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Momento del claustro de la Universidad de La Laguna que ha aprobado eliminar una de las convocatorias de exámenes de julio. / RETRANSMISIÓN DE LA ULL

El Claustro de la ULL aprueba suprimir una convocatoria de exámenes entre gritos y peticiones de dimisión al rector

En una sesión online, tras una mañana de fuerte respuesta del estudiantado, el claustro ha aprobado modificar sus estatutos y eliminar el segundo llamamiento de julio, lo que ha generado gritos de dimisión por parte de los estudiantes

En medio de una sesión con fuerte tensión, gritos y reproches, el Claustro de la Universidad de La Laguna (ULL) ha acordado este martes suprimir una de las oportunidades de examen con las que contaba el alumnado. La mayoría del órgano ha abogado por eliminar el segundo llamamiento de la convocatoria de julio, lo que ha generado un amplio rechazo en las organizaciones estudiantiles, que han solicitado la dimisión del rector, Francisco García y ya han avisado de paros académicos y de dimisiones en bloque en las propias asociaciones ante la medida.

La medida, planteada por el profesorado, salió adelante en primer momento con 145 votos a favor y 68 en contra, gracias a la mayoría con la que cuenta este sector en el Claustro. Aunque se preveía que se ratificara a lo largo de la mañana con la votación de los estatutos (primero se votó la opción elegida y luego si se modifican los estatutos), el cabreo de los estudiantes presentes motivó que la sesión finalmente se aplazara hasta las 16:30 horas y se celebrara de manera telemática. 

Con los estudiantes gritando en los pasillos en repulsa a la decisión adoptada, el claustro finalmente ha aprobado la modificación de los estatutos por 147 votos a favor. Una decisión que ha prometido respuesta por parte de los estudiantes. 

El debate

Ya a lo largo de la mañana el debate se desarrolló en un clima de fuerte tensión, entre interrupciones, gritos y cánticos del alumnado presente, que se oponía a la eliminación del segundo llamamiento de la convocatoria de julio. El propio rector de la ULL, Francisco García, llamó al orden en numerosas ocasiones a los asistentes, amenazando reiteradamente con su expulsión, aunque sin llegar a materializarla.

El cabreo radicaba en la modificación del artículo 106 de los estatutos para la eliminación del segundo llamamiento de julio, en favor de un refuerzo de la evaluación continua.  La propuesta salió adelante con los votos de los representantes del profesorado de Compás, Programa Alternativo para el Profesorado (PAP) y Avanza, y con la oposición de las asociaciones estudiantiles.

Los argumentos del profesorado

El profesorado justificó su apoyo a la eliminación del llamamiento por las cargas de trabajo, los escasos resultados del primer llamamiento de julio y la necesidad de reforzar la evaluación continua. Unos argumentos que provocaron constantes interrupciones por parte del alumnado, que rechazaba de forma mayoritaria esta posición. 

Uno de los momentos tensos del debate se produjo durante la intervención de la representante de PAP, Gloria Rojas, quien rechazó uno de los argumentos del alumnado al considerar que el llamamiento eliminado no constituía un derecho, calificando esa idea como una “concepción tradicionalista del aprendizaje”. Según señaló, el verdadero derecho es “recibir una docencia de calidad por un profesorado debidamente formado y acreditado, reclámenlo”.

“No se trata de reducir derechos”

Desde su punto de vista, la existencia de dos llamamientos genera problemas de calendario, sobrecarga de trabajo, solapamientos y una mayor complejidad organizativa para los centros. “No se trata de reducir derechos, se trata de ordenar mejor el sistema. Un sistema de evaluación no es mejor por acumular más momentos de examen, algo contradictorio con las exigencias de la evaluación continua”, señaló Rojas. 

Por su parte, el representante de Avanza manifestó que “concentrar julio en un único llamamiento nos permitirá mejorar con claridad las condiciones de los exámenes de enero, mayo, junio y julio. Nos permitirá contar con calendarios menos atropellados y con más días para las pruebas, además de organizar mejor esos exámenes”.

La oposición del estudiantado

El rechazo del alumnado a la propuesta se ha basado en que consideran que así se elimina una de las oportunidades para aprobar una asignatura. “Esta acción por parte del profesorado es lamentable, mezquina y demuestra una solidaridad nula con el estudiantado”, reprochó el representante de la asociación estudiantil Ágora, Gabriel Suárez. 

Durante el debate, los distintos representantes estudiantiles aludieron a cómo la eliminación de esta convocatoria restaría oportunidades a estudiantes con empleo, con una elevada carga académica o con problemas de salud. También incidieron especialmente en el coste económico que supondrá perder una de las oportunidades para superar una asignatura.

“No es un privilegio, es un salvavidas”

“La eliminación de convocatorias no puede presentarse como una simple decisión técnica; es una medida que traslada la presión directamente al estudiantado”, denunció el representante de Ágora. En este sentido, el representante de Aeull señaló que la convocatoria de julio “no es un privilegio, es un salvavidas”. “No hay nada técnico en decirle a una persona que tendrá que retrasar un año entero su trayectoria académica”, reprochó en respuesta al argumento de que el cambio responde únicamente a cuestiones organizativas. 

“Qué dolor que esta pérdida de derechos venga de la mano del profesorado, y especialmente del profesorado que se considera progresista”, recriminó también el representante de ACE, Andrés Paz.

Críticas también por las formas

Pero las críticas del alumnado no se centraron únicamente en el fondo del asunto, sino también en las formas. Los representantes estudiantiles reprocharon que la inclusión de este punto en comisión coincidiera con la convocatoria de exámenes, “vulnerando el acuerdo alcanzado en enero para no modificar el régimen de convocatorias, negando el aplazamiento de la reunión en la que se acordó incluir la eliminación del segundo llamamiento, a la que los representantes estudiantiles no pudimos asistir por coincidir con pruebas de evaluación, y secuestrando las redes de la universidad para condicionar el posicionamiento de este órgano”.

Órdago al rector

A lo largo de todo el debate, los estudiantes también se dirigieron directamente al rector de la ULL, Francisco García, de quien llegaron a pedir su dimisión.  La portavoz de Estudiantes en Defensa de la Facultad de Educación reprochó al rector que hubiera afirmado que la universidad no volvería a dinámicas del pasado y que el estudiantado tendría más voz. “Muchos estudiantes consideran que usted ha faltado a su palabra, que existe una enorme distancia entre sus compromisos y sus acciones y que es usted un mentiroso. Ya es hora, es el momento. Le pedimos que asuma la responsabilidad política de esta situación y le solicitamos que presente su dimisión”.

Una visión que también compartieron desde Ágora y ACE, al considerar que el rector “ha olvidado su compromiso de integrar a los usuarios de las normas en su proceso de elaboración”. 

“Hay victorias que dejan un rastro de derrota tan profundo que arrastran para siempre a quienes las consiguen, porque el día que una universidad decide que los derechos de sus estudiantes son sacrificables pierde algo más valioso que cualquier artículo de los estatutos: pierde una parte de su alma”, concluyó durante el debate matinal el portavoz de ACE