Peugeot Rifter Long BlueHDi 130 EAT8: el híbrido para ocio y negocio

El Peugeot Rifter es la mejor solución para el que necesita un automóvil de hasta siete personas y con espacio amplio para el transporte de carga

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El Peugeot Rifter es un vehículo con carrocería de furgoneta, al que la marca gala le ha equipado con los acabados y asistentes de seguridad de sus turismos y SUV más afamados, para convertirlo así en la mejor solución para el que necesita un automóvil de hasta siete personas y con espacio amplio para el transporte de carga.

Se puede elegir con dos longitudes diferentes (la compacta de 4,40 metros y la larga "Long" de 4,75 metros), dos motorizaciones diésel (BlueHDi de 100 y 130 CV) y una gasolina (PureTech de 110 CV); y en cuatro acabados diferentes (Access, Active, Allure y GT Line).

Como vemos las combinaciones pueden ser infinitas, ya que además se puede equipar con caja automática de 8 velocidades (EAT8) o el sistema Grip Control que mejora la tracción en firmes resbaladizos (lo que le hace aún más polivalente para excursiones por el campo o viajes a pistas de esquí).

Nosotros hemos probado la motorización diésel más potente (BlueHdi 130) con la carrocería Long, a la que hemos incluido la caja automática, para que el confort sea mayor al circular por ciudades atascadas y al salir a carretera; y el acabado más deportivo, GT Line.  

Para tratarse de un motor diésel, la rumorosidad no es muy alta en el interior y la ausencia de traqueteos de la caja automática es completa. En marcha se oye más cómo el aire golpea en los amplios retrovisores o la rodadura de los neumáticos.

Tiene un gasto contenido de gasóleo. La marca le ha homologado un consumo mixto de 4,6 l/100 km, que en la prueba realizada ha llegado a 6,4 l/100 km debido al ritmo vivo al que se le ha sometido para comprobar que tiene un andar noble y estable, a pesar de sus formas un tanto cuadradas y que no son las mejores para entrar rápido en las curvas.

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Fotografía facilitada por Peugeot del interior del Peugeot Rifter Long | EFE/Peugeot

El puesto del conductor destaca por un volante pequeño y achatado por la parte baja para facilitar el acceso al interior. Además se puede regular en altura y profundidad, por lo que no queda recto como en una furgoneta y cansa menos los brazos en un viaje.

Al montar ese tipo de volante, el cuadro de relojes (combina información analógica con digital) queda en una posición más elevada, lo que facilita su rápida consulta y evita que haya que retirar la vista de la carretera más de lo recomendable.  

El formato es similar al de los SUV 3008 y 5008, y al de la berlina 508. En los tres casos el cuadro de relojes es digital, lo que da un toque más tecnológico al interior.

También comparte la pantalla táctil flotante (no va encastrada) del centro del salpicadero en una medida de 8 pulgadas.

Por lo que respecta al interior, está dividido en tres filas de asientos (2+3+2). Cualquiera de las siete plazas es cómoda para hacer un largo viaje, lo que no sucede en todos los monovolumenes o SUV, ya que las dos últimas están más indicadas para menores y trayectos cortos.

Ya que lo comparamos con los monovolumenes destacar que los dos asientos de la última fila no se pueden ocultar en el piso, lo que resta espacio, que sin embargo, sigue siendo más que suficiente para transportar el equipaje de cinco personas.

Con todos los asientos ocupados el maletero cuenta con 322 litros, cifra parecida al de un turismo compacto, que no cuenta con la altura hasta el techo del Rifter para acomodar un objeto grande.

Sus puertas laterales deslizantes son la mejor opción para la entrada de personas con movilidad reducida o para instalar una silla de retención infantil.  

El acceso a la última fila está bien pensado. Al tirar del respaldo de los asientos laterales, éste se tumba sobre la banqueta, que a su vez se echa hacia delante.

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Fotografía facilitada por Peugeot del maletero del Peugeot Rifter Long | EFE/Peugeot

El portón trasero -hay que medir la distancia con las paredes y el techo antes de abrirlo- cuenta con luneta de cristal con apertura independiente En el equipamiento del acabado GT Line encontramos freno de mano eléctrico, detector trasero de obstáculos, lectura del límite de velocidad, luces automáticas, vigilancia activa de cansancio, climatizador bi-zona, acceso y arranque manos libres, cristales tintados o las llantas de aluminio de 17 pulgadas. 

Entre los opcionales destacan la recarga inalámbrica para el móvil, la llamada de emergencia más servicios telemáticos (250 euros), el regulador de velocidad adaptativo (300 euros) o los asientos delanteros calefactables (150 euros).

En definitiva, el Rifter es un vehículo muy aconsejable para los que necesiten espacio para transportar cómodamente a la familia y lo empleen también para trabajar. Puede montar más ayudas a la conducción que un turismo, y sus acabados exteriores (colores para la carrocería o llantas de diseño deportivo) lo alejan de la imagen de furgón de la que se deriva esta carrocería.     

Comparte plataforma y motores con los Citroën Berlingo (desde 24.000 euros) y Opel Combo (29.450), que, como el Rifter, se fabrican en la planta que el Grupo francés PSA tiene en Vigo.