La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha ratificado la condena a tres meses de prisión impuesta a una mujer por agredir a su expareja, un hombre enfermo de Parkinson, en un aparcamiento de Santa Cruz de Tenerife en mayo de 2024. También deberá abonar 148 euros por las lesiones causadas.
El tribunal considera probado que la acusada era consciente de que su expareja padecía esta enfermedad y que, durante el incidente, le propinó una bofetada y volvió a agredirlo después de que cayera al suelo.
Lesiones durante la agresión
Según el relato recogido por EFE, el hombre había acudido aquel día al ambulatorio de Tomé Cano para una revisión relacionada con su enfermedad. Al regresar al aparcamiento, cuando se disponía a pagar, se encontró con su expareja, con quien había mantenido problemas desde el final de la relación.
El hombre declaró que la mujer comenzó a insultarlo, le dio una bofetada, le arrancó las gafas y tiró de la hebilla del bolso que llevaba. Como consecuencia, cayó al suelo debido al desequilibrio asociado a su enfermedad y, según su versión, la mujer volvió a agredirlo.
Las lesiones descritas en el procedimiento consistieron en dos erosiones en el ojo izquierdo, un golpe en ese mismo lado de la cara y un arañazo en la clavícula, que tardaron cuatro días en curar.
Dos años de alejamiento
Un juzgado ya había acordado inicialmente como medida cautelar la prohibición de acercarse a menos de 100 metros del denunciante. Posteriormente, la mujer fue condenada por un delito de violencia doméstica, con una orden de alejamiento y de comunicación durante dos años.
La acusada ofreció una versión diferente de los hechos. Afirmó que se limitó a saludar a su expareja y que este le advirtió de que tuviera cuidado porque iba a atropellarla. Según su relato, ella le quitó las gafas para impedir que condujera y, después, él se tiró al suelo y comenzó a pedir auxilio mientras llamaba a la Policía.
Ante la Audiencia, la mujer sostuvo que no se habían valorado adecuadamente las supuestas contradicciones del denunciante. También cuestionó que pudiera haberle causado las lesiones debido a su diferencia de estatura y alegó que no había quedado acreditado que el hombre padeciera Parkinson.
El tribunal da credibilidad al denunciante
La Audiencia Provincial considera que, pese a las versiones contradictorias, el juzgado de primera instancia otorgó mayor credibilidad al relato del denunciante y considera que esa valoración está respaldada por el parte médico de lesiones.
Según el tribunal, las lesiones son compatibles con la versión ofrecida por el hombre sobre cómo se produjo la agresión, por lo que no aprecia motivos para modificar la sentencia recurrida.
La condena incluye los tres meses de prisión, el pago de 148 euros y la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima durante dos años.
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