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Lanzamiento de una de las boyas del programa internacional ARGO./ AO&ML

Adjudicadas por 689.826 euros las 19 boyas ARGO que medirán el cambio climático en Canarias

Las boyas se unen a las 28 con las que ya cuenta España, dentro de una red de en torno a 4.000 en todos los mares del mundo

El proyecto para que Canarias cuente con 19 boyas oceanográficas de alta tecnología capaces de sumergirse a miles de metros de profundidad para medir el cambio climático ya ha sido adjudicado. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha formalizado el contrato para el suministro de estos dispositivos por un importe total de 689.826 euros, según recoge este martes el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La adjudicación ha recaído en la empresa madrileña Casco Antiguo Comercial, S.L., una pyme especializada en equipamiento técnico vinculado al ámbito marino, en el marco de un procedimiento abierto tramitado por la Agencia Estatal CSIC a través del Instituto Español de Oceanografía (IEO). El contrato fue adjudicado el 2 de diciembre de 2025, tras recibir una única oferta, y cuenta con financiación europea FEDER, dentro de una actuación impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Programa ARGO

Las 19 boyas se destinarán al Centro Oceanográfico de Canarias, desde donde se coordinará su despliegue e integración en el programa internacional ARGO, una de las principales redes de observación oceánica del mundo. Este programa científico global está formado por miles de boyas autónomas distribuidas por los océanos y es considerado una herramienta clave para comprender cómo el calentamiento global está alterando el comportamiento del océano.

Tal y como adelantó Atlántico Hoy cuando el proyecto fue anunciado, las boyas ARGO son dispositivos autónomos que realizan ciclos continuos de inmersión y emersión. Durante cada ciclo, descienden hasta profundidades que pueden alcanzar entre 1.000 y 2.000 metros, donde miden parámetros fundamentales como la temperatura del agua, la salinidad y la presión. Posteriormente regresan a la superficie y transmiten la información recopilada vía satélite a centros científicos internacionales.

Evolución térmica del océano

Estos datos son esenciales para analizar la evolución térmica del océano, detectar cambios en la circulación oceánica y evaluar fenómenos como la expansión térmica del agua, uno de los factores que contribuyen al aumento del nivel del mar. Además, la información recogida por la red ARGO se utiliza de forma sistemática para mejorar los modelos climáticos y meteorológicos, que dependen en gran medida del conocimiento preciso del estado del océano.

La incorporación de estas 19 nuevas boyas permitirá reforzar de forma significativa la capacidad de observación del Atlántico nororiental, una región estratégica para el seguimiento del cambio climático. Canarias ocupa una posición clave entre Europa, África y América, lo que convierte al archipiélago en un punto de referencia para el estudio de las corrientes oceánicas, las masas de agua profunda y los intercambios de calor entre océano y atmósfera.

Actualmente, España ya cuenta con 28 boyas como esta, a las que ahora se les sumarán las 19 sólo en Canarias. En todo el mundo, hay en torno a 4.000.

Exceso de calor

El programa ha podido demostrar que el océano absorbe más del 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global, por lo que su monitorización resulta imprescindible para entender la magnitud y la velocidad de los cambios climáticos. En este contexto, las boyas ARGO proporcionan una información continua y homogénea que no puede obtenerse únicamente mediante campañas oceanográficas puntuales.

El proyecto adjudicado al CSIC permitirá también incrementar la contribución española a la red ARGO, de la que forman parte más de treinta países, y reforzar el papel del Instituto Español de Oceanografía en la recopilación y análisis de datos oceanográficos de largo plazo. Los registros obtenidos se incorporan a bases de datos científicas abiertas y son utilizados por universidades, centros de investigación y organismos internacionales.

Además de su aplicación directa en la investigación climática, los datos generados por estas boyas tienen utilidad en otros ámbitos, como el estudio de la biodiversidad marina, la evaluación del impacto del cambio climático sobre los ecosistemas oceánicos y la mejora de los sistemas de predicción que afectan a actividades económicas vinculadas al mar.