Mudarse de casa sigue siendo, para muchos canarios, una de las experiencias más estresantes de la vida cotidiana. Así lo refleja un estudio reciente elaborado por Gil Stauffer, una de las principales empresas de mudanzas del país, que ha analizado los hábitos y sensaciones asociadas al cambio de vivienda en el Archipiélago.
Los datos dejan poco lugar a dudas: cambiar de casa genera tensión emocional. Un 73 % de las personas encuestadas reconoce que la mudanza supone un foco de estrés. Más de la mitad admite sentirse nerviosa durante el proceso y casi dos de cada diez asegura que este momento acaba provocando discusiones con la pareja o la familia. La logística, los plazos y la presión económica convierten el traslado en un reto que va mucho más allá de mover cajas.
Mudarse
A diferencia de otros territorios con mayor movilidad residencial, en Canarias la mayoría de la población no se muda con frecuencia. El estudio apunta que casi cuatro de cada diez personas solo han cambiado de vivienda una o dos veces en su vida, y otro 18% lo ha hecho entre dos y tres ocasiones. Aun así, existe un grupo significativo —un 24%— que acumula más de cinco mudanzas, lo que refleja realidades muy distintas dentro del Archipiélago.
El momento del año también influye. El verano se consolida como la estación preferida para mudarse, concentrando más de la mitad de los traslados. La primavera queda en segundo lugar, mientras que otoño e invierno registran cifras mucho más bajas. El calendario escolar, el turismo y la mayor disponibilidad de tiempo libre explican este patrón tan marcado.
Cambios de casa
Uno de los rasgos más característicos de las mudanzas en Canarias es su carácter local. La gran mayoría de los traslados se realiza dentro del mismo municipio o localidad. En concreto, casi el 80% de las personas encuestadas afirma que siempre se ha mudado a corta distancia, sin grandes desplazamientos.
Aun así, la condición insular también se deja notar. Un 30% reconoce haberse trasladado en algún momento entre provincias españolas, y los movimientos internacionales tienen un peso relevante: un 15% se ha mudado desde España a otro país y otro 15% ha hecho el recorrido inverso. Estos datos reflejan la movilidad asociada al trabajo, a la emigración y al retorno, muy presente en la historia reciente de las Islas.
Mudanza en Canarias
Cuando llega el momento de hacer cajas, los canarios optan por soluciones diversas. La ayuda de familiares y amigos sigue siendo la opción más habitual, elegida por casi cuatro de cada diez personas. Un 30% contrata un servicio profesional solo para el transporte, mientras que uno de cada cinco prefiere hacerlo todo por su cuenta.
Los servicios integrales —que se encargan de empaquetar, transportar y colocar— todavía son minoritarios, pero van ganando peso. Quienes apuestan por empresas especializadas lo hacen, sobre todo, por confianza: la fiabilidad es el factor decisivo para más del 60% de los clientes, muy por encima del precio.
Cuánto cuesta mudarse
El presupuesto es otro de los grandes condicionantes. En Canarias, una parte importante de las mudanzas se realiza con un gasto reducido: el 42 % no supera los 200 euros. Sin embargo, el estudio detecta también un porcentaje relevante de presupuestos elevados, especialmente en traslados más complejos o entre islas.
Más de uno de cada cinco canarios reconoce haber gastado entre 800 y 1.200 euros, y un 6% superó los 2.000 euros. La distancia, el volumen de enseres y la necesidad de transporte marítimo influyen directamente en estos costes.
El después también cuenta
La mudanza no termina cuando el camión se va. El proceso de asentarse en la nueva vivienda suele alargarse más de lo esperado. Más de la mitad de las personas encuestadas tardó entre una semana y dos meses en deshacer todas las cajas y organizar la casa. Un 24% lo consiguió en menos de siete días, pero hay quien reconoce que aún convive con cajas sin abrir.
En conjunto, el estudio dibuja un retrato claro: en Canarias, mudarse no es algo habitual, pero cuando ocurre tiene un alto impacto emocional, económico y familiar. Un proceso que mezcla ilusión por empezar de nuevo con el desgaste que implica cambiar de hogar en un territorio fragmentado por el mar.
