Alumnos en un examen de la PAU en Canarias. / QUIQUE CURBELO-EFE
Alumnos en un examen de la PAU en Canarias. / QUIQUE CURBELO-EFE

Alertan de la falta de especialistas en el protocolo de riesgo suicida en colegios de Canarias

La Diputada del Común advierte de la falta de apoyo clínico y pide reforzar la coordinación en las aulas

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A. Marichal

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La Diputada del Común, Lola Padrón, ha iniciado actuaciones con el objetivo de revisar el protocolo ante el riesgo suicida en los centros educativos públicos de Canarias tras la queja presentada por el sindicato STEC-IC. La institución ha impulsado la creación de un grupo de trabajo con el objetivo de "analizar el funcionamiento del actual sistema y proponer mejoras en la respuesta pública ante estas situaciones".

Según ha informado este martes en un comunicado, el protocolo vigente del Gobierno de Canarias atribuye al profesorado !la detección de posibles conductas de riesgo en el alumnado mediante herramientas específicas". Sin embargo, el sindicato considera que esta responsabilidad "resulta inadecuada debido a la falta de formación clínica y de respaldo especializado entre los docentes".

Errores en la detección

Desde STEC-IC advierten de que esta situación "puede derivar en errores en la detección de casos, tanto por exceso como por defecto, además de generar una elevada carga emocional en el profesorado". Los docentes, señalan, se enfrentan a contextos de gran complejidad que pueden implicar riesgos graves para la vida del alumnado sin contar con los recursos necesarios.

En este sentido, Padrón ha indicado que "si bien la prevención debe formar parte del ámbito educativo, la intervención corresponde a profesionales de la salud mental". Asimismo, ha alertado de la falta de especialistas en los centros educativos "que permitan abordar estas situaciones con las garantías adecuadas". 

Coordinación

La Diputada del Común ha subrayado la necesidad "de articular mecanismos de coordinación eficaces que faciliten la detección temprana de casos", así como un "diagnóstico adecuado y una respuesta conjunta". Para ello ha considerado clave "la implicación de las unidades de salud mental infanto-juvenil, los orientadores y los equipos docentes".

Asimismo ha señalado que algunas herramientas utilizadas en los centros, "como el cuestionario de cribado basado en el modelo Columbia, generan inquietud cuando se aplican sin respaldo clínico". Por ello, ha defendido su integración dentro de un sistema "más amplio que cuente con apoyo técnico especializado".