Loading...
Aurelio Abreu. / CABILDO DE TENERIFE

Absuelto de prevaricación y malversación exalcalde de Buenavista del Norte Aurelio Abreu

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto al exalcalde de Buenavista del Norte, Aurelio Abreu, y al exsecretario de la corporación municipal, Francisco B., de los delitos de prevaricación y malversación por los que fueron acusados

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto al exalcalde de Buenavista del Norte, Aurelio Abreu (PSOE), y al exsecretario de la corporación municipal, Francisco B., de los delitos de prevaricación y malversación por los que fueron acusados en relación con la prevista construcción de un centro para personas con discapacidad.

Según la sentencia, el proyecto contó con una subvención del Gobierno de Canarias de 160.000 euros sobre un presupuesto total de 270.000 euros, de los que 90.000 euros correspondían a la dirección de obra, adjudicada de forma directa pese a superar el límite legal de 12.000 euros establecido entonces para contratos menores.

La Audiencia considera probado que la contratación fue irregular conforme a la legislación vigente, pero entiende que no alcanza el grado de arbitrariedad e injusticia necesario para apreciar un delito penal, ni tampoco una apropiación indebida de fondos públicos.

Valoración del tribunal

El tribunal añade que no puede descartarse que la actuación tuviera carácter urgente y de interés social, y subraya que no se ha acreditado que los acusados se lucraran personalmente.

Durante el juicio, la Fiscalía rebajó de ocho a cuatro años la petición de inhabilitación al apreciar dilaciones indebidas, ya que el procedimiento se inició en 2005 y el juicio se celebró a comienzos de este año.

Tramitación del proyecto y consecuencias

La adjudicación se tramitó por la vía de urgencia en 2006 y se emitió una orden de pago al estudio del arquitecto Ramiro Cuende, quien años después fue concejal socialista en Santa Cruz de Tenerife.

Sin embargo, la obra nunca llegó a iniciarse porque, según explicó el propio arquitecto, el proyecto se perdió durante una mudanza de su estudio y no pudo recuperarse hasta 2012, gracias a la intervención de un informático.