Canarias sigue reconociéndose a sí misma. En un contexto global marcado por la movilidad, la mezcla cultural y las identidades múltiples, el Archipiélago mantiene un fuerte sentimiento de pertenencia vinculado al territorio, a la experiencia cotidiana y a una manera compartida de entender la vida.
Así lo refleja la Encuesta sobre identidad cultural y patrimonio en Canarias 2025, elaborada por el Instituto Canario de Desarrollo Cultural, un amplio estudio sociológico que analiza cómo perciben los canarios su identidad colectiva y cuáles son los elementos que consideran fundamentales para definirla.
Radiografía detallada
La investigación, realizada mediante 2.000 entrevistas telefónicas en todas las islas entre el 16 y el 31 de julio de 2025, ofrece una radiografía detallada de la sociedad canaria contemporánea y de la relación emocional que mantiene con su territorio, su patrimonio y su cultura.
Uno de los principales hallazgos del informe es la enorme importancia que sigue teniendo el entorno más próximo en la construcción de la identidad personal. La identificación con el pueblo, barrio o ciudad alcanza el 89,2%, mientras que el vínculo con la isla de residencia se eleva hasta el 91,4%, el porcentaje más alto de todos los factores analizados.
Espacios cotidianos
La identificación con Canarias como comunidad autónoma también obtiene cifras muy elevadas, con un 88% de respuestas de “mucho” o “bastante”, mientras que el sentimiento de pertenencia hacia España desciende ligeramente hasta el 82,3%.
El estudio evidencia así una identidad construida desde la cercanía. Los espacios cotidianos —la isla, el municipio, el paisaje inmediato— continúan teniendo más peso emocional que las referencias territoriales más amplias o abstractas.
Sentimiento sólido
La encuesta confirma además que el sentimiento de pertenencia hacia Canarias continúa siendo extraordinariamente sólido. El 95% de las personas entrevistadas asegura sentirse bastante o muy orgullosa de ser canaria. En concreto, un 55,3% afirma sentirse “bastante orgulloso” y un 39,8% “muy orgulloso”. Apenas un 3,5% expresa poco o ningún orgullo identitario.
La identidad canaria, además, aparece definida desde parámetros abiertos e inclusivos. Para la mayoría de la población, lo más importante para considerar a alguien “verdaderamente canario” no es la descendencia familiar ni el origen, sino la experiencia de vida en las islas.
Vivir en Canarias
El 90,6% considera importante haber vivido en Canarias para definir la canariedad y un 87% cree que vivir actualmente en el Archipiélago es un factor esencial. Por detrás aparecen haber nacido en Canarias (83,5%) y hablar con el acento característico de las islas (75%).
En cambio, criterios más tradicionales o vinculados a la ascendencia pierden peso relativo. Solo un 69% considera importante ser descendiente de varias generaciones nacidas en Canarias, un porcentaje que además disminuye entre las generaciones más jóvenes.
La investigación apunta así hacia una idea contemporánea de la identidad canaria basada más en la convivencia y el arraigo cotidiano que en elementos exclusivamente hereditarios o administrativos.
Núcleo emocional
El informe también profundiza en cómo se articula emocionalmente la relación de la ciudadanía con el territorio. En una escala de identificación del 0 al 10, los canarios puntúan con un 8 su vínculo tanto con su ciudad como con su isla, mientras que Canarias como conjunto obtiene un 7,8.
Por detrás aparecen la identificación con España (6,9), Europa (6,6) y, de forma llamativa, la humanidad en su conjunto (7 puntos), lo que refleja una combinación entre fuerte arraigo local y apertura hacia identidades más amplias.
Paisaje
La relación emocional con el paisaje ocupa también un lugar central en la construcción identitaria del Archipiélago. La población canaria se siente más identificada con la costa y las playas que con los montes y barrancos del interior. La valoración media de identificación con el litoral alcanza el 8,3 frente al 7,8 del paisaje interior.
La diferencia resulta especialmente visible en Lanzarote y Fuerteventura, mientras que en La Palma ocurre el fenómeno contrario y la identificación con los montes supera ligeramente a la vinculada con la costa.
Paisaje, gastronomía y forma de ser
Entre los elementos que mejor definen la identidad canaria, la ciudadanía sitúa en primer lugar aspectos relacionados con la personalidad colectiva y el entorno natural. La “manera de ser de los canarios”, el paisaje de las islas y el mar y el clima comparten prácticamente la misma puntuación media de importancia: 8,31 sobre 10.
Muy cerca aparecen la gastronomía tradicional —el gofio, las papas arrugadas o el mojo—, las costumbres populares, la forma de hablar y la historia de Canarias.
Carácter canario
Cuando el estudio pregunta de forma espontánea por los rasgos que mejor definen a los canarios, las respuestas dibujan un retrato colectivo marcado casi exclusivamente por atributos positivos. Los términos más repetidos son “amables”, “tranquilos”, “hospitalarios”, “solidarios”, “cercanos” y “simpáticos”.
También aparecen referencias frecuentes al sentido del humor, la cultura popular, la familiaridad y la forma de hablar. La imagen que emerge es la de una sociedad que se reconoce a sí misma desde valores vinculados a la cercanía, la convivencia y el carácter acogedor.
Identidad compatible
Lejos de interpretarse como una identidad excluyente o enfrentada a otros sentimientos de pertenencia, el estudio refleja una convivencia amplia entre las distintas identificaciones territoriales.
El 44,7% de la población considera “totalmente compatible” sentirse canario y español al mismo tiempo y otro 40,9% cree que esa convivencia es “bastante compatible”. Solo un 13,3% percibe ambas identidades como poco o nada compatibles.
Además, el grupo más numeroso de población —un 43,4%— afirma sentirse “canario y español por igual”, mientras que un 41,3% asegura sentirse más canario que español.
Diversidad
El informe concluye que la identidad canaria contemporánea se articula desde un modelo de pertenencia múltiple, donde conviven el orgullo territorial, el arraigo local y una visión abierta de la convivencia cultural. Una identidad moldeada por el territorio, el paisaje, las relaciones humanas y la experiencia compartida de vivir en unas islas atlánticas cuya diversidad continúa siendo una de sus principales señas de identidad.
Y sí, dicho con lenguaje sociológico elegante, el estudio viene a confirmar algo que millones de canarios ya intuían desde hace décadas: que Canarias no se entiende solo desde los símbolos oficiales, sino desde la vida cotidiana. Desde el paisaje, el clima, la forma de hablar, la comida y esa obstinada costumbre insular de convertir la cercanía en una forma de identidad colectiva.
