La ONG Caminando Fronteras le pedirá al papa León XIV en su visita a Canarias que luche contra "la deshumanización y la invisibilización" de las personas migrantes, factores a los que atribuye las cifras crecientes de "muertes impunes" en el mar de quienes se suben a una patera o un cayuco.
En una entrevista con EFE, Helena Maleno, portavoz de Caminando Fronteras, ha avanzado que al pontífice le solicitará que "esté a la altura" del papa Francisco, quien "conocía muy bien" la llamada ruta atlántica migratoria y que "hubiese deseado con todo su corazón" trasladarse a Canarias para conocer este fenómeno de primera mano.
"Lo que tiene que hacer un líder religioso como el Papa es intentar luchar contra la deshumanización, que no se mate en nombre de Dios, que es lo que está pasando. Que esos discursos de odio no se hagan en nombre de ningún dios. Y que luche por devolver lo que les pertenece a las víctimas -que perecen en el mar- y a sus familias", ha añadido.
Víctimas mortales
Cree Helena Maleno que la sociedad contemporánea, por muy narcotizada o inmunizada al drama pueda estar, tiene que reparar en la hondura de las cifras de víctimas mortales en las rutas migratorias. Está convencida de que esas cifras "harán historia dentro de diez, veinte años, porque las familias -de las personas desaparecidas- están luchando. Estamos hablando de macro desapariciones como podíamos hablar en la dictadura Argentina o en la posguerra o en la Guerra Civil española".
Ahonda Maleno en que en España aún hoy se siguen cavando fosas y "preguntándonos qué pasó en ese momento y pidiendo responsabilidades a los victimarios". A su juicio, "esto va a llegar" con las muertes de personas migrantes en el mar, "porque esas cifras son memoria democrática de las fronteras de la Unión Europea y es memoria democrática de nuestro territorio, de lo que pasa en Canarias (...) No hay invisibilización que pueda tapar tantas muertes".
Informe
El último informe de Caminando Fronteras indica que la Ruta Canaria se ha cobrado este año 635 vidas, un 57% menos que en el mismo periodo de 2025 (enero-mayo), pero se ha vuelto aún más peligrosa: en este momento, muere en ella una persona por cada cinco que llegan a tierra.
De acuerdo con el informe 'Monitoreo Derecho a la Vida' que publica dos veces al año esta ONG, en lo que va de 2026 han muerto intentando entrar en España 1.317 personas: 635 en la Ruta Canaria, 507 en la Ruta Argelina (Baleares), 99 en el estrecho de Gibraltar, 28 en el mar de Alborán y 48 en los cruces por la valla de Ceuta.
La más mortífera
Helena Maleno hace hincapié en que sobre la Ruta Canaria, que "sigue siendo, en términos absolutos, la más mortífera" de las que dan acceso a España, "se habla mucho del descenso de llegadas, del control migratorio, de las personas que no llegan, algunas porque no salen pero muchas otras porque se ahogan en el mar", y esto último apenas se comenta.
Más allá de los números, Caminando Fronteras ha constatado un desplazamiento de las salidas sobre todo desde Gambia, país donde se han reportado varias tragedias: embarcaciones desaparecidas con todas las personas que iban a bordo u otras que han sido llevadas a la zona de Dajla por la Marina marroquí, y donde se han encontrado cadáveres. Además, la ONG ha comprobado cómo, sobre todo a partir de marzo y abril pasados, se ha activado la salida de neumáticas entre Agadir y Dajla, y se han reportado dos salidas desde Esauira, a más de 450 kilómetros de Lanzarote.
Embarcadas
Eso, sin contar a personas ya embarcadas en pateras o cayucos que fueron disparadas por las fuerzas de seguridad en las costas de salida, de las que se cuentan tres víctimas mortales, dos de ellas mujeres, asegura Caminando Fronteras. Ante esta tendencia al alza de la mortalidad en las rutas migratorias, Caminando Fronteras pide una respuesta institucional que dé prioridad a la protección de la vida, "y ahí es donde se falla" desde su punto de vista.
"Se falla en la articulación de más medios, con ese enfoque de protección de la vida, y se falla también en la colaboración entre los países, que está enfocada en que -las personas migrantes- no lleguen", asegura Helena Maleno. Cita casos en los que las autoridades españolas y marroquíes contaban con la posición exacta de una embarcación en apuros y han actuado como "en un juego de ping pong" y, al final, las personas que iban a bordo han acabado falleciendo.
"Todo esto sigue pasando en la Ruta Atlántica y todo esto es evitable. Estamos hablando de muertes que se pueden evitar, no estamos hablando de un elemento al azar", recalca. En el caso de Canarias, sostiene que "la mayoría de las víctimas no aparecen, no hay cadáveres en las costas, prácticamente no hay cuerpos que llegan" a las costas del archipiélago porque "son tragados por el océano Atlántico".
Sin embargo, prosigue, "ahí tenemos miles de familias buscando", como un grupo en Figueras (Girona) cuyos allegados perecieron de camino a El Hierro, algunos cuando iban a desembarcar en el puerto de La Restinga hace poco más de un año. Ya no es solo la pérdida, sino que estas familias "se enfrentan a dificultades terribles", como es el caso de una viuda que no puede acceder a la cuenta bancaria de su marido "porque no hay nada que lo identifique como muerto". "Su mujer no es viuda, sus hijos no son huérfanos. No solo es el dolor de esa macro victimización, de esa macro desaparición, sino el impacto, incluso legal, que están teniendo sobre la vida de las familias" estas muertes en el océano, reflexiona esta activista que intentará trasladar su mensaje a León XIV
