proceso urbanístico similar al de Bilbao y al que afronta ahora Tenerife, Sergi Alegre, director general de Airport Regions Council y doctor en Historia Contemporánea, subrayó dos errores que deben evitarse: hablar de los plazos, porque “meten presión”, y no contar con la suficiente flexibilidad para adaptarse durante el desarrollo del proyecto, especialmente a las nuevas generaciones, dado que será un proceso prolongado en el tiempo, que abaracará diferentes legislaturas y que durante su desarrollo
Por su parte, desde un enfoque más humano y centrado en las comunidades, el doctor en Geografía e Historia por la Universidad de La Laguna, Vicente Zapata, incidió en que para garantizar la convivencia social es necesario “incorporar elementos de valor estratégico que permitan a las personas convivir en paz”.

En este sentido, destacó la necesidad de “diseñar procesos de planificación que realmente lleguen a todas las personas, que promuevan el encuentro, el diálogo, la relación y la construcción colectiva. Porque puede ocurrir que construyamos cosas maravillosas y tengamos sociedades que no estén dispuestas a disfrutarlas, por no haber generado las condiciones esenciales para que formen parte de la solución”.