La universidad canaria entra en una nueva fase. El Gobierno de Canarias ha aprobado este lunes un decreto que redefine cómo se crean, modifican o eliminan las titulaciones oficiales, con el objetivo de acelerar los plazos y adaptar la oferta académica a las necesidades sociales y económicas del archipiélago.
La norma, impulsada por la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación que dirige Migdalia Machín, sustituye al decreto vigente desde 2008 y actualiza el sistema autonómico conforme a la legislación estatal.
Menos trámites, más agilidad
El nuevo texto introduce cambios clave para reducir la burocracia en la implantación de titulaciones. Entre las principales medidas, se simplifica la evaluación de la necesidad y viabilidad de nuevos estudios y se fijan plazos más claros para su aprobación, lo que permitirá a las universidades planificar con mayor precisión.
Además, se reorganiza el proceso para evitar duplicidades: la implantación de los títulos se realizará tras la verificación del plan de estudios por el Consejo de Universidades y el informe de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria, alineando el sistema con el marco estatal.
Conectar formación y empleo
El decreto pone el foco en la relación entre universidad y mercado laboral. Las titulaciones deberán incorporar formación orientada a la inserción profesional, incluyendo prácticas externas cuando proceda.
Según Machín, “ordenar cómo se implantan las titulaciones es ordenar el futuro de Canarias”, en referencia a la necesidad de alinear la formación con los sectores estratégicos del archipiélago.
Control y sostenibilidad
La norma también introduce mecanismos para garantizar la continuidad de los títulos. Si una titulación presenta problemas tras su implantación, las universidades deberán analizar su evolución y plantear medidas correctoras.
Se refuerza además el seguimiento académico, especialmente en centros sin acreditación institucional, con el objetivo de proteger la calidad educativa y los intereses del alumnado.
Más internacionalización
Otro de los ejes del decreto es la apertura internacional del sistema universitario. Las universidades podrán impulsar asignaturas o itinerarios en otros idiomas, así como programas de movilidad y dobles titulaciones, sin que esto suponga costes adicionales para el estudiantado.
El Gobierno destaca que el decreto responde a una reivindicación histórica de las universidades canarias, que han participado en su elaboración.
Con esta actualización, el Ejecutivo busca dotar al sistema de mayor estabilidad, capacidad de anticipación y flexibilidad, en un contexto marcado por la rápida evolución del mercado laboral y las necesidades formativas.