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Sociedad

Asuntos Sociales reconoce el error de tratar a todos igual en el protocolo covid

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A día de hoy, en Canarias harían falta, al menos, 8.709 plazas más. /Efe
La consejera de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud, Noemí Santana, ha reconocido este miércoles que su departamento ha podido cometer errores al aplicar el mismo protocolo a las personas en residencias de mayores o en las residencias con discapacidad.Siempre se ha actuado pensando en lo mejor para la salud, pero esta pandemia es nueva para todos, "estamos aprendiendo mucho" y se trata de adaptar los protocolos a las necesidades de los residentes, dijo Santana en comisión parlamentaria ante las críticas del diputado de CC-PNC Jesús Machín.El parlamentario del grupo Nacionalista concedió que Asuntos Sociales trata de hacer las cosas con la mejor intención, pero en ocasiones el protocolo anticovid tan severo perjudica más a las personas con discapacidad y debería adaptarse a sus circunstancias."No se puede aplicar el mismo protocolo a personas con capacidades y necesidades diferentes. No todos asumen los cambios igual", le reprochó Machín, y así como para el conjunto de la sociedad las restricciones van cambiando en cada fase no ocurre lo mismo en las residencias, añadió.

Personas sin mayor riesgo que el resto

Las personas con discapacidad, por ejemplo, no son necesariamente personas de más riesgo que el resto, pero aunque tengan un PCR negativo se les aísla 14 días cuando ingresan en la residencia, o no se les deja pernoctar nunca con sus familias a pesar de que pueden ir a sus casas durante el día, dijo.Otros diputados como la representante del PSOE Teresa Cruz pusieron de relieve que las restricciones han impedido a muchas personas con discapacidad en residencias recibir los tratamientos médicos necesarios ajenos a la covid."Tengan sensibilidad a la hora de adaptar los protocolos a las circunstancias, no hace falta ser tan duro y severo", subrayó Machín, aunque admitió que la intención seguro que ha sido buena.Noemí Santana admitió que puede haber habido errores, porque nadie estaba preparado para gestionar esta pandemia y de ella se va a aprendiendo, pero todas las decisiones se adoptan según la situación epidemiológica y con el objetivo principal de preservar la salud y la vida.Cuando se reflexiona sobre determinadas decisiones se modifican, corrigen o mejoran, también a partir de las observaciones que se reciben de las familias, dijo Santana. 

Medidas y protocolos comunes

Recordó que en mayo, de acuerdo con la Consejería de Sanidad, se permitieron las visitas en centros de mayores y de discapacidad con medidas y protocolos comunes, pero más adelante se fueron detectando situaciones que llevaron a distinguir mejor las distintas circunstancias que se dan en los centros residenciales para personas con discapacidad.Esas mejoras quedaron reflejadas en una nueva orden de la Consejería con fecha 25 de julio.También se ha intentado reactivar lo antes posible la actividad asistencial a estas personas, que en parte quedó suspendida por la covid."Lo cierto es que mucha veces, por miedo y por incertidumbre, somos más estrictos de lo que la situación lo requiere, pero vamos aprendiendo", dijo Noemí Santana.La consejera indicó que lo positivo es que en los centros de discapacidad no se ha producido ningún fallecimiento por covid-19, aunque ha habido 21 residentes infectados, de los cuales 6 fueron atendidos en hospitales, y 24 trabajadores también afectados.Recordó que en las residencias de mayores en cambio sí se han producido fallecimientos asociados a la covid, 17 personas, aunque aun así es la menor incidencia entre las comunidades autónomas.En Canarias hay 7.066 personas en residencias de mayores, 2.702 de ellas en la provincia de Las Palmas y 4.364.La consejera admitió que no se puede desglosar cuántas de ellas están en situación de dependencia y precisó que son los cabildos los que se encargan de la gestión de las plazas.No obstante, aseguró que se está consiguiendo que cada vez más gente entre en las residencias por el orden de reconocimiento de grado que tiene concedido.Para Noemí Santana, la pandemia ha reforzado el convencimiento de que hay que cambiar el modelo de macrorresidencias de mayores de 200 o 300 personas hacia lugares más pequeños con atención más cercana a la comunidad, más personal y humanizada.