Aerogeneradores de energía eólica (renovable) en Arico, Tenerife. ATLÁNTICO HOY
Aerogeneradores de energía eólica (renovable) en Arico, Tenerife. ATLÁNTICO HOY

El cambio climático podría reducir hasta un 21% la energía eólica de Gran Canaria

Un estudio de la ULPGC detecta una reducción de la velocidad del viento y cambios en su dirección que podrían afectar a la producción de los aerogeneradores en las próximas décadas

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ariadna

El viento que durante décadas ha convertido el sureste de Gran Canaria en uno de los grandes polos eólicos de Canarias podría perder fuerza. El cambio climático no solo amenaza con aumentar las temperaturas o reducir las lluvias, también puede alterar los alisios de los que depende buena parte de la producción renovable de la isla.

Un estudio de investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) estima que, si continúan los cambios observados en el viento, el rendimiento energético de aerogeneradores podría reducirse entre un 11% y un 21% de aquí a 2044, dependiendo de cómo evolucionen las emisiones y el clima.

Menos velocidad del viento

La investigación, publicada en la revista Energy Reports, analiza datos meteorológicos registrados entre 2000 y 2023 en una zona estratégica de Gran Canaria, próxima a donde se concentra buena parte de los aerogeneradores de la isla.

En esos casi 24 años, los autores detectaron que la velocidad media del viento se redujo 0,66 kilómetros por hora. Al mismo tiempo, la temperatura media diaria aumentó 1,09 grados y la dirección predominante del viento se desplazó algo más de siete grados.

Los alisios también cambian

El trabajo pone en especial foco en los alisios, fundamentales para la producción eólica canaria. Estos vientos soplan con mayor regularidad durante el verano y han permitido aprovechar de manera intensa la energía eólica, sobre todo en el este y sureste de Gran Canaria.

Pero no basta con que siga habiendo viento. Su velocidad, dirección y regularidad determinan cuánta electricidad puede generar un aerogenerador. Incluso pequeñas reducciones de velocidad pueden tener un impacto considerable porque la energía disponible depende de la fuerza con la que sopla.

Hasta un 21% menos en 2044

Los investigadores proyectaron la tendencia hasta 2034 y 2044 utilizando dos posibles escenarios climáticos. En el más moderado, vinculado a una reducción importante de las emisiones, calculan que para 2044 la velocidad del viento podría disminuir unos 0,94 kilómetros por hora respecto al año 2000. Esto supondría una pérdida de un 11,24% de energía de los aerogeneradores. 

En el escenario más desfavorable, con emisiones elevadas, la pérdida podría alcanzar los 1,76 kilómetros por hora, mientras la temperatura aumentaría unos 3,25 grados. La reducción de la energía en este panorama podría alcanzar más de un 21%. Ya para 2034, de por sí, el trabajo estima pérdidas de entre el 8,05% y el 18,51%, dependiendo del escenario.

Foto de archivo de dos prototipos de energía eólica marina sometidos a ensayos frente a la costa de Gran Canaria. /EFE
Foto de archivo de dos prototipos de energía eólica marina sometidos a ensayos frente a la costa de Gran Canaria. /EFE

La dirección también importa

Y no solo eso. La cuestión no es que sople menos viento, sino también un cambio progresivo en su dirección predominante, que podría superar los 13 grados en 2044, incluso bajo el escenario más moderado.

Esto resulta relevante en los parques donde existen varios aerogeneradores próximos. Cuando una turbina recibe el viento después de que haya pasado por otra, se produce el denominado efecto estela, con más turbulencias y menos energía disponible. Un cambio de dirección puede modificar qué máquinas quedan expuestas a estas estelas y aumentar las pérdidas.

Una isla dependiente del viento

La cuestión cobra importancia por el peso que ya tiene esta fuente en Gran Canaria. Los datos utilizados por el estudio señalan que en 2023 la isla disponía de 295 megavatios de potencia eólica instalada, muy por encima de los 85 megavatios solares recogidos en su análisis.

Ese año, según los investigadores, la energía eólica llegó a cubrir alrededor del 23% de la demanda eléctrica de Gran Canaria. Aun así, el sistema insular continuaba dependiendo mayoritariamente de centrales que utilizan combustibles fósiles.

Adaptar los molinos 

El estudio no plantea que Gran Canaria vaya a quedarse sin viento ni que las pérdidas sean inevitables. Los propios investigadores señalan que las reducciones calculadas son estimaciones exploratorias, no una predicción exacta de cuánta electricidad producirá un determinado parque en 2044. 

No obstante, sí apuntan que la transición energética de Gran Canaria tendrá que prepararse no solo para producir más energía renovable, sino también para un viento que puede no comportarse como hasta ahora.

Por ello, proponen adaptar los parques eólicos. Entre las opciones aparecen instalar aerogeneradores preparados para funcionar mejor con velocidades medias o bajas, elevar la altura de los bujes, utilizar rotores mayores y revisar la disposición y orientación de las turbinas para reducir el efecto de las estelas.

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