La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto a un joven acusado de agredir sexualmente a una amiga durante los Carnavales de 2024, en el entorno de la plaza de España, al considerar que existen "dudas razonables" sobre cómo sucedieron los hechos.
La sentencia señala que el testimonio de la denunciante presenta "ciertas divergencias" y que no mantiene una persistencia suficiente en algunos aspectos concretos de su relato. Además, el tribunal considera que las declaraciones de los testigos no permiten determinar qué ocurrió cuando ambos se quedaron a solas.
Dudas sobre el relato
La Audiencia considera que la declaración de la joven constituía la única prueba de cargo contra el acusado y entiende que en este caso existen deficiencias tanto en el parámetro de persistencia como en el de corroboración.
Por ello, ante las dudas sobre la dinámica de los hechos, el tribunal opta por aplicar el principio de in dubio pro reo y dictar una sentencia absolutoria.
Durante el procedimiento, el acusado mantuvo su inocencia y sostuvo que las relaciones sexuales fueron consentidas. También afirmó que la denuncia podía responder al despecho, después de que él le comunicara aquella noche que tenía intención de abandonar la isla y que no quería comprometerse con ella.
El informe psicológico
La sentencia también recoge las conclusiones del informe psicológico realizado a la denunciante para evaluar posibles daños y secuelas.
Los especialistas apreciaron una sintomatología que podía ser compatible con los hechos denunciados, aunque también detectaron una tendencia a magnificar su posible perturbación, además de una inclinación a la queja y a la autocompasión.
El informe señala que esta actitud podría tener su origen en una situación de extrema vulnerabilidad provocada por lo denunciado, aunque los propios autores matizan que se trata únicamente de una posibilidad.
Se conocían desde antes
Según el relato recogido en la resolución, ambos habían formado parte del mismo grupo de amigos antes de la pandemia. Posteriormente dejaron de verse porque el acusado trabajó en el extranjero y en Mallorca.
Durante los Carnavales de 2024, ella contactó con él a través de las redes sociales para quedar esa noche.
Los testigos explicaron que ambos se encontraron alrededor de la una de la madrugada, comenzaron a bailar y a besarse y posteriormente se marcharon juntos.
La denunciante sostuvo que ambos se fueron solos para que ella pudiera hacer sus necesidades y que, después de ponerse de cuclillas para orinar, el acusado la empujó y la agredió sexualmente.
Según su declaración, posteriormente también la obligó a practicarle una felación.
Los testigos no vieron lo ocurrido
Los amigos de ambos recordaron que, cuando la joven regresó junto al grupo, estaba triste y había "cambiado de cara".
Sin embargo, ninguno de ellos pudo confirmar directamente qué había ocurrido entre ambos durante el tiempo que estuvieron solos.
La joven no comunicó la supuesta agresión hasta el día siguiente, cuando presentó una denuncia.
Posteriormente fue sometida a una evaluación psicológica. Según el relato recogido en la sentencia, desde entonces habría sufrido ansiedad, episodios de llanto y dificultades para mantener relaciones al recordar lo sucedido.
Pedían hasta 50.000 euros
La Fiscalía solicitaba para el acusado una pena de seis años de prisión, además del pago de 13.000 euros en concepto de responsabilidad civil.
La acusación particular elevaba la indemnización solicitada hasta los 50.000 euros.
El acusado, por su parte, mantuvo durante el procedimiento que las relaciones habían sido consentidas y negó haber cometido la agresión sexual por la que fue juzgado.
Finalmente, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha dictado una sentencia absolutoria, al considerar que las dudas existentes sobre los hechos impiden sustentar una condena.
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