El Gobierno de Canarias trabaja ya con un primer escenario educativo ante la visita del papa León XIV a las Islas. La Consejería de Educación prevé una posible suspensión de clases por zonas, aunque la decisión definitiva dependerá de la agenda oficial del pontífice, que se espera conocer esta misma semana.
Así lo ha explicado este lunes el consejero de Educación, Poli Suárez, quien ha señalado que el Ejecutivo autonómico necesita conocer con detalle los desplazamientos del papa en Gran Canaria y Tenerife, así como los cortes de tráfico y las medidas de seguridad previstas, antes de concretar qué ocurrirá con las jornadas lectivas del 11 y 12 de junio.
Por zonas
Suárez ha indicado que “a día de hoy” no hay una decisión definitiva, aunque sí se trabaja de forma avanzada en la hipótesis de una suspensión de clases por zonas. La medida afectaría a los lugares donde la movilidad pueda verse más comprometida por la visita del pontífice.
El consejero ha defendido que el análisis debe ser “riguroso”, ya que no solo se trata de valorar si el papa acudirá o no a un municipio concreto, sino también cómo se desplazan a diario profesores y alumnos entre distintas zonas de cada isla.
Agenda oficial
Educación espera conocer la agenda definitiva de León XIV “este miércoles o jueves”. Ese documento permitirá concretar los desplazamientos del pontífice durante su estancia en las Islas, los puntos donde se producirán restricciones de tráfico, el lugar en el que pernoctará y el alcance real de las afecciones a la movilidad.
Suárez ha recordado que las jornadas afectadas serán el 11 de junio, fecha prevista para la visita del papa a Gran Canaria, y el 12 de junio, cuando se trasladará a Tenerife.
Movilidad diaria
El consejero ha explicado que, aunque no esté previsto que el papa se desplace a zonas como La Aldea de San Nicolás o el norte de Gran Canaria, sí hay profesores y alumnos que viajan cada día desde esos municipios hacia la capital para acudir a clase.
También ha citado otros puntos como Mogán, Telde o Ingenio, desde donde se producen desplazamientos diarios que podrían verse afectados por los cortes de tráfico o por las medidas especiales de seguridad.
Sin decisión final
Poli Suárez ha insistido en que “lo fácil” sería suspender las clases en todo el Archipiélago, pero ha planteado si esa decisión tendría realmente un efecto beneficioso en unas jornadas en las que otros servicios, como la actividad judicial o sanitaria, se mantendrán con normalidad.
Por ello, Educación se inclina por una solución más ajustada a las zonas afectadas por la agenda del pontífice y por las restricciones de movilidad.
Seguridad garantizada
El objetivo, según el consejero, será encontrar una fórmula que permita garantizar tanto la seguridad como la movilidad de la comunidad educativa durante la visita del papa.
“Buscaremos la mejor solución para que la movilidad y, sobre todo, la seguridad, no se ponga en jaque, sino todo lo contrario”, ha asegurado Suárez.