La activista Amelia Tiganus, superviviente de trata con fines de explotación sexual, recurrió este miércoles a su propia historia en la Universidad de La Laguna (ULL) para explicar los mecanismos que sostienen la explotación.
En su intervención reclamó que el foco se ponga en los proxenetas y los hombres que pagan por sexo. Lo hizo en la conferencia inaugural de la jornada “Mujeres y Niñas, No Mercancía”, celebrada en el Aula Magna del Aulario General César Manrique, en el Campus de Guajara.
Tiganus recordó las agresiones sexuales que sufrió en su infancia y adolescencia, y que ningún adulto de su entorno supo ver. “Esos gritos de socorro que yo lanzaba... No hubo nadie a mi alrededor, ninguna persona adulta que supiera ver que no eran más que indicadores de un profundo sufrimiento”, relató. Su ponencia, titulada De la experiencia al conocimiento: la voz de las supervivientes en las políticas públicas, reivindicó a las supervivientes como fuente de conocimiento para las políticas públicas.
“Me robaron la vida”
La activista explicó cómo los proxenetas aprovechan las necesidades afectivas y económicas de las mujeres para presentarse como figuras de protección. También recurrió al concepto de “indefensión aprendida” para rebatir los prejuicios que culpan a las víctimas de no abandonar la violencia. “No solo me robaron la vida por todo el daño que me hicieron, sino por todo lo bueno que yo no pude vivir”, afirmó.
Al cuestionar que el pago implique deseo o consentimiento, Tiganus lanzó la frase más aplaudida de la mañana: “No quiere, por eso pagas. Es simple”. La superviviente defendió además una educación afectivo-sexual basada en el deseo y el respeto: “¿Cómo vamos a disfrutar de la sexualidad sintiendo miedo? Es incompatible”.
La activista y escritora cerró su intervención con una reivindicación: “No hay nada que dé más sentido a mi vida que convertir mi experiencia en algo revolucionario”.
Más mujeres canarias afectadas
La socióloga e investigadora de la ULL Alba Cabrera abordó la trata en Canarias desde la perspectiva de las desigualdades estructurales. En declaraciones previas a la jornada, Cabrera advertía de que los informes de su grupo de investigación apuntan a un incremento de mujeres canarias y españolas afectadas por la trata, y señaló la vulnerabilidad económica como uno de los factores que requieren especial atención.
La investigadora también defendió que las políticas públicas actúen tanto en la protección de las mujeres como sobre la demanda de prostitución.
Por otro lado, Celia Pontiga, de la entidad Betania, explicó que identificar a una posible víctima puede requerir meses de seguimiento y actuaciones fuera del horario habitual. Betania ofrece apoyo psicológico, sanitario, jurídico y social, además de recursos residenciales para la recuperación de las supervivientes.
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