Canarias arrastra una doble desventaja ambiental que refleja tanto hábitos como condiciones estructurales: menos acceso a espacios verdes y un nivel de reciclaje por debajo de la media nacional. Así lo revela la Encuesta de Condiciones de Vida 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), que sitúa al Archipiélago en la parte baja de los indicadores vinculados a sostenibilidad, entorno urbano y comportamiento ambiental.
El dato más contundente está en el acceso a la naturaleza urbana. Solo el 49,9% de los hogares canarios vive a menos de 400 metros de un espacio verde público, muy lejos del 64,6% de media nacional. Esto coloca a Canarias entre las comunidades con peor acceso a zonas verdes, solo por delante de territorios como Ceuta o Melilla.
Desiguladad en bienestar
La comparación con otras regiones evidencia la brecha. Navarra alcanza el 77,5%, Castilla y León el 75,9% y La Rioja el 74,2%, lo que prácticamente duplica el acceso a espacios verdes respecto al Archipiélago. La diferencia no es menor: habla de desigualdad en calidad ambiental, planificación urbana y bienestar cotidiano.
El problema no es solo ecológico, sino también social y de salud pública. Vivir lejos de zonas verdes implica menor acceso a espacios de ocio, deporte y contacto con la naturaleza, elementos cada vez más vinculados a la calidad de vida en entornos urbanos.
Poco reciclaje
En reciclaje, Canarias tampoco destaca. Aunque la mayoría de los hogares afirma reciclar, lo hace en menor proporción que el conjunto del país. El 73,8% de los hogares canarios declara reciclar siempre o casi siempre las botellas de plástico, frente al 79% de media nacional.
Esto sitúa al Archipiélago en un nivel intermedio-bajo, lejos de las comunidades líderes. Navarra alcanza el 94,7%, Baleares el 88,5% y el País Vasco el 87,7%, cifras que muestran un compromiso ambiental mucho más extendido.
Poca concienciación
En el extremo opuesto, regiones como Murcia (65,9%) o Extremadura (69,6%) presentan peores datos, pero Canarias no logra acercarse a los niveles más avanzados en reciclaje, lo que abre interrogantes sobre la eficacia de las políticas públicas, la concienciación ciudadana y la infraestructura disponible.
El contexto general refuerza esta lectura. En España, el 79% de los hogares recicla de forma habitual, mientras que un 9,2% reconoce no hacerlo nunca o casi nunca . Canarias se sitúa por debajo de ese estándar, lo que evidencia margen de mejora en hábitos ambientales.
Relación con la renta
Además, el informe introduce otro factor clave: la relación entre renta y condiciones ambientales. Aunque no desglosa específicamente Canarias en este punto, sí muestra una tendencia general: los hogares con menos ingresos tienen menor acceso a mejoras energéticas y, en algunos casos, peores condiciones del entorno.
De hecho, el 34,4% de los hogares en España considera necesarias reformas para mejorar la eficiencia energética de su vivienda, pero no las ha realizado, principalmente por su coste . Este dato apunta a una realidad que también afecta al Archipiélago: la sostenibilidad está condicionada por la capacidad económica.
Uso del coche
El modelo de movilidad también influye en esta ecuación ambiental. En España, el 53,5% de la población utiliza el coche como medio de transporte principal, frente al 25,4% que opta por el transporte público . Este patrón, más acusado en territorios fragmentados como Canarias, incrementa la presión sobre el entorno y dificulta avanzar hacia modelos más sostenibles.
La fotografía que deja el INE es clara: Canarias no solo recicla menos, también vive más lejos de la naturaleza urbana. Una combinación que revela limitaciones estructurales —urbanísticas, territoriales y sociales— que condicionan el comportamiento ambiental de la población.
El reto, por tanto, no es solo fomentar el reciclaje. Pasa por rediseñar el entorno, mejorar el acceso a espacios verdes y facilitar que la sostenibilidad deje de ser una opción para convertirse en una realidad cotidiana en el Archipiélago.
