La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha mencionado al dramaturgo canario Benito Pérez Galdós en su discurso institucional de este 2 de mayo, día de la región en conmemoración de los fusilamientos del 2 de mayo de de 1808 por parte de las tropas francesas de ocupación contra los insurgentes madrileños.
Lo ha hecho refiriéndose a él como "nuestro madrileño de Canarias", que definió aquellas revueltas de comienzos del siglo XIX contra los franceses en Madrid como "un alzamiento popular espontáneo, movido por un sentimiento patriótico ante unas autoridades que se mantenían pasivas".
Galdós analizó los sucesos descritos en su obra El 19 de marzo y el 2 de mayo, pieza de los Episodios Nacionales que recrea los acontecimientos que van desde el motín de Aranjuez hasta la sublevación popular en Madrid contra las tropas napoleónicas.

Batalla por la "Prioridad Nacional"
Ayuso ha hecho estas declaraciones en un marco argumental que viene sosteniendo desde hace tiempo, con el que defiende que Madrid es una ciudad y una región de acogida de gente de muy diversas procedencias (pese a que rechace activamente la redistribución de menores migrantes desde Canarias). Precisamente en esta línea, Ayuso ha sido muy crítica en las últimas semanas con Vox y su "Prioridad Nacional".
Este argumentario sobre qué convierte a una persona en madrileña es bastante habitual en el panorama político de la capital. Sin ir más lejos, a la vez que Ayuso llamaba "madrileño de Canarias" a Pérez Galdós, el líder del PSOE en Madrid, Óscar López, daba una rueda de prensa en el Parque del Oeste en la que decía: "Son madrileños todos los que viven en Madrid".
Este 2 de mayo, Vox también ha aprovechado para agitar su "Prioridad Nacional" en la capital. Su portavoz en la asamblea regional, Isabel Pérez Moñino, mientras Ayuso y Óscar López hablaban de que Madrid era de todos, decía: "Más Vallecas y menos Ciudad de México, más Getafe y menos Miami, más Fuenlabrada y menos Nueva York".
Galdós y Madrid
Volviendo al rebautismo de Galdós como madrileño por parte de Ayuso para reivindicar su identidad madrileña, el dramaturgo nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, si bien estuvo vinculado a Madrid desde 1862, año en el que llegó para estudiar Derecho, hasta su muerte. De hecho, el dramaturgo canario está enterrado en el cementerio de la Almudena de la capital.
Sin embargo, otras ciudades españolas fueron también claves en la vida del escritor. Durate gran parte de su vida, vivió a caballo entre Madrid y Toledo. El médico y científico Gregorio Marañón, buen amigo de Galdós, llegó a decir del novelista que "su amor por Toledo formaba parte de su vida íntima y literaria". También pasaba largas temporadas estivales en Santander de forma recurrente e incluso llegó a comprar allí una vivienda.
Aunque originalmente fue a Madrid a estudiar, para Galdós siempre fue prioritario escribir. Como redactor, colaboró con los periódicos La Nación y El Debate, así como con la Revista del Movimiento Intelectual de Europa. De hecho, fue enviado a París como corresponsal y fue este viaje el que, de forma rocambolesca, provocó que acabase residiendo definitivamente en la capital española.
Su cambio de rumbo
Como Galdós no iba a clase en la universidad por trabajar como corresponsal en Francia, esta acabó por expulsarlo de la facultad en 1968. Cuando regresaba del país galo hacia Canarias, el dramaturgo cogió en un barco a vapor desde Barcelona que supuestamente iba a llevarlo a su isla natal, pero mientras estaba embarcado se produjeron los sucesos de la Revolución Gloriosa o la Septembrina, que llevaron al derrocamiento de la reina Isabel II. Galdós pudo bajarse a tiempo del barco en una escala en Alicante y dirigirse a Madrid a tiempo de ver el gobierno provisional de los generales Francisco Serrano y Juan Prim.
Desde entonces, Galdós se instaló como redactor en Madrid, ciudad en la que acabó desarrollando buena parte de su carrera literaria y viviendo de forma bastante regular salvo por los periodos en Toledo y Santander, hasta su muerte en 1920.