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Los científicos canarios que ayudan a descubrir los secretos del universo junto a la NASA, la ESA y el James Webb. / IAC

Los científicos canarios que ayudan a descubrir los secretos del universo junto a la NASA, la ESA y el James Webb

Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias participan en algunos de los proyectos científicos más ambiciosos del mundo, desde el estudio de la mayor galaxia conocida hasta el análisis de los asteroides ‘Bennu’ y ‘Ryugu’

Cuando la NASA presenta un descubrimiento que cambia la forma de entender el universo o el telescopio espacial James Webb (JWST) revela imágenes capaces de reescribir la historia del cosmos, los focos suelen dirigirse hacia las agencias espaciales estadounidenses o europeas. Mucho menos conocido es que, detrás de buena parte de esos avances, también hay talento científico desarrollado desde Canarias.

Investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) forman parte de algunos de los consorcios internacionales más prestigiosos del planeta y participan en estudios que buscan responder a algunas de las grandes preguntas de la humanidad: cómo nacieron las primeras galaxias, de dónde proceden los materiales que dieron origen al Sistema Solar o cómo evolucionó el universo durante miles de millones de años.

La mayor galaxia conocida

La aportación del Archipiélago vuelve a quedar de manifiesto esta semana con la publicación de nuevos trabajos científicos en los que participan investigadores vinculados al IAC. Uno de ellos se centra en IC 1101, considerada la mayor galaxia conocida del universo observable.

El estudio analiza la evolución de este gigantesco sistema estelar, situado a más de mil millones de años luz de la Tierra, para reconstruir el proceso mediante el que llegó a alcanzar unas dimensiones extraordinarias tras sucesivas fusiones galácticas. Comprender cómo se formó un objeto de semejante tamaño ayuda a explicar la evolución de las estructuras más masivas del cosmos y aporta nuevas pistas sobre la historia del universo.

Imagen captada por el IAC en La Palma. / AH

Dos asteroides

El segundo trabajo lleva la investigación mucho más cerca de la Tierra, aunque también viaja miles de millones de años hacia el pasado. Científicos del IAC participan en investigaciones internacionales sobre los asteroides Bennu y Ryugu, dos cuerpos considerados auténticas cápsulas del tiempo del Sistema Solar. Las muestras recogidas por las misiones OSIRIS-REx, de la NASA, y Hayabusa2, de la agencia espacial japonesa JAXA, están permitiendo estudiar materiales prácticamente inalterados desde el nacimiento del Sistema Solar hace unos 4.500 millones de años.

Los análisis más recientes han identificado minerales ricos en amonio, un hallazgo que refuerza la hipótesis de que estos asteroides se formaron en las regiones más frías del Sistema Solar antes de desplazarse hacia posiciones más próximas al Sol. Ese tipo de investigaciones resulta esencial para comprender el origen del agua, de los compuestos orgánicos y, en última instancia, de los ingredientes que hicieron posible la aparición de la vida en la Tierra.

Consolidación científica

La presencia canaria en estos proyectos no constituye una excepción, sino la consecuencia de décadas de consolidación científica. El Instituto de Astrofísica de Canarias participa de forma habitual en grandes misiones internacionales impulsadas por la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y algunos de los observatorios más avanzados del mundo. Esa colaboración permite que investigadores del Archipiélago contribuyan al diseño de instrumentos, al análisis de datos y a la interpretación de observaciones que posteriormente se convierten en referencia para la comunidad científica internacional.

Uno de los ejemplos más conocidos es el James Webb Space Telescope, considerado el observatorio espacial más potente jamás construido. Equipos del IAC participan en varios de sus programas científicos y colaboran en investigaciones sobre las primeras galaxias, la evolución de los agujeros negros supermasivos y la formación estelar. En los últimos meses, científicos del instituto han contribuido también a explicar el origen de los denominados Little Red Dots, unas misteriosas fuentes extremadamente compactas detectadas por el Webb que podrían ayudar a entender cómo crecieron los primeros agujeros negros cuando el universo apenas comenzaba a formarse.

Datos recopilados por diferentes científicos sobre los asteroides ‘Bennu’ y ‘Ryugu’. / NATURE

Infraestructura única

La capacidad científica de Canarias se apoya además en una infraestructura única. Los observatorios del Roque de los Muchachos, en La Palma, y del Teide, en Tenerife, figuran entre los mejores emplazamientos astronómicos del mundo gracias a la calidad de su cielo y albergan algunos de los telescopios más avanzados del planeta, entre ellos el Gran Telescopio Canarias (GTC), el mayor telescopio óptico e infrarrojo de Europa. Desde estas instalaciones se obtienen observaciones que complementan y verifican los datos recogidos por telescopios espaciales, creando una red internacional de investigación en la que Canarias desempeña un papel protagonista.

Mientras millones de personas contemplan las espectaculares imágenes difundidas por la NASA o la ESA, una parte del trabajo científico que permite interpretarlas se realiza desde el Archipiélago. Lejos de limitarse a observar el universo, Canarias participa activamente en su exploración, aportando conocimiento a proyectos que ayudan a responder algunas de las preguntas más complejas de la ciencia moderna y consolidando al IAC como uno de los grandes referentes europeos en investigación astrofísica.

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